El
Parque Floral de Ashikaga fue el único lugar de
Japón seleccionado por CNN como uno de los "10 mejores destinos de ensueño
del mundo".
El jardín celebra el "Gran Festival de la Glicinia "
desde finales de abril hasta mediados de mayo de cada año.
Allí se
puede admirar la gran glicinia de más de 160 años que se extiende sobre una
pérgola de 600 tatamis, así como el túnel de glicinias blancas de 80 metros de
largo, el túnel de laburnos y más de 350 glicinias en plena floración.
Las glicinias florecen en distintos colores, desde rosa pálido, morado y blanco hasta amarillo, lo que permite disfrutar de toda la belleza de la glicinia durante casi un mes. También se puede disfrutar de la glicinia por la noche, ya que el jardín se ilumina durante el festival.
Cada primavera, Japón se
tiñe de rosa con la esperada floración de
los sakura. Sin embargo,
más allá del tradicional hanami,
el calendario floral japonés guarda otro espectáculo igual de fascinante: el de las glicinas en flor. A
partir de la segunda semana de abril, túneles y jardines se cubren de cascadas violetas, blancas y rosadas que
convierten parques y templos en escenarios de ensueño.
“Las glicinas han sido apreciadas por los japoneses desde
la antigüedad. Hay testimonios escritos en las
principales obras literarias japonesas, como en el Kojiki (el libro histórico más
antiguo sobre la historia de Japón, que data del siglo VIII) , el Manyoshu (colección de poesías
más antiguas de Japón, escrito en el siglo VIII) , en el Makura no Sōshi o en el famoso Genji Monogatari”, nos explica Hajime Kishi, manager de JNTO (Organización
Nacional de Turismo de Japón) en Madrid.
Los pétalos en delicadas tonalidades lilas que adornan las ramas de
estos imponentes árboles son de tal belleza que los japoneses, además de
cultivarlas en jardines y venerarlas con el arte del bonsái, han querido dedicarles varios festivales
en su honor. El evento más famoso se celebra desde mediados de abril hasta
finales de mayo en el Ashikaga
Flower Park, en la prefectura de Tochigi.
Aunque las glicinas crecen también de manera salvaje en numerosos
bosques, si quieres vivir esta experiencia primaveral en todo su esplendor, el
escenario ideal es el Túnel de Glicinias de
Ashikaga, donde cascadas de flores moradas cubren cien metros de galería, creando un paseo absolutamente bucólico.






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