La nueva
protagonista de ELLAS vive en Salta y es dueña de dos cafeterías. Pero no solo
lo vende, sino que también lo produce en zona de yungas, con una
particularidad: para llegar a su campo debe ingresar inevitablemente por
territorio boliviano.
Se podría decir que la actividad
agropecuaria, al menos en esta parte del mundo, tiene una fuerte ligazón con el
hecho de cebar un mate y salir a la ruta. Es sinónimo de compañerismo y muchos otros
sentimientos más.
Pero a la vez el disfrutar de una taza de café, sobre todo en las primeras horas de la mañana, es un hábito universal al cual los argentinos
también disfrutamos en gran medida. Incluso
en los últimos años el fenómeno de las “cafeterías de especialidad” se impuso
en todas las ciudades y diferentes regiones del país.
Argentina, sin embargo, importa todo el café que se consume
dentro del país. O en realidad, para ser justos,
correspondería decir que “casi” todo ese café.
Porque
resulta que hay, que existe, un café 100% argentino. Cultivado en suelo
nacional y elaborado por manos argentinas, con inversiones de una empresaria
salteña amante de su lugar y la economía del Noroeste que apuesta desde hace largos años a desarrollar
su marca y dar a conocer el potencial de su finca.
Ella es
Graciela Ortíz. Y justamente es la última protagonista
de ELLAS,
el segmento producido por Infocampo en
colaboración con New Holland, en el
marco de “Mujeres en Campaña”. En una entrevista mano a mano con Lilian Márquez
repasó los principales hitos de su historia como empresaria y productora.
CAFÉ ARGENTINO, A
PESAR DE TODO
La finca
pertenece a la familia de Graciela desde la década del 70’. Allí ya producían
café en aquellos tiempos, pero la economía del país no ayudó a su desarrollo y
la pelea contra las importaciones desalentó a buena parte de sus
familiares. Pero a ella no.
Antes de llegar a la propiedad hay que
arribar al límite argentino-boliviano, entre Aguas Blancas y Bermejo hay que realizar todos los
trámites que correspondan a migraciones y aduanas. Se cruza el puente internacional hacia Bolivia y
allí sí hacemos unos 15 kilómetros de tránsito por el territorio boliviano.
Luego bajamos a la alta cuenca del Río Bermejo y allí al frente ya tenemos la propiedad
donde plantamos café”, explicó Graciela.
La
exuberancia de la naturaleza en esa zona selvática es lo que abunda. Se trata de un verdadero paraíso tropical, hábitat
de los grandes felinos del continente y de una flora que no da respiro.
“Tiene un microclima muy especial, al ser
selvas tropicales el régimen de lluvias es igual al del Amazonas, pero con una
estación seca que generalmente va entre julio y agosto, aunque ahora no está tan marcada como antes, hay
más cambios. Allí no vive nadie y no hay impacto del hombre, no talamos
árboles, no se desmonta y tenemos un microclima muy especial. Nuestro café crece en una suerte de
santuario”, remarcó.
Con esa materia prima Graciela tuesta los granos de café
en zona de ciudad y abastece a sus cafeterías “Baritú”, ubicadas frente a la plaza de San
Salvador de Jujuy, y otra en pleno centro de la ciudad de Salta.




No hay comentarios:
Publicar un comentario