Durante la Presidencia de Marcelo T.
de Alvear y bajo el gobierno del gobernador Fernando Centeno, se reprimió
violentamente una protesta indígena contra la explotación laboral y abusos en
una reducción estatal. Según testimonios e investigaciones, un grupo de 130
policías y civiles, apoyados por un avión militar, abrió fuego por 45 minutos
contra hombres, mujeres, niños y ancianos desarmados. Sobrevivientes narran que
muchos fueron degollados con machetes y enterrados en fosas comunes.
Cantidad de víctimas y modus operandi: Fueron asesinadas unas 700 personas. Las cifras varían según las
fuentes, pero coinciden en que la violencia fue extrema: fusilamientos masivos
y mutilaciones perpetradas con hachas y machetes, con fines de terror,
sirvieron para silenciar a los pueblos indígenas .
Juicio por la verdad y sentencia de lesa humanidad: En mayo de 2022, la Justicia Federal de Chaco,
en un Juicio por la Verdad, reconoció que la masacre fue
planificada y ejecutada por el Estado, calificándola como un crimen de lesa
humanidad y parte de un proceso genocida hacia pueblos originarios. La jueza
Zunilda Niremperger ordenó la construcción de un museo y sitio de memoria en
Napalpí, el trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en
exhumaciones, y la conmemoración nacional de la fecha.
Memoria, reparación y visibilización
§
En octubre de 2018, el EAAF comenzó a exhumar las fosas comunes y a
recoger pruebas forenses, respaldadas por investigaciones judiciales y
testimonios comunitarios.
§
Comunidades Qom y Moqoit, junto a
la Fundación Napalpí y el Instituto de Cultura del
Chaco, lideran iniciativas para la construcción de memoria y reparación.
§
En 2024 se realizó el centenario con
actos, testimonios y reivindicaciones culturales de renovación identitaria .
Reflexión
y enseñanza: El 19 de julio es más que una fecha
de duelo. Es un llamado a:
§
Reconocer un capítulo oscuro en la historia argentina: la violencia sobre
pueblos originarios.
§
Honrar la valentía de quienes lucharon por sus derechos.
§
Educar a las nuevas generaciones sobre respeto cultural e interculturalidad.
§
Fortalecer políticas públicas de reparación, revitalización lingüística e
inclusión indígena.
El Día de la Masacre de Napalpí es
una invitación a mantener viva la memoria, exigir justicia y aprender de
nuestro pasado para construir una sociedad más justa, diversa y respetuosa





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