¿Qué es el
sarampión y por qué ha reseguido?
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud
(OMS), el sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que se
transmite por el aire o por contacto con superficies contaminadas, afectando
principalmente a menores de cinco años.
Entre sus síntomas se
encuentran fiebre alta, tos, secreción nasal, ojos enrojecidos y manchas
blancas en la boca, seguidos de una erupción cutánea que se extiende por todo
el cuerpo.
Aunque los programas de vacunación han logrado reducir las
muertes en un 88% desde el año 2000, el organismo internacional advierte que la
enfermedad ha reaparecido en varios países debido a que las coberturas de inmunización han descendido por
debajo del 95 % necesario para evitar brotes. En 2024 se estimaron alrededor de
95 mil fallecimientos en el mundo.
Las
autoridades de salud reportan que, del 1 de enero de
2025 hasta el 12 de febrero de 2026, se han confirmado 9.351 casos, siendo febrero
de este año el mayor pico de contagios. El grupo más afectado son los niños de
1 a 9 años, seguido de los jóvenes de 25 a 29 años.
Hasta el momento, 28 personas han muerto debido a esta
enfermedad, principalmente en el estado de Chihuahua, además de Jalisco,
Sonora, Durango, Michoacán, Tlaxcala y Ciudad de México.
Frente al aumento de casos de
sarampión en México, obispos de la Iglesia Católica han llamado a la población
a completar sus esquemas de vacunación y acudir a los centros de salud para
contener la propagación de esta enfermedad.
El Cardenal Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara, expresó en sus redes sociales su
preocupación por el repunte de contagios, pero subrayó que se cuenta
con “la herramienta más poderosa para prevenirlo; la vacunación”.
Asimismo, pidió a los fieles
no dejarse llevar por la desinformación y aseguró que “la vacuna es segura,
eficaz y gratuita”.
“Hagamos lo que está de nuestra parte para cuidar de nuestros
hijos, evitar una enfermedad y protegernos todos como comunidad”, resaltó el
purpurado.
Mons. García también invitó a
“vivir la fe con responsabilidad y prudencia”, especialmente ante el riesgo de
contagio. Recomendó que las personas con síntomas eviten asistir a
celebraciones presenciales mientras exista posibilidad de transmisión.
“Esto no es una falta de fe, sino un acto de amor y de
responsabilidad hacia los demás”, aseguró.
Aunque hasta el momento no se han decretado suspensiones de
Misas ni restricciones generales, la Arquidiócesis de Tlalnepantla, en el
Estado de México, recomendó medidas preventivas como
el uso de cubrebocas en catequesis realizadas en espacios cerrados.
Finalmente, el responsable de la Pastoral de la Salud
dijo que “actuar con prudencia y solidaridad es una forma concreta de
vivir el mandamiento del amor”.



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