Las principales características del
impresionismo son:
*Se interesó por la luz. El
impresionismo aspiraba a incorporar la luz como un elemento fundamental en sus
pinturas, mediante la combinación de colores y fuertes trazos.
*Sus pinceladas eran vigorosas y expresivas. Las pinceladas impresionistas eran breves y de colores puros, y se
unificaban en el ojo del espectador para completar una imagen total, definida,
luminosa y vibrante.
*Usaba colores intensos. Los
impresionistas utilizaron nuevos pigmentos para obtener colores más puros.
Además, los avances en la fabricación de pinturas les permitieron experimentar
con el color y abrieron nuevas posibilidades expresivas.
*Empleó la teoría del color. Los
impresionistas estudiaron la relación entre los colores y las formas en que
contrastan. En lugar del claroscuro tradicional, experimentaron con sombras
hechas a partir de colores complementarios, que daban mayor profundidad a las
obras.
*Relegó la forma a un segundo plano. Los
impresionistas optaron por explorar, en lugar de la forma, la interacción de la
luz y el color en diferentes momentos del día. Por eso preferían los paisajes
abiertos, que les permitían experimentar nuevos métodos pictóricos.
Se conoce como impresionismo a un movimiento
artístico del siglo XIX que buscaba reproducir los efectos de la luz en el momento exacto en que era observada.
Significó un desafío a las convenciones académicas de su época, que imponían un
modelo de representación detallista e idealizado.
El impresionismo surgió en
Francia hacia 1860, cuando un grupo de jóvenes pintores, disconformes con
el rumbo que había tomado el arte y la
rigidez de los criterios clásicos y conservadores del Salón de París, decidió
organizar sus propias exposiciones para mostrar su nuevo arte al público y la
crítica. Entre ellos estaban Pierre-Auguste Renoir (1841-1919), Edgar Degas
(1834-1917), Alfred Sisley (1839-1899), Camille Pissarro (1830-1903) y Claude
Monet (1840-1926). Estos artistas dieron inicio a un movimiento que cambió
definitivamente la forma de ver y entender el arte.
La
renovación del impresionismo no fue solamente conceptual y estilística, sino
también técnica. Además de romper con los modos
clásicos de representación basados en la perspectiva, la fidelidad al modelo
real y la idealización de las formas, se dedicó a capturar la luz, el color y el
movimiento tal y como eran percibidos por el artista en un instante
determinado.
Asimismo, el quiebre con la
representación realista se dio tanto en el trazo visible y la pincelada suelta
como en la forma de abordar los motivos. Los artistas abandonaron el estudio
para pintar del natural, es decir, con las figuras directamente frente a sus
ojos. Esto les permitió captar la fugacidad del momento y los efectos de la
luz, que eran su principal objetivo. Así, transformaron también la paleta de
colores, que pasó a ser mucho más intensa, luminosa y vibrante.
Todo esto fue clave para el arte occidental y
sentó las bases para movimientos posteriores, como el postimpresionismo de
Vincent van Gogh y Paul Gauguin, y las vanguardias del siglo XX.
El
término impresionista se atribuye al crítico de arte francés Louis Leroy. Este lo empleó de manera despectiva para referirse al
cuadro Impresión, sol naciente (1872), de
Monet, que fue expuesto, junto con los cuadros de otros artistas jóvenes, en el
Salón de Artistas Independientes de París entre abril y mayo de 1874. Jugando
con el nombre del cuadro, Leroy publicó en la prensa un artículo contra los
pintores que exponían titulado “La exhibición de los impresionistas”. Así le
dio nombre, de forma involuntaria, a uno de los principales movimientos de la
historia del arte.
Paulatinamente, el impresionismo comenzó a tener aceptación en los circuitos
artísticos europeos de la época. París era el lugar de
peregrinación de los artistas de todo el continente y un ámbito cosmopolita en
el que se realizaron numerosas exposiciones universales (grandes ferias de
innovación tecnológica y muestras de arte), por lo que el movimiento nació en
el epicentro de una ebullición cultural.
Esta corriente tuvo como referentes a
paisajistas ingleses románticos de inicios del siglo XIX, como J. M. William
Turner y John Constable, quienes procuraban trascender la forma para transmitir
atmósferas y sensaciones. Sin embargo, fue
Édouard Manet quien sentó las bases definitivas para el surgimiento del
impresionismo, al desafiar la temática clásica y romper con la
tradición académica.





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