Esta pava montés (Ortalis canicollis) es un ave autóctona de hasta 55 cm
que se distribuye ampliamente en la región chaqueña argentina, incluyendo la
provincia de Córdoba, y cumple un papel vital en el mantenimiento del bosque.
La charata (Ortalis canicollis), también denominada chachalaca charata o pava
del monte, es un ave galliforme característica del Gran Chaco sudamericano, que
abarca territorios de Bolivia, Brasil, Paraguay y Argentina.
Esta especie autóctona, que se encuentra registrada en
provincias como Jujuy, Salta, Tucumán, Santa Fe, Chaco, Formosa, Corrientes y Córdoba, es conocida por su comportamiento gregario y
sus potentes vocalizaciones.
El ave pertenece a la familia Cracidae y su existencia es
clave para los procesos ecológicos del Chaco, funcionando como un importante
dispersor de semillas del bosque nativo.
La charata es un ave de tamaño mediano, con una longitud
que oscila entre los 50 y 55 centímetros. Físicamente se distingue por su
cabeza y cuello grises, el dorso pardo oliváceo y las patas rosadas. Las plumas
externas de su cola poseen tonos rojizos.
Esta especie vive en grandes grupos, siendo tanto arbórea
como terrestre. Su rasgo más notorio es su fuerte vocalización, que los
lugareños asocian con onomatopeyas: el macho grita “quiero matar” y la hembra
“quiero casar”. Pueden cantar al unísono, y sus llamados, que se escuchan a
distancias de hasta 2 km, comienzan al alba con una potente vocalización
descrita como “Kakakaka.....kakaraka...”
El topónimo “charata” se deriva de la presencia de esta pava
montés y tiene raíces en el quichua, específicamente en el término charchay, que se refiere al “niño bullanguero” o “gritón”,
haciendo referencia al alboroto que genera el ave.
En su dieta, la charata consume hojas, flores, orugas,
lagartijas, y una gran variedad de frutos y semillas. Debido a que muchas
semillas pasan a través de su sistema digestivo sin descomponerse, la charata
juega un papel crucial como dispersora, lo que favorece la regeneración del
bosque.
De hecho, en el Parque Nacional Copo (Santiago del
Estero), se ha documentado que durante la estación seca, cuando la
disponibilidad de frutos disminuye, esta especie es capaz de modificar su
dieta, incorporando otros recursos de origen animal o vegetal.
Amenazas y
Valor de Conservación
A pesar de su amplia distribución, la
charata es cazada en exceso, ya que está emparentada con las gallinas, y es una
presa buscada por su carne. También se ve afectada por la amenaza de pérdida de
hábitat.
En áreas protegidas de la ecorregión, como el Parque
Nacional Copo, se ha identificado que la charata se encuentra bajo presión de
extracción, siendo una de las principales presas de cazadores de subsistencia y
deportivos. Por esta razón, la Administración de Parques Nacionales (APN) la ha
catalogado como Especie de Valor Especial de Conservación (EVVE) en al menos
tres áreas protegidas.
La importancia de la charata trasciende lo biológico. Para
el Pueblo Guaraní Occidental, esta ave no solo es un alimento valioso, sino que
su presencia y canto “denota alegría” y se relaciona con beneficios
para la salud. Su significado cultural y natural ha llevado a que, en 2024,
fuera declarada “Patrimonio natural y ave emblemática del cielo chaqueño” en
Villa Montes, Bolivia.
La protección de la charata y su rol como dispersora
resulta fundamental para la conservación del ecosistema chaqueño, garantizando
la resiliencia de los bosques nativos de los que depende la biodiversidad
regional.
Fuente: Parque Nacional Copo, Santiago del Estero.




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