Son una tradición no-teísta dioses y
deidades en el budismo, los seres de los reinos superiores y los seres
despiertos.
Aunque el
budismo no postula la existencia de un dios supremo, acepta la existencia de
seres que podríamos llamar dioses o devas. También
habla de deidades o seres iluminados, pero lo hace en un sentido muy específico
que difiere del de las religiones teístas.
Al
explorar el budismo, se hace evidente que uno de sus aspectos distintivos es su
visión sobre Dios y las deidades. Cuando alguien pregunta si los budistas creen
en Dios, la pregunta trasciende las creencias personales e implica una
comparación con religiones monoteístas como el cristianismo, el judaísmo o el
islam.
En estas
tradiciones, Dios es concebido como un ser supremo, creador del universo,
omnisciente, omnipotente y objeto de devoción. Desde esa perspectiva, la
respuesta directa es que no, los budistas no creen en un Dios creador ni
personal.
Sin
embargo, esta respuesta requiere matices. El budismo no es una religión atea,
ni en el sentido materialista ni en el nihilista. El Buddha no negó la
existencia de seres superiores, planos celestiales u otras dimensiones. Tampoco
los rechazó por motivos ideológicos. Lo que hizo fue cuestionar la noción de un
ser absoluto, eterno y creador porque:
- Contradice el
principio de causa y efecto (todo surge de causas y condiciones).
- No lo considera
relevante para el camino hacia la liberación.
·
Para el Buddha, la verdadera pregunta
era si el sufrimiento puede cesar y cómo lograrlo, no quién creó el universo.
La sabiduría y comprensión profunda de la realidad —no la gracia divina—
constituyen el camino hacia la iluminación, la meta del budismo.
·
Esta visión es tanto la guía como el
destino: nos muestra por qué practicamos y, al mismo tiempo, representa aquello
a lo que aspiramos realizar a través de la práctica.
La visión de lo divino en los diferentes vehículos budistas
En su
obra El tesoro profundo, Chögyam Trungpa Rinpoché (1940-1987)
explica que en el budismo, el concepto de deidad tiene poco que ver con
profetas, mensajeros o figuras divinas externas. Los seres celestiales o
realizados no se presentan como entidades separadas del practicante. Por el
contrario, son manifestaciones o expresiones de la propia mente. Esta idea atraviesa
todo el pensamiento budista, desde sus formas más tempranas hasta sus
expresiones posteriores.
En las primeras escuelas (Theravada)
La
tradición Theravada actual, heredera directa de la escuela temprana Sthavira,
preserva enseñanzas que constituyen la base para todos los enfoques budistas
posteriores. Esta tradición establece claramente que:
- No existe un dios o
creador externo.
- La práctica se
centra en la conducta ética, la meditación y el desarrollo de la
sabiduría.
·
La
respuesta está en nuestro interior
·
Por todo esto, el budismo se
considera una tradición no teísta. No gira en torno a la creencia en un dios
todopoderoso. Gira en torno a la confianza en la capacidad de cada ser de
iluminarse.
·
Desde esta perspectiva, la figura de
un dios creador simplemente no es necesaria para explicar la existencia ni para
alcanzar la liberación. El corazón del camino budista es la transformación de
la mente, la comprensión de la interdependencia y el cultivo de la compasión.
·
El budismo no niega lo trascendente;
lo sitúa en la experiencia directa, no en una entidad superior. Así, propone
una forma distinta de comprender lo sagrado: no como algo que se venera a
distancia, sino como algo que se descubre, algo que está presente en uno mismo
y en los demás.




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