La miel
es, sobre todo, azúcar, además de una mezcla de aminoácidos, vitaminas,
minerales, hierro, zinc y antioxidantes. Además de usarse como edulcorante
natural, la miel se emplea como sustancia antiinflamatoria, antioxidante y
antibacteriana. La gente suele consumir por vía oral la miel para tratar la tos
y por vía tópica para tratar quemaduras y favorecer la cicatrización de
heridas.
Lo que dicen las investigaciones
Las
investigaciones sobre la miel para afecciones específicas aborda lo siguiente:
- Enfermedad
cardiovascular. Los antioxidantes de la miel podrían
estar relacionados con un menor riesgo de enfermedades cardíacas.
- Tos. Los
estudios sugieren que la miel de eucalipto, la miel de cítricos y la miel
de labiadas pueden actuar como supresores fiables de la tos en algunas
personas con infecciones de las vías respiratorias superiores y tos aguda
nocturna.
- Enfermedad
gastrointestinal. Las pruebas
sugieren que la miel podría ayudar a aliviar afecciones del tracto
gastrointestinal como la diarrea por gastroenteritis. La miel también
podría ser eficaz como parte de la terapia de rehidratación oral.
- Enfermedad
neurológica. Los estudios sugieren que la miel puede
tener efectos antidepresivos, anticonvulsivos y ansiolíticos. En algunos
estudios se ha demostrado que la miel ayuda a prevenir los trastornos de
la memoria.
- Cuidado de las
heridas. Se ha demostrado que la aplicación
tópica de miel de grado médico favorece la cicatrización de heridas, sobre
todo en quemaduras.
Los
resultados pueden variar porque no existen métodos estandarizados para producir
miel o verificar su calidad.
La miel
suele ser segura en adultos y niños mayores de 1 año. Puede ser útil para
tratar quemaduras, tos y posiblemente otras afecciones.
Seguridad y efectos secundarios
Es
probable que la miel sea segura como edulcorante natural, antitusivo y producto
tópico para llagas y heridas leves.
Evite dar
miel, ni siquiera una cantidad mínima, a los bebés menores de 1 año. La miel
puede causar botulismo infantil, que es una afección gastrointestinal poco
frecuente pero grave causada por la exposición a esporas de Clostridium
botulinum. Las bacterias de las esporas pueden crecer y multiplicarse en
los intestinos de un bebé y producir una toxina peligrosa.
Algunas
personas son sensibles o alérgicas a determinados componentes de la miel, sobre
todo al polen de abeja. Aunque poco frecuentes, las alergias al polen de abeja
pueden causar reacciones adversas graves y, en ocasiones, mortales. Signos y
síntomas de una reacción:
- Sibilancia y otros
síntomas de asma
- Mareos
- Náuseas
- Vómitos
- Debilidad
- Transpiración
excesiva
- Desmayos
- Arritmias, que es
el ritmo cardíaco irregular
- Escozor tras la
aplicación tópica
La miel
puede afectar los niveles de glucosa sanguínea.
Interacciones
Actualmente
no hay pruebas que demuestren cómo podría interactuar la miel con otros
medicamentos.



No hay comentarios:
Publicar un comentario