El kakapo (del maorí kākāpō, que significa ‘loro nocturno’; Strigops habroptilus) es una especie de ave psitaciforme de la familia de los loros de Nueva Zelanda (Strigopidae), nocturna y endémica de Nueva Zelanda.
Es famoso por ser el único loro no volador del mundo, el loro más pesado y el único
loro que tiene un sistema de cría del tipo lek. Es también uno de los pájaros
más longevos. Es la única especie del género Strigops y de la subfamilia Strigopinae. A pesar de
su incapacidad de volar sobrevivió a la introducción de especies invasoras y a
la deforestación; otras aves como la huia (que podía volar) se extinguieron.
Los kakapos están en peligro crítico de
extinción, con 197 ejemplares vivos reconocidos, todos ellos clasificados.
Antes del Terciario los ancestros del kakapo se hallaban en el territorio que
hoy día son las islas de Nueva Zelanda.
Debido a la ausencia de depredadores terrestres perdieron la capacidad de volar.
Su mayor predador era un águila diurna gigante de la cual se refugiaba entre la
vegetación y en madrigueras. Con la colonización polinesia y europea y la
introducción de predadores como gatos, ratas y armiños, casi todos los kakapos fueron exterminados. Los esfuerzos
por su protección y conservación empezaron en 1890, pero no tuvieron éxito
hasta la implantación del Plan de recuperación del kakapo, en 1980.
Los ejemplares vivos existentes crían en dos
islas libres de predadores: en la isla Chalky, al suroeste de Fiordland, y en
la isla Codfish, cerca de la isla Stewart, donde son controlados muy de cerca.
Los kakapos también habitan en la isla Little Barrier. En las islas Sur y Norte
ya se han extinguido.
Los kakapos son loros grandes y achaparrados:
los machos pueden llegar a medir hasta 60 cm y pesar entre 3 y 4 kg una vez
alcanzada la madurez. Los kakapos no pueden volar, ya que tienen unas alas
pequeñas en relación con su tamaño y huesos pequeños y poco pronunciados en el
esternón (que en otros pájaros afianzan los músculos de vuelo). Utilizan sus alas
para el equilibrio y soporte así como para amortiguar sus caídas al saltar de
los árboles. A diferencia de otros pájaros terrestres, y al vivir en un clima
más frío que la mayoría de especies de loros, los kakapos pueden acumular
grandes cantidades de grasa corporal como aislamiento y para almacenar energía.
Los kakapos poseen plumas de color
verde musgo mezcladas con negro en la parte posterior que les permiten
camuflarse muy bien con la vegetación de la zona. Ya que las plumas no
necesitan la fuerza y rigidez requerida para el vuelo, estas son
extraordinariamente ligeras, dando mayor relevancia al epíteto específico de habroptilus.
El vientre, cuello, y cara son
amarillentos, y existen grandes variaciones de unos ejemplares a otros. Es
sabido (gracias a especímenes de museos) que algunos son de un color
completamente amarillo. Los kakapos tienen una cara redondeada por finas
plumas, que recuerda la cara de una lechuza; tanto es así que los primeros
colonos europeos les llamaban loros lechuza.
Sus picos están rodeados por
delicados "bigotes", los cuales usan para tantear el terreno cuando
caminan con la cabeza agachada. El final de las plumas de la cola suele acabar
desgastado por el continuo roce con el suelo.
El pico de los kakapos está
especialmente adaptado para machacar comida con mucha precisión. Debido a esto
los kakapos tienen una molleja muy pequeña, comparada con las de otros pájaros
de su tamaño. Las patas son largas y escamosas y, como en todos los loros,
presentan zigodactilia (dos dedos hacia delante y dos hacia atrás). Tienen las
garras pronunciadas, las cuales les son muy útiles para trepar a los arboles.





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