SOCIEDAD Y CULTURA

Revista El Magazín de Merlo, Buenos Aires, Argentina.



domingo, 8 de febrero de 2026

Sepamos más del KAKAPO, ¿un LORO que no vuela? La naturaleza no se olvidó de nada, bella y cariñosa ave.


 

El kakapo (del maorí kākāpō, que significa ‘loro nocturno’; Strigops habroptilus) es una especie de ave psitaciforme de la familia de los loros de Nueva Zelanda (Strigopidae), nocturna y endémica de Nueva Zelanda.

Es famoso por ser el único loro no volador del mundo, el loro más pesado y el único loro que tiene un sistema de cría del tipo lek. Es también uno de los pájaros más longevos. Es la única especie del género Strigops y de la subfamilia Strigopinae. A pesar de su incapacidad de volar sobrevivió a la introducción de especies invasoras y a la deforestación; otras aves como la huia (que podía volar) se extinguieron.



Los kakapos están en peligro crítico de extinción, con 197 ejemplares vivos reconocidos, todos ellos clasificados. Antes del Terciario los ancestros del kakapo se hallaban en el territorio que hoy día son las islas de Nueva Zelanda.

Debido a la ausencia de depredadores terrestres perdieron la capacidad de volar. Su mayor predador era un águila diurna gigante de la cual se refugiaba entre la vegetación y en madrigueras. Con la colonización polinesia y europea y la introducción de predadores como gatos, ratas y armiños, casi todos los kakapos fueron exterminados. Los esfuerzos por su protección y conservación empezaron en 1890, pero no tuvieron éxito hasta la implantación del Plan de recuperación del kakapo, en 1980.



Los ejemplares vivos existentes crían en dos islas libres de predadores: en la isla Chalky, al suroeste de Fiordland, y en la isla Codfish, cerca de la isla Stewart, donde son controlados muy de cerca. Los kakapos también habitan en la isla Little Barrier. En las islas Sur y Norte ya se han extinguido.

Los kakapos son loros grandes y achaparrados: los machos pueden llegar a medir hasta 60 cm y pesar entre 3 y 4 kg una vez alcanzada la madurez. Los kakapos no pueden volar, ya que tienen unas alas pequeñas en relación con su tamaño y huesos pequeños y poco pronunciados en el esternón (que en otros pájaros afianzan los músculos de vuelo). Utilizan sus alas para el equilibrio y soporte así como para amortiguar sus caídas al saltar de los árboles. A diferencia de otros pájaros terrestres, y al vivir en un clima más frío que la mayoría de especies de loros, los kakapos pueden acumular grandes cantidades de grasa corporal como aislamiento y para almacenar energía.



Los kakapos poseen plumas de color verde musgo mezcladas con negro en la parte posterior que les permiten camuflarse muy bien con la vegetación de la zona. Ya que las plumas no necesitan la fuerza y rigidez requerida para el vuelo, estas son extraordinariamente ligeras, dando mayor relevancia al epíteto específico de habroptilus.

 

El vientre, cuello, y cara son amarillentos, y existen grandes variaciones de unos ejemplares a otros. Es sabido (gracias a especímenes de museos) que algunos son de un color completamente amarillo. Los kakapos tienen una cara redondeada por finas plumas, que recuerda la cara de una lechuza; tanto es así que los primeros colonos europeos les llamaban loros lechuza.

Sus picos están rodeados por delicados "bigotes", los cuales usan para tantear el terreno cuando caminan con la cabeza agachada. El final de las plumas de la cola suele acabar desgastado por el continuo roce con el suelo.

El pico de los kakapos está especialmente adaptado para machacar comida con mucha precisión. Debido a esto los kakapos tienen una molleja muy pequeña, comparada con las de otros pájaros de su tamaño. Las patas son largas y escamosas y, como en todos los loros, presentan zigodactilia (dos dedos hacia delante y dos hacia atrás). Tienen las garras pronunciadas, las cuales les son muy útiles para trepar a los arboles.

 

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