La agricultura regenerativa reivindica que la salud del suelo está intrínsecamente ligada a la sostenibilidad total de nuestro sistema alimentario, desde la calidad nutricional de las plantas y animales, hasta el futuro de nuestro planeta.
Su objetivo es, por
tanto, regenerar, estimular y mantener la fertilidad y biodiversidad de
la tierra: promueve un suelo que albergue una gran cantidad de vida y
materia orgánica y que sea capaz de producir alimentos utilizando los recursos
propios de la naturaleza.
Lo hace empleando técnicas agrícolas, ganaderas y/o
silvícolas que alimentan de forma natural las plantas y protegen el suelo de
las intervenciones que puedan afectar sus propios procesos biológicos.
¡Alerta! No se trata de volver al pasado, sino todo lo contrario,
es un modelo innovador que incorpora todo el nuevo conocimiento científico que
tenemos hoy en día sobre cómo funciona el suelo y la nutrición de la
vegetación.
¡Alerta! No se trata de volver al pasado,
sino todo lo contrario, es un modelo innovador que incorpora todo el nuevo
conocimiento científico que tenemos hoy en día sobre cómo funciona el suelo y
la nutrición de la vegetación.
En base a esto, las prácticas que propone se
caracterizan por eliminar la labranza, que rompe la estructura del
suelo; mantener la cubierta vegetal, para no dejar la
tierra desnuda y prevenir su erosión; aumentar la diversidad y
la producción de plantas; combinar la agricultura y la ganadería,
empleando a los animales de pasto para fertilizar la tierra, a la vez que los
animales disfrutan de una buena alimentación; planificar un mejor
aprovechamiento del agua; y evitar utilizar maquinaria pesada,
fertilizantes, pesticidas y abonos químicos para no deteriorar el suelo, ni
depender de las grandes empresas agroquímicas.
Un paso más allá de lo ecológico
El término ‘agricultura regenerativa’ lo definió
por primera vez a principios de la década de 1980 el Instituto Rodale. Esta
organización estadounidense, sin ánimo de lucro, lo acuñó como una alternativa
real a la agricultura convencional, que deteriora la tierra, la salud
del planeta y la nuestra propia, y como un avance respecto a lo ecológico.
Pero, ¿por qué? La agricultura ecológica u orgánica propone prácticas que se
centran en mantener las condiciones del ecosistema del suelo, no dañarlo,
conservar su biodiversidad y reducir la contaminación. Pero la regenerativa va
un ‘paso más allá’ y no sólo mantiene, sino que potencia la
recuperación de los suelos degradados: aumenta exponencialmente su
contenido de materia orgánica, la capacidad de retener y aprovechar el agua, y
la diversidad de plantas, insectos y microorganismos que forman parte de su red
trófica.
Una adaptación al cambio climático
La agricultura regenerativa cobra cada vez más
relevancia como parte de la solución a la crisis climática actual. ¿El motivo?
Por un lado, al aumentar el contenido de materia orgánica, se incrementa
la capacidad del suelo de almacenar más agua. Esto suaviza el efecto de las
inundaciones, la erosión por fuertes lluvias y contribuye a que los cultivos
puedan ser productivos bajo condiciones climáticas áridas severas, como las
sequías que cada vez serán más frecuentes.
Una tierra fértil también absorbe mucho
más CO2 atmosférico y es capaz de almacenarlo en forma de carbono en
el suelo, disminuyendo su concentración en la atmósfera.
Una tierra fértil también absorbe mucho más
CO2 atmosférico y es capaz de almacenarlo en forma de carbono en
el suelo, disminuyendo su concentración en la atmósfera. Asimismo, son
prácticas que producen muchas menos emisiones de gases de efecto invernadero,
ya que al no utilizar casi maquinaria pesada ni fertilizantes no provocan la
quema de combustibles fósiles.
¿Existe un sello de agricultura
regenerativa?
Todavía no se ha instaurado en Europa, pero sí
en Estados Unidos. En 2017 un grupo de productores agrarios y
ganaderos junto a expertos/as en el estudio del suelo, bienestar animal y
equidad social, impulsó el certificado orgánico regenerativo en los EEUU.
El
criterio de ‘promover la salud del
suelo’ incluye la rotación de cultivos, evitar los productos
agroquímicos, pastoreo rotativo, reducir o eliminar la labranza del suelo, y
mantener cubiertas vegetales. En el caso del bienestar animal remarcan que el ganado se haya criado en pasto, no se lesione
ni dañe, no experimente angustia y que viva en un refugio adecuado. En cuanto a
la equidad social las condiciones engloban: pagar de manera justa a los
productores y buenas condiciones laborales para los y las trabajadoras.
Referencias:
- M. Gracia, M.J. Broncano,
J. Retana (2021) Manual para el diseño e implementación de un modelo
agroalimentario regenerativo: el sistema Polyfarming. Barcelona (España),
CREAF.
- Web del Instituto Rodale.
- Fenster TLD, LaCanne CE, Pecenka
JR et al. Defining and validating regenerative farm
systems using a composite of ranked agricultural practices [version 1;
peer review: 2 approved] F1000Research 2021, 10:115.
- Burgess PJ, Harris J, Graves AR, Deeks
LK (2019) Regenerative Agriculture: Identifying the Impact; Enabling the
Potential. Report for SYSTEMIQ. 17
May 2019. Bedfordshire, UK: Cranfield University.




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