Por segundo
año consecutivo, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) encabeza ensayos a campo en la región cordillerana para combatir a la
Drosophila suzukii, mejor conocida como la mosca de las alas manchadas. Esta
plaga representa una de las mayores amenazas para la producción de fruta fina,
ya que ataca los frutos maduros y genera críticas pérdidas económicas en las provincias de Neuquén y Chubut.
Tecnología
para interrumpir el ciclo de vida
El corazón del proyecto es la Técnica del Insecto Estéril (TIE),
un método que consiste en la liberación semanal de machos estériles,
provistos por el Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria de Mendoza
(Iscamen), en las chacras afectadas. Al aparearse con hembras silvestres sin
generar descendencia, se logra interrumpir el ciclo biológico de la
especie.
En esta nueva etapa, según indica el SENASA, el objetivo
principal es analizar el comportamiento y la competitividad de los
ejemplares estériles a campo, evaluando la efectividad de la TIE como una
herramienta complementaria dentro de un esquema de Manejo Integrado de Plagas.
Actualmente, los ensayos se llevan a cabo en puntos estratégicos que abarcan
las localidades neuquinas de Junín de los Andes, Malleo y Villa La
Angostura, junto con El Hoyo, en Chubut.
Un
frente unido contra la plaga
Dada la complejidad de la Drosophila suzukii, que ataca
directamente al fruto maduro (frutillas, frambuesas, cerezas y arándanos), el abordaje
es multidisciplinario. El trabajo integra el esfuerzo del Centro
Regional Patagonia Norte del SENASA, el Instituto Nacional de Tecnología
Agropecuaria (INTA) Bariloche, la Agencia de
Extensión Rural del INTA El Hoyo y el Instituto
de Investigaciones Forestales y Agropecuarias (IFAB -CONICET).


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