SOCIEDAD Y CULTURA

Revista El Magazín de Merlo, Buenos Aires, Argentina.



lunes, 6 de abril de 2026

EL FACTOR HUMANO: Sepamos un poco de porque los BUDISTAS NO CREEN EN UN DIOS.

 

Son una tradición no-teísta dioses y deidades en el budismo, los seres de los reinos superiores y los seres despiertos.



Aunque el budismo no postula la existencia de un dios supremo, acepta la existencia de seres que podríamos llamar dioses o devas. También habla de deidades o seres iluminados, pero lo hace en un sentido muy específico que difiere del de las religiones teístas.

Al explorar el budismo, se hace evidente que uno de sus aspectos distintivos es su visión sobre Dios y las deidades. Cuando alguien pregunta si los budistas creen en Dios, la pregunta trasciende las creencias personales e implica una comparación con religiones monoteístas como el cristianismo, el judaísmo o el islam.



En estas tradiciones, Dios es concebido como un ser supremo, creador del universo, omnisciente, omnipotente y objeto de devoción. Desde esa perspectiva, la respuesta directa es que no, los budistas no creen en un Dios creador ni personal.

Sin embargo, esta respuesta requiere matices. El budismo no es una religión atea, ni en el sentido materialista ni en el nihilista. El Buddha no negó la existencia de seres superiores, planos celestiales u otras dimensiones. Tampoco los rechazó por motivos ideológicos. Lo que hizo fue cuestionar la noción de un ser absoluto, eterno y creador porque:



  • Contradice el principio de causa y efecto (todo surge de causas y condiciones).
  • No lo considera relevante para el camino hacia la liberación.

·         Para el Buddha, la verdadera pregunta era si el sufrimiento puede cesar y cómo lograrlo, no quién creó el universo. La sabiduría y comprensión profunda de la realidad —no la gracia divina— constituyen el camino hacia la iluminación, la meta del budismo.

·         Esta visión es tanto la guía como el destino: nos muestra por qué practicamos y, al mismo tiempo, representa aquello a lo que aspiramos realizar a través de la práctica.



La visión de lo divino en los diferentes vehículos budistas

En su obra El tesoro profundo, Chögyam Trungpa Rinpoché (1940-1987) explica que en el budismo, el concepto de deidad tiene poco que ver con profetas, mensajeros o figuras divinas externas. Los seres celestiales o realizados no se presentan como entidades separadas del practicante. Por el contrario, son manifestaciones o expresiones de la propia mente. Esta idea atraviesa todo el pensamiento budista, desde sus formas más tempranas hasta sus expresiones posteriores.

En las primeras escuelas (Theravada)

La tradición Theravada actual, heredera directa de la escuela temprana Sthavira, preserva enseñanzas que constituyen la base para todos los enfoques budistas posteriores. Esta tradición establece claramente que:

  • No existe un dios o creador externo.
  • La práctica se centra en la conducta ética, la meditación y el desarrollo de la sabiduría.

·         La respuesta está en nuestro interior

·         Por todo esto, el budismo se considera una tradición no teísta. No gira en torno a la creencia en un dios todopoderoso. Gira en torno a la confianza en la capacidad de cada ser de iluminarse.

·         Desde esta perspectiva, la figura de un dios creador simplemente no es necesaria para explicar la existencia ni para alcanzar la liberación. El corazón del camino budista es la transformación de la mente, la comprensión de la interdependencia y el cultivo de la compasión.

·         El budismo no niega lo trascendente; lo sitúa en la experiencia directa, no en una entidad superior. Así, propone una forma distinta de comprender lo sagrado: no como algo que se venera a distancia, sino como algo que se descubre, algo que está presente en uno mismo y en los demás.

 

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