El término israelí es
el adecuado en alusión al moderno
Estado de Israel, mientras que israelita, hebreo y judío remiten
más propiamente al antiguo pueblo semítico y a la
religión.
Israelí designa
a aquellas personas que han nacido en el moderno Estado
de Israel o, en general, a los que viven en él con independencia de su origen,
lengua o religión. Igualmente, el término israelí es el
adecuado para referirse a cualquier institución política u organización de
dicho Estado, así como a lo relacionado en general con el país.
Los términos hebreo, judío e israelita se
pueden emplear tanto para aludir al antiguo pueblo de Israel como para la
religión del judaísmo. En la práctica, sin embargo, es frecuente reservar hebreo para el concepto étnico y judío para el religioso,
distinción que se recomienda observar.
No obstante, aunque no sea su sentido propio, se usa con
frecuencia hebreo para lo relacionado con
el Estado de Israel. Este recurso de referirse a lo relativo
a un país mediante el nombre de su pueblo originario (germano y alemán, azteca y mexicano o galo y francés, entre
otros) permite evitar reiteraciones y no puede considerarse incorrecto, aunque conviene no abusar de él y
emplear de modo preferente israelí.
Así, aunque no es censurable una noticia como «El Gobierno
hebreo aprobó ayer una serie de medidas para intensificar sus operaciones»,
habrá sido preferible haber escrito «Gobierno israelí».
Finalmente, se recuerda que hebreo es
el nombre adecuado de la lengua hablada
en Israel y en comunidades judías de todo el mundo. Con este sentido no alterna
con israelita ni
con judío.



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