La
existencia de alrededor de 5.000 basurales a cielo abierto en Argentina deja al
descubierto una problemática estructural que excede lo ambiental: se trata de
un entramado donde fallas en la gestión de residuos, desigualdad social y
riesgos sanitarios se potencian mutuamente.
Un informe
reciente de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP)
advierte que el impacto de estos sitios no puede analizarse de forma aislada,
ya que compromete de manera directa el desarrollo de niños, niñas y
adolescentes, además de degradar el entorno.
Sí,
enterrar la basura sigue siendo el método principal de disposición final en
Argentina. Aproximadamente el 65% de los residuos generados termina en rellenos
sanitarios controlados, mientras que gran parte del resto se deposita en alguno
de los más de 5.000 basurales a cielo abierto distribuidos por todo el país.
Aunque
existen leyes sancionadas de "Basura Cero" que proponen la reducción
progresiva del soterramiento y el fomento del reciclaje, la práctica de
enterrar toneladas diarias de desechos continúa siendo masiva, generando una
crisis ambiental por la emisión de gases como el metano.
Puntos
clave del sistema actual:
·
Rellenos sanitarios: Son
instalaciones operadas formalmente (como el CEAMSE en el área metropolitana de
Buenos Aires) que compactan y cubren los residuos, pero la falta de
infraestructura avanzada obliga a enterrar la mayor parte sin una separación
previa efectiva.
·
Basurales a cielo abierto:
Representan el mayor problema sanitario y ambiental del país, afectando a
múltiples municipios que carecen de plantas de tratamiento o esquemas de
reciclaje eficientes.
·
Cumplimiento de la normativa: Las
metas de normativas como la Ley de Basura Cero enfrentan años de retraso, ya
que la infraestructura de reciclaje y valorización energética no logra
compensar el alto volumen de basura generada a nivel nacional.


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