NACIÓ NUESTRO IDIOMA de los Íberos, romanos, griegos y cartagineses. Bárbaros, árabes e indígenas americanos. El castellano es producto de los aportes de numerosas culturas, que convivieron pacíficamente o se enfrentaron a través de los siglos. Actualmente, es la tercera lengua más hablada del planeta, después del chino y del inglés. Y sigue expandiéndose.
Hablamos una lengua muy extendida geográficamente, y que
comparten millones de personas. A lo largo de la historia, el castellano fue
incorporando aportes de culturas muy distintas, y se enriqueció con ellos. La
disciplina que se ocupa de estudiar y describir los cambios que tiene un idioma
en relación con la historia de quienes lo hablan es la lingüística histórica.
Y a pesar de que no se ha podido determinar el origen primero del lenguaje
humano, sí ha sido posible describir la evolución y el desarrollo de numerosas
lenguas.
El castellano ha transitado –y continúa transitando– procesos de
transformación que cada día lo diferencian más de su lengua madre, el latín.
Para comprender el castellano que se habla hoy, es necesario saber qué pasó en
cada etapa de su formación.
El castellano en América
Así
como el latín llegó a la península ibérica a través de una conquista, lo mismo
ocurrió con la llegada del castellano a América. Los españoles impusieron su
lengua –el castellano– sobre los idiomas de los distintos pueblos amerindios.
El
castellano que llegó a América tenía influencia andaluza, porque muchos
colonizadores eran de esa zona del sur de España. Ya instalado en América, el
castellano se modificó aún más e incorporó palabras como «canoa», «cacique» y
«hule», herencia de las lenguas indígenas.
La actualidad
La
evolución del castellano continúa con la influencia de diversos factores, como
la migración, los medios masivos de comunicación y la ciencia y la tecnología,
que día a día necesitan acuñar nuevos términos para denominar una realidad en
permanente cambio.
Algunos
ejemplos de mezcla lingüística en el castellano son los italianismos,
como «piano», «soneto», «capricho»; los galicismos (palabras
de origen francés) como «garaje», «pantalón», «cobarde», «estaca», y los anglicismos (provenientes
del inglés) como «fútbol», «champú», «vagón». Además, en los últimos años, el
castellano ha incorporado numerosos neologismos (palabras
nuevas) como «fax», «internet», «lycra», «ciberespacio», «chequear»,
«globalización», «desburocratizar», etcétera.
Hoy
el castellano es la tercera lengua más hablada en el mundo, con unos 300
millones de hablantes, después del chino (1.000 millones) y el inglés (400
millones). Nuestra lengua sigue expandiéndose: es el segundo idioma en los
Estados Unidos, país que cuenta con varias cadenas de radio y televisión que
emiten en castellano. Y es la lengua que más se estudia como idioma extranjero
en Europa.
El mester de juglaría
La
literatura española del siglo XII en lengua vulgar, se transmitía oralmente.
Los juglares eran quienes contaban en las plazas públicas las hazañas o gestas
que había realizado algún héroe o guerrero popular, a la vez que hacían actos
de equilibrismo y malabares para entretener a la gente. Estas narraciones,
compuestas en verso, se conocen como cantares de gesta.
Mester
de juglaría es el nombre que recibe el oficio propio de los juglares. También
se llama mester de juglaría a la forma de componer y narrar historias de los
juglares, así como al conjunto de las obras que crearon.
El
ejemplo más conocido de un cantar de gesta es el Poema de Mío Cid. El Cid fue
un personaje real llamado Rodrigo Díaz de Vivar. En la versión literaria, los
juglares idealizaban al Cid y engrandecían su heroísmo.
El mester de clerecía
Como
en el siglo XIII muy poca gente sabía hablar latín, los clérigos comenzaron a
escribir en lengua romance para transmitir conocimientos y especialmente la
religión a la gente del pueblo.
Mester
de clerecía se le llamó a la forma de escribir y al conjunto de las obras que
los clérigos crearon entre los siglos XIII y XIV. Se caracteriza por estar
escrito en un lenguaje culto, en verso, y porque la gran mayoría de las obras
son didácticas, orientadas a temas religiosos.
Algunos
ejemplos de poetas de mester de clerecía son Gonzalo de Berceo y Juan Ruiz,
arcipreste de Hita.
Alfonso X
Llamado
El Sabio (Toledo, 1221 - Sevilla, 1284), fue rey de Castilla y León. En su
época fue muy criticado por su pobre desempeño bélico en las labores de
reconquista de la península, que se consumó dos siglos después de su mandato,
con los Reyes Católicos.
El
legado de Alfonso X no fue guerrero sino cultural. Reunió en su corte a
intelectuales cristianos, musulmanes y judíos, y fundó escuelas de
investigadores y traductores.
En
estas escuelas se tradujeron al castellano la Biblia, el Corán, el Talmud, la
Cábala, Calila y Dimna (colección de fábulas
indias), El tesoro de Brunetto Latini. Bajo su mandato se
escribieron también, en gallego, las Cantigas de Santa María;
libros de leyes como el Fuero real; volúmenes históricos como
la Primera crónica general, la Grande e General Estoria;
y científicos, como los Libros del saber de Astronomía, basados en
Tolomeo, en el que figuran las Tablas Alfonsíes, y Lapidario.
La mayor parte de las obras producidas por su mandato fueron escritas en
castellano.
Bibliografía comentada
- Alatorre, Antonio, Los 1001 años de la
lengua española, México, Fondo de Cultura Económica, 1989 (Colección
Tezontle).
Un "clásico" de la lingüística histórica, en el que se puede encontrar un recorrido detallado y enriquecedor de la historia de nuestra lengua. - Alatorre, Antonio, El apogeo del
castellano, México, Fondo de Cultura Económica, 1999 (Colección Fondo
2000).
Herramienta clave para comprender el castellano actual a través del desarrollo histórico y geográfico de la gramática. - El español
en el mundo,
Anuario del Instituto Cervantes, 1999.
Artículos relacionados con la actualidad de la lengua española y su desarrollo en los medios de comunicación.




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