SOCIEDAD Y CULTURA

Revista El Magazín de Merlo, Buenos Aires, Argentina.



jueves, 22 de enero de 2026

Aquel aliento bucólico-


 

Hoy visitaremos la bellísima BIBLIOTECA de la Abadía de St. Gallen en Suiza.

 




Este complejo cuenta con una arquitectura majestuosa y destaca por su biblioteca, la cual es la más antigua del país y un tesoro cultural en el continente.



Así, en el este de Suiza, en la ciudad de St. Gallen, se ubica uno de los tesoros monumentales del país. Se trata de la abadía de San Galo, una imponente construcción, que declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1983, está considerada uno de los conjuntos arquitectónicos y culturales más impresionantes de Europa. Así, combina una rica historia religiosa con un legado artístico y cultural de extraordinaria relevancia.



Su monumental biblioteca, sus estructuras barrocas y su rol histórico en la preservación del conocimiento la convierten en un destino imprescindible para los amantes de la historia y el arte.



Aunque si hay algo que destaca sobre lo demás es su impresionante biblioteca, la más antigua de Suiza y una de las más bonitas de Europa. Aunque gran parte de la Abadía de San Galo fue destruida durante la Reforma protestante, su icónica biblioteca sobrevivió de manera casi milagrosa, conservándose como uno de los grandes tesoros culturales de Europa. La sala central, construida entre 1758 y 1767 por el arquitecto Peter Thums, es una obra maestra del estilo rococó centroeuropeo y se encuentra entre las bibliotecas más bellas del mundo.



En su interior alberga una colección de más de 170.000 libros y documentos, entre los que destacan manuscritos de los siglos VIII al X, considerados piezas únicas de incalculable valor histórico. Sin embargo, solo unos 30.000 ejemplares están visibles, mientras que el resto permanecen cuidadosamente protegidos tras los paneles de madera que decoran las paredes.

El diseño de la biblioteca es igualmente notable por su riqueza ornamental: estanterías talladas, esculturas, querubines, suelos de madera con intrincadas taraceas y un techo adornado con estucos y trampantojos que simulan perspectivas celestiales. Cabe destacar también la iglesia abacial, la cual fue completada en el siglo XVIII y destaca por su imponente fachada, sus cúpulas gemelas y su interior profusamente decorado con frescos, esculturas y estucos.

 

 

 

 

La verdad sea dicha-


 

¿Qué es la SOBERANÍA ALIMENTARIA ARGENTINA?

 

La soberanía alimentaria es el derecho de los pueblos a alimentos saludables y culturalmente apropiados, producidos mediante métodos socialmente justos, ecológicamente sanos y sustentables, y el derecho colectivo de esos pueblos a definir sus propias políticas, estrategias y sistemas para la producción, distribución y consumo de alimentos. – Declaración de Nyéléni 2007



La Soberanía Alimentaria fue propuesta por la Vía Campesina en el año 1996, y se ha convertido en un concepto fundamental a nivel mundial para definir la autonomía de los pueblos, el derecho a la alimentación y apoyo a la agricultura familiar y sustentable.

La Soberanía Alimentaria es además un movimiento político y un camino necesario para transformar el sistema agroalimentario mundial que se encuentra en crisis. En la actualidad, las tierras producen sin precedentes granos que se han convertido en mercancía, disputando el territorio de producción de alimentos para el pueblo. La falta de acceso a alimentos se acrecienta, mientras que su calidad nutricional disminuye considerablemente.



La concentración de la cadena de producción, distribución y comercialización de alimentos se encuentra en manos de pocas empresas, muchas de ellas trasnacionales, las cuales atentan contra el derecho fundamental de los pueblos a la alimentación sana, segura y soberana.

El rol del agronegocio es clave para comprender las múltiples crisis que atravesamos. Este modelo de producción, distribución y consumo de agrocommodities (productos básicos estandarizados de origen agrario). Este sistema es guiado por una economía capitalista y patriarcal basada en la privatización, mercantilización y financiarización de la naturaleza como medios para acaparar territorios y obtener ganancias, que pretende homogeneizar la alimentación y la producción de alimentos. Es un modelo agenciado por empresas transnacionales, que junto con las élites nacionales operan para la acumulación de riquezas y ganancias.



El acceso de los pueblos a alimentos sanos y soberanos es urgente y posible. La agroecología es un eje central en la construcción de soberanía alimentaria. Es comprendida como una ciencia, una práctica y un movimiento social que propone una solución desde los pueblos y las comunidades a la crisis climática, alimentaria, energética y económica global. A diferencia del sistema del agronegocio, la agroecología integra las dimensiones culturales, socioeconómicas, biofísicas y técnicas en su comprensión de los ecosistemas agrícolas.

En Tierra Nativa trabajamos junto a organizaciones de base en pos de promover la Soberanía Alimentaria, tanto desde la denuncia y resistencia al modelo de los agronegocios, como desde el fortalecimiento y acompañamiento de propuestas afines a la Soberanía Alimentaria.

Nuestro trabajo se centra en trabajar en el acompañamiento de procesos territoriales de producción, acceso y comercialización de alimentos sanos y soberanos. Realizamos investigaciones y denuncias al poder de las trasnacionales y el agronegocio. Luchamos por un Tratado Vinculante que preserve los derechos de las comunidades frente al poder de las corporaciones. Acompañamos proyectos de ley que promuevan la soberanía alimentaria y limiten el poder del agronegocio.

A nivel internacional formamos parte de un movimiento sólido y cada vez más numeroso liderado por productoras/es familiares, indígenas y artesanales de alimentos, y trabajadoras/es campesinas/os, en el que se destacan el Comité Internacional de Planificación para la Soberanía Alimentaria (CIP) y el Mecanismo de la Sociedad Civil y Pueblos Indígenas para las relaciones con el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de las Naciones Unidas.

 

miércoles, 21 de enero de 2026

Las BIBLIOTECAS y los LIBROS-




 

EXTRANGERIZACION de la TIERRA ARGENTINA, advierten que más de 2,7 millones de hectáreas argentinas están en manos ESTADOUNIDENSES.

 

20 de enero de 2026: Tras el anuncio de la derogación de la Ley de Tierras, un mapa interactivo del Observatorio de Tierras reveló que el 5% del territorio nacional está en manos extranjeras, con niveles que superan el 30% en zonas estratégicas.

 


Ante el anuncio del gobierno nacional de avanzar en la derogación de la Ley de Tierras (N.º 26.737), que fija un límite del 15% a la extranjerización de la superficie a nivel provincial y departamental, el Observatorio de Tierras, integrado por investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Universidad de Buenos Aires (UBA), lanzó un mapa interactivo que permite visualizar qué porciones del territorio argentino se encuentran en manos extranjeras.

 


La Ley de Tierras fue sancionada en 2011, en un contexto marcado por el fuerte incremento del valor de la tierra, impulsado por el boom internacional de los precios de los alimentos durante la década de 2000, y por un proceso previo de extranjerización acelerada en los años noventa. Según el Observatorio, en ese período la flexibilización de los controles estatales habilitó operaciones controvertidas en zonas estratégicas, como la compra de tierras en torno al Lago Escondido, en la Patagonia, adquiridas por el empresario británico Joe Lewis. Frente a ese escenario, la norma buscó establecer límites y reforzar la supervisión estatal sobre la propiedad de la tierra.

De acuerdo con las estimaciones del organismo, en la actualidad alrededor del 5% del territorio nacional se encuentra en manos extranjeras, lo que equivale a más de 13 millones de hectáreas, una superficie similar a la extensión total de Inglaterra.


No obstante, los investigadores advierten que el dato más relevante aparece al observar la extranjerización a escala departamental y su superposición con cursos de aguaacuíferos y zonas con potencial minero.

Mientras el gobierno nacional sostiene que ninguna provincia supera el límite del 15% establecido por la ley, el relevamiento identifica al menos 36 departamentos que exceden ese umbral. Entre los casos más críticos se encuentran Lácar (Neuquén), General Lamadrid (La Rioja) y Molinos y San Carlos (Salta), zonas estratégicas por sus reservas de agua dulce o recursos minerales donde la extranjerización supera el 50%.

Asimismo, en departamentos ubicados sobre el río Paraná, como Iguazú (Misiones), Ituzaingó y Berón de Astrada (Corrientes), y Campana (Buenos Aires), la proporción de tierras en manos extranjeras supera ampliamente el 30%.

"El patrón es claro: las situaciones más críticas se dan en zonas fronterizas, tanto en el norte como en la cordillera, y en territorios con recursos hídricos, mineros o ventajas logísticas, como los puertos", sostienen los investigadores.

En cuanto al origen de los principales propietarios extranjeros, el estudio indica que los ciudadanos estadounidenses encabezan el listado, con más de 2,7 millones de hectáreas, una superficie superior a la provincia de Tucumán. Les siguen Italia y España, y en conjunto estas tres nacionalidades concentran cerca de la mitad de la tierra extranjerizada en el país.

En ese marco, desde el Observatorio advierten que el intento de derogar la Ley de Tierras se inscribe en un escenario internacional de creciente disputa por recursos estratégicos. Según señalan, en los últimos años se produjo un giro en la estrategia de Estados Unidos a nivel regional, orientado a garantizar el acceso a recursos naturales clave de América Latina.

"En un contexto de presión creciente sobre estos territorios, desarmar protecciones que se sostuvieron durante décadas sobre una visión de largo plazo del territorio y sus recursos no es una decisión neutral: redefine quién decide, quién accede y quién queda excluido de algunos de los espacios más sensibles del país", concluyen.

Fuente Revista Chacra/2026

 

Si saben como me pongo, para que me invitan-