El Magazin de Merlo
SOCIEDAD Y CULTURA - BUENOS AIRES - ARGENTINA *Editor responsable: Miguel Angel Figueiras Gimenez.
SOCIEDAD Y CULTURA
jueves, 21 de mayo de 2026
SEPAMOS MÁS de los MURCIÉLAGOS y el TEQUILA, la próxima vez que compre tequila piense que existe un tipo de murciélago que juega un papel vital en su producción.
En la cultura popular, nos imaginamos a los murciélagos
como criaturas colgadas en la noche con la intención de chupar nuestra sangre.
Rara vez son elogiados por su importante papel en la producción del tequila, y
por ende de los cócteles margarita, que se preparan en los bares de todo el
mundo. Sin embargo, sin ellos, esta amada bebida mexicana no podría existir.
Estos mamíferos voladores y las
plantas de agave han co-evolucionado durante millones de años. En los desiertos
hay muchos cactus, cuya flor solo se abre de noche, y los murciélagos juegan un
papel muy importante en su polinización. La flor de agave, por ejemplo, solo se
abre por la noche y solo la poliniza una especie de murciélago. De este modo,
el murciélago magueyero menor, Leptonycteris yerbabuenae, o murciélago del tequila para
abreviar, vuela en la oscuridad para alimentarse del néctar del agave en flor.
A cambio, dispersa las semillas y el polen de la planta, permitiendo que ésta
se propague y desarrolle en la naturaleza.
Sin embargo, las prácticas agrarias
industriales en los campos mexicanos de tequila interrumpieron esa relación
hace muchos años, poniendo en peligro el sector del tequila y la supervivencia
de los murciélagos.
En México, existen cerca de 138 especies de murciélagos,
además de 180 especies de agave. "México tiene más especies de agave que
cualquier otro país del mundo”, afirma Rodrigo Antonio Medellín, profesor de
Biología de Vertebrados de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
El agave azul, que se utiliza para producir el tequila
mexicano, es uno de los cultivos comercialmente más valiosos de México. Sin
embargo, durante los años 90, el monocultivo de una sola especie de la planta
condujo al desastre. Un hongo se extendió sobre los campos de agave, dañando
gran parte de la cosecha. La investigación sugiere que la sobreproducción y las
malas prácticas de manejo de la tierra fueron las culpables. No obstante,
Medellín sostiene que el declive también fue acelerado por la pérdida de
diversidad genética, lo que hizo los campos vulnerables a las epidemias.
"Se pierde diversidad genética cada vez que se
plantan brotes clones", explica. Según el investigador, pequeños cambios
en la producción del tequila podrían ser de gran ayuda para los murciélagos.
Asimismo, los agaves mejorarían su diversidad genética.
Hoy en día, gran parte del tequila
producido en México son consecuencia de variedades cultivadas. Las plantas son
calcos unas de las otras, seleccionadas por los productores por su rápida tasa
de crecimiento y alto contenido en azúcar, en lugar de por su resistencia. La
cosecha de agave se recolecta antes de que la planta florezca o produzca
semillas. Sin embargo, al hacerlo, los grandes productores han eliminado una
fuente de alimento vital en la dieta de los murciélagos, al mismo tiempo que
arruinan el futuro de la industria del tequila al limitar la diversidad
genética, según Medellín. "Es necesario que al menos florezcan unas
cuantas plantas”, afirma el científico.
Cambiando de mentalidad con el tequila
Rob Mies, fundador de la Organización para la
Conservación de los Murciélagos, cree que TIP es un buen comienzo. "El
tequila abre una puerta”, dice el ecologista. En resumen, el atractivo
embriagador del tequila artesanal, hecho por expertos artesanos, sirve como
preludio a la conversación sobre el papel que juegan los murciélagos como
insectívoros y polinizadores en las economías rurales. Y, sin duda, también
ayuda a mantener la reputación del tequila aflojando lenguas y abriendo la
mente, entre sus amantes.
Como coordinador de proyectos de
investigación, que monitorizan la migración de murciélagos en Estados Unidos,
Canadá y México, Mies cree que la iniciativa crea un mercado. El tequila ya
tiene legiones de fans en Estados Unidos y en el extranjero. Los residentes
estadounidenses de Texas, por ejemplo, tienen una poderosa sed de tequila,
consumiendo aproximadamente 120 millones de litros al año. El tequila amigable
con los murciélagos "es un buen modo de aprovechar lo que la gente ya
disfruta, hace y entiende, es decir, cócteles margarita", concluye.
Fuente: Naturaleza y medioambiente-
EL DATO: Los TAMBOS chicos fueron MAYORÍA, pero produjeron menos leche. . Según datos elaborados por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina.
La estructura primaria de la
lechería argentina volvió a mostrar en abril de 2026 una fuerte diferencia
entre cantidad de establecimientos y volumen producido. Según datos elaborados por el Observatorio de
la Cadena Láctea Argentina (OCLA), los tambos de más de 10.000 litros diarios representaron
apenas el 4,8% del total, pero explicaron el 29,5% de la producción nacional.
El informe determinó que más
de 425 tambos integraron el estrato superior a los 10.000 litros diarios. En
abril, esas unidades alcanzaron una producción promedio de 19.128 litros por
día, lo que las ubicó como el segmento de mayor incidencia en el volumen total.
En el otro extremo, los establecimientos de menos de 2.000
litros diarios siguieron siendo mayoría dentro del mapa productivo. Fueron
alrededor de 4.950 tambos, equivalentes al 56,1% del total, aunque aportaron
sólo el 17,8% de la leche producida en el país.
Un
proceso que se profundizó con los años
En comparación con 2010 los tambos de menos de 2.000 litros
diarios redujeron su importancia relativa tanto en cantidad de establecimientos
como en participación productiva. En sentido contrario, las unidades de
más de 10.000 litros diarios multiplicó prácticamente por seis su participación
en la producción total y por cinco su peso dentro de la cantidad de tambos.
El informe también
remarcó que la reducción de establecimientos no necesariamente se concentró en
los tambos más chicos, muchos de ellos de perfil familiar y ubicados en cuencas
no tradicionales. La mayor dificultad aparece en unidades que superaron
los 2.000 litros diarios, pero no lograron transformarse en explotaciones de
mayor escala.
Entre los factores que pueden explicar ese límite aparecen la
sucesión familiar, la superficie disponible, el acceso al financiamiento y la
incorporación de tecnologías de insumos y procesos. Es decir, no se
trata solo de producir más, sino de contar con condiciones estructurales para
sostener ese salto.
Buenos
Aires y Córdoba, con los tambos más grandes
Según el relevamiento, los tambos de mayor tamaño se ubicaron
principalmente en Buenos Aires, seguida por Córdoba. En
el resto de las provincias predominó una estructura con establecimientos de
menos de 3.000 litros diarios.
En la evolución reciente,
Córdoba apareció con una tendencia importante al crecimiento en la producción
de sus unidades productivas, seguida por Santa Fe. El
resto de las provincias mostró una dinámica más estable, con un solo caso de
evolución negativa.
El dato de abril vuelve a poner sobre la mesa un tema central
para la cadena láctea argentina. La producción no solo
depende de la cantidad de tambos activos, sino de cómo se reorganiza la escala
productiva, qué establecimientos logran crecer y cuáles quedan en una zona
intermedia con mayores dificultades para sostenerse o dar el salto tecnológico.
miércoles, 20 de mayo de 2026
CURIOSIDADES HUMANAS, ¿Dónde va la CONCIENCIA cuando DORMIMOS? ¿lo sabe la ciencia?
Cada noche realizamos un acto que puede ser misterioso pero es fantástico, y ni siquiera nos damos cuenta. Nos tumbamos, cerramos los ojos y luego desaparecemos. No es el cuerpo, ni la respiración, sino nosotros — el que piensa, que se preocupa, que planea y que recuerda — simplemente desaparecemos. Pero no tenemos ni idea de a dónde vamos.
Esta noche, cuando te rindas al
sueño, te disolverás en algo profundo y más allá de la comprensión cotidiana.
Pero hemos sido condicionados a tratar esta “muerte” y “resurrección” diaria
como algo banal. Cuando en realidad es un viaje extraordinario que nos ocurre
cada noche. Sin embargo, podemos pasar toda una vida sin darnos cuenta de lo
que realmente está ocurriendo cuando nos vamos a dormir.
Cada noche, si queremos entrar
en una perspectiva más dramática, practicamos algo que equivale a una especie
de “suicidio voluntario”. Porque lo que llamamos el “yo” — ese hablante
interior que piensa, que siente, que experimenta y que existe — entra voluntariamente
en un olvido absoluto de sí mismo.
Estamos tan acostumbrados a
esta desaparición nocturna que no nos damos cuenta de cuán extraordinaria es.
Los pensamientos se detienen, la sensación del tiempo se evapora, nuestra
identidad — todas las opiniones, recuerdos y preocupaciones a los que nos
aferramos con tanta fuerza — se disuelve por completo. Y, sin embargo, de
alguna manera profunda, hay algo detrás que siempre está presente.
Es algo que no es el “yo”, pero
tampoco es el “no-yo”. Es como si cada noche fuéramos a una especie de
vaciamiento del yo, un “vacío” — el ser puro que siempre permanece en la
existencia mientras el ego desaparece.
La sociedad nos enseña a tratar
este “milagro” diario como si fuera solo una especie de mantenimiento, una
carga de batería, el reinicio del ordenador o de una máquina. Así, pensando
así, el resultado siempre será algo trivializado.
Ahora veamos más de cerca. ¿Qué
es exactamente lo que desaparece cuando nos quedamos dormidos?
Nuestro nombre ya no importa.
Nuestro trabajo, nuestras relaciones, nuestras interminables listas de tareas —
todo desaparece. Todo lo que pensamos que nos define simplemente deja de estar
presente.
Esa persona que está preocupada
por la reunión de la mañana siguiente, que recuerda la conversación de ayer,
que tiene opiniones políticas o prefiere el café — toda esa construcción se
detiene por completo.
Es el olvido más absoluto. Y no
lo vivimos con la percepción o el sentimiento de pérdida o muerte. Porque no
hay tragedia en el sueño profundo, no hay duelo por el “yo” que va a
desaparecer. ¿Por qué?
Porque ese “yo” que podía
quejarse ha desaparecido.
Cada noche demostramos que
existimos perfectamente bien sin ser quienes creemos ser.
Podemos decir que existimos en
una forma más pura y esencial, cuando se elimina toda carga psicológica.
Pero
esto plantea una pregunta:
Si conseguimos existir y vivir
sin nuestra identidad cada noche, ¿qué nos dice eso sobre ese “yo identidad”
que defendemos con tanto celo durante el día?
Durante el estado de vigilia,
siempre hay la sensación de que hay un “yo” observando, ¿no es así? Un
observador tras los ojos, un testigo constante de pensamientos, una presencia.
Llamémosla Conciencia. Este observador parece tan persistente, constante y
fiable que nunca cuestionamos su permanencia. De tal manera que, cuando se
duerme, se mantiene y es testigo de su calidad en la siguiente vigilia.
Cuando llega el sueño, el “yo“ se calma y desaparece, pero la
Conciencia permanece. Porque cuando despertamos de un sueño
profundo existe la noción de que hemos existido durante el sueño. En otras
palabras, siempre existe la percepción de que ese sueño ha ido bien o mal al
despertar. Y esto solo puede ocurrir cuando existe la percepción de que hemos
existido como conciencia durante ese periodo de sueño.











