La autora, de 76 años, fue distinguida por "su valiente y creativa obra que, en diálogo lúdico con la tradición clásica, creó nuevas formas para la literatura contemporánea".
La escritora canadiense Anne Carson
recibió el Premio Nobel de
Literatura 2026 por su obra, calificada por el
jurado de "valiente y creativa". En los fundamentos, se menciona que
la poeta, de 76 años, "creó nuevas formas para
la literatura contemporánea", en un "diálogo lúdico con la
tradición clásica".
Esta alusión se refiere a las particularidades de su trabajo, que
según la crítica "desdibuja la distancia entre narración, poesía y
ensayo". Como los clásicos griegos, Carson escribe novelas
en verso, ensayos poéticos, poemas que son propuestas. La crítica la considera
la poeta viva más importante en lengua inglesa; como botón de muestra, Susan
Sontag dijo "Leería cualquier cosa que Anne Carson escribiera".
Su nombre sonaba como favorito
para el Nobel desde hace casi una década, en la que acumuló otros premios, como
el Princesa
de Asturias de las Letras 2020.
Carson visitó la Argentina en 2018, invitada por el
Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires, FILBA. En
aquella ocasión, dijo en una entrevista con Valeria Tentoni: "Si
la prosa es una casa, la poesía es alguien en llamas corriendo a través de
ella".
En la Argentina, sus libros
fueron editados usualmente por editoriales independientes, como suele suceder
con la poesía y los textos difíciles de clasificar en géneros: el primero y más
celebrado, Eros el dulce-amargo, un ensayo sobre la naturaleza del amor y el deseo publicado
en inglés en 1986, fue editado por Fiordo en 2015, con traducción de Mirta
Rosenberg y Silvina López Medin. Rosenberg destacó la "extravagancia,
contemporaneidad y audacia intelectual” de Carson en su trabajo sobre la obra de la En la
misma entrevista, Carson destacó la importancia de su primera
profesora de lenguas clásicas en su vida. "Al año
siguiente destinaron a mi padre a otra ciudad igual de aburrida, pero lo que me
salvó fue que en el instituto había una profesora de latín, una mujer
excéntrica, que cuando supo de mi interés por aprender griego se ofreció a darme
clases a la hora del almuerzo. Se llamaba Alice Cowan y le
debo mi carrera y mi felicidad”.
En diálogo con Valeria Tentoni, Carson citó a la Ilíada
como uno de aquellos textos que le permiten "olvidarse del
tiempo". A la hora de definir el arte, tomó las palabras del filósofo
Adorno: una “magia que escapó a la mentira de ser verdad”.
En otro pasaje de la entrevista, habló de "resistir la tendencia a
que las oraciones se conviertan en clichés, la tendencia a que
las ideas se conviertan en dogmas". Explicó: "No busco la dificultad
por la dificultad misma, sino más bien para levantar el borde de la página y
encontrar qué está escrito ahí debajo desde hace mucho tiempo, o dar la vuelta
al edificio y encontrarme con la vista de un lago desconocido. ¿Cómo
mantenerse despierto en la vida?


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