SOCIEDAD Y CULTURA

Revista El Magazín de Merlo, Buenos Aires, Argentina.



martes, 25 de agosto de 2026

EL FACTOR HUMANO: Quiénes son los HIMBA, donde las mujeres NO se lavan nunca con agua.

 


Los Himba que optan por la vida tradicional:

Los himba que mantienen su vida tradicional son seminómadas y se dedican al pastoreo de cabras y vacas. Cada varios meses se mueven a otro lugar.

Siempre en busca del agua y los pastos.



Algo que comparten con otros grandes grupos nómadas del continente, como algunas de las etnias de Chad.

Cómo son los poblados tradicionales

Las casas de esta tribu constan de un terreno circular protegido con grandes matorrales espinosos para evitar la visita de las fieras.

No es un poblado propiamente dicho, no como nosotros lo entendemos, porque cada recinto es ocupado por una sola familia, máximo dos.



Dentro del círculo hay varias casas hechas con adobe y paja. Se acompañan de algunos graneros o despensas para la comida, más pequeños y construidos en alto sobre pilares, una vez más para evitar la entrada de animales.

Aproximadamente en el centro tienen un corralillo con las cabras y vacas, su bien más preciado.



Por otro lado, hay elementos importantes a tener en cuenta cuando les visita, aunque ellos mismos te avisan al llegar: una zona del espacio entre las casas está delimitada por una línea invisible entre el umbral de la casa del jefe y el fuego. Es el vínculo con el «hogar» y está terminantemente prohibido cruzarlo o pisarlo.

Saltarse la norma de cruzar esa línea invisible es una cuestión de honor y el castigo puede ser pagar una cabra. Aunque creo que todo depende de las maneras con que se hacen las cosas y se discuten después, por si acaso hay que ser cuidadoso.

Sólo pudimos estar con las mujeres y niñas. Ellas se encargan tanto de cuidar a las cabras -ése día había varias pariendo-, como de fabricar artesanías para la venta a los pocos turistas que llegamos hasta allí.



Conociendo a las mujeres himba

Es impresionante ver de cerca a las mujeres embadurnadas del maquillaje que se aplican a diario, hecho a base de polvo de ocre y grasa animal. Junto con sus peinados, collares y pulseras.

Pero lo que más me sorprendió fue su buen humor, su pronta sonrisa y las ganas reírse con nosotros. Todo el rato. En poco tiempo nos ganaron con su amabilidad. Dicen que el ocre aporta protección contra el sol y las bacterias, así como hidratación. Además, se perfuman con el humo de las hojas de un árbol muy aromático.



Una curiosidad: las mujeres himba no se lavan nunca. Su cultura decidió hace muchísimo tiempo que el agua, tan escasa allí, no se puede desperdiciar en su aseo. Pero sí en el de los hombres.

También me sorprendió y entristeció ver a algún crío con heridas supurando. Con todas las moscas encima de él, que ni se molestaba en quitar.

Realidades que se hacen difíciles a nuestros ojos, nosotros que venimos de un mundo sobreprotector, prefabricado y «burbuja» en buena parte (y con muchos recursos).

La altísima mortalidad infantil y la baja esperanza de vida en Namibia, como en buena parte de África, encuentra su expresión en rostros como el de estos pequeños.

 

 

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