SOCIEDAD Y CULTURA

Revista El Magazín de Merlo, Buenos Aires, Argentina.



domingo, 29 de marzo de 2026

Se practica el AMOR AL PRÓJIMO, ¿existe en el mundo? ¿Debo amarme primero para dar amor? ¿Qué aconseja la psicología Humanista?

 

SI, existe amor al prójimo en el mundo, manifestado a través de acciones de bondad, solidaridad, escucha activa y entrega sin esperar nada a cambio. Aunque a menudo prevalece el individualismo, este amor actúa como un acto de fe y supervivencia humana, reflejado en la ayuda al necesitado, la capacidad de perdón y la empatía cotidiana.



Y aquí estamos, adultos, llevando esta lección al extremo, priorizando siempre las necesidades de los demás mientras nos olvidamos de las nuestras. Pero, ¿qué pasa cuando nunca aprendemos a complacernos a nosotros mismos? ¿Cuándo poner límites o simplemente decir “no” nos hace sentir culpables?

Esta forma de vivir, tan arraigada en el contexto social y cultural, no solo afecta nuestras relaciones con los demás, sino también nuestra relación con nosotros mismos. Nos alejamos de nuestras necesidades, de nuestros valores y, en última instancia, de nuestra autoestima.



Merecer el amor: ¿para quién estás viviendo?

Desde la psicología, sabemos que la autoestima se construye desde las primeras relaciones. Si creciste en un entorno donde el amor parecía condicionado al cumplimiento de expectativas externas, probablemente aprendiste a medir tu valor según lo que haces por los demás.

  • “Si soy amable, me querrán.”
  • “Si cumplo, seré suficiente.”
  • “Si digo que no, perderé su cariño.”

La complacencia se convierte en un mecanismo para sentir que merecemos amor y aceptación, pero a costa de desconectarnos de lo que realmente necesitamos.



Carl Rogers, un referente de la psicología humanista, decía que el amor auténtico empieza por la aceptación de uno mismo. Pero esta idea puede chocar con las creencias que llevamos toda la vida arrastrando. Si no aprendemos a complacernos, no solo nos privamos de nuestra propia compañía, sino que tampoco podremos establecer relaciones sanas con los demás.

El peligro de amar solo hacia afuera

Amar al prójimo más que a ti mismo puede parecer noble, pero en realidad puede ser el caldo de cultivo para relaciones desequilibradas y una autoestima frágil.

¿Qué pasa cuando siempre priorizas a los demás?

  • Te desgastas emocionalmente.
  • Pierdes el contacto con tus propios deseos y valores.
  • Puedes acabar sintiéndote vacío/a o incluso resentido/a por dar más de lo que recibes.

En nuestras consultas de psicología para la autoestima, vemos cómo este desequilibrio afecta profundamente a las personas. Muchos llegan con la sensación de que han perdido de vista quiénes son, atrapados en un ciclo de complacencia que nunca parece suficiente.

Conclusión: Amar también es mirarte a ti

Amarte a ti misma no significa ser egoísta, significa vivir de forma consecuente con tus valores y necesidades. Es cuidar de ti misma/o  para poder cuidar de los demás desde un lugar sano, no desde la obligación o la culpa.

Así que, la próxima vez que sientas que necesitas justificar tus límites o tus necesidades, recuerda: Amar al prójimo como a ti misma/o empieza por aprender a complacerte a ti.

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario