** El ébola es
una enfermedad grave y con frecuencia mortal causada por un virus que se
transmite por contacto directo con los fluidos corporales de personas o
animales infectados. Según el documento, “en los últimos tres meses han muerto
2.500 personas y la mitad de esas muertes se han producido en los últimos 20
días”.
Causa fiebre alta, dolores, debilidad y, en casos avanzados, hemorragias
internas y externas. Transmisión: Pasa de animales salvajes a humanos y de
persona a persona mediante sangre, saliva, sudor, vómitos u otros fluidos
corporales. Origen: Fue identificado por primera vez en 1976 cerca del río
Ébola, en lo que hoy es la República Democrática del Congo.
Tras el rezo del Ángelus del XX
Domingo del Tiempo Ordinario, el Papa León XIV expresó su preocupación por “las
numerosas víctimas que, desgraciadamente, han sido provocadas por la difusión
de la epidemia del ébola” en República Democrática del Congo.
El
17 de mayo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el
brote de ébola en la República Democrática del Congo y
Uganda como una “‘Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional’,
ante el aumento de casos, la propagación transfronteriza y las importantes
incertidumbres sobre la magnitud de la epidemia”.
Posteriormente, la ONU publicó un
informe el 21 de agosto donde explica que la situación
continúa agravándose. Según el documento, “en los últimos tres meses han muerto
2.500 personas y la mitad de esas muertes se han producido en los últimos 20
días”.
En este contexto, el Santo Padre animó a la comunidad internacional a
“dar una respuesta con un plan preventivo, que involucre a las comunidades
locales, para salvar muchas vidas humanas”.
Víctimas en
República Centroafricana e Italia
El Papa León XIV también expresó su cercanía a las víctimas de dos
tragedias que han golpeado a comunidades en República Centroafricana e Italia.
Desde
el Palacio Apostólico de Castel Gandolfo, manifestó su solidaridad con la
población centroafricana por el derrumbe ocurrido el 18 de agosto en una mina
de Zamboyé, que, de acuerdo con agencias como Associated
Press, dejó más de un centenar de víctimas.
Ante esta tragedia, pidió que “el Señor acoja a cuantos han
perdido la vida y sostenga el compromiso por la garantía de seguridad y
legalidad de los yacimientos mineros”.
Asimismo, el Pontífice recordó que este lunes 24 de agosto se
cumplen diez años del terremoto que sacudió el centro de Italia, entre las
regiones de Lacio, Umbría y Las Marcas.
Al
recordar a los fallecidos, sus familias y las comunidades afectadas, el Papa
León XIV pidió que “la fe y la solidaridad continúen sosteniendo las obras de
reconstruccion.