El Magazin de Merlo
SOCIEDAD Y CULTURA - BUENOS AIRES - ARGENTINA *Editor responsable: Miguel Angel Figueiras Gimenez.
SOCIEDAD Y CULTURA
lunes, 9 de febrero de 2026
ASÍ INICIAMOS la VIDA los HUMANOS: "segundo cero" o "tiempo cero" biológico de la vida humana, mismo patrón matemático que la naturaleza y el universo todo.
JUGOSA
LECTURA de VACACIONES:
Científicos
del MIT han documentado este fenómeno, al que se refieren como el "segundo
cero" o "tiempo cero" biológico de la vida humana. Este instante
ocurre al momento exacto de la fecundación, cuando el óvulo pasa de ser una
célula inerte a un organismo en desarrollo.
En lugar de una reacción caótica, la fecundación activa una serie de ondas rítmicas de proteínas y calcio que recorren la membrana del óvulo. Estas ondas actúan como un "interruptor invisible" que inicia la división celular y la formación del embrión.
Investigaciones
del MIT han observado que estas ondas forman espirales rotatorias que se
asemejan a patrones encontrados en otras partes de la naturaleza, como
corrientes oceánicas y huracanes. Diversos reportes científicos y divulgativos
asocian estos patrones con la sucesión de Fibonacci y la proporción áurea.
Lo
inquietante es que estas ondas no se distribuyen al azar. Siguen patrones
rítmicos y proporciones que los investigadores comparan con formas que se
repiten en toda la naturaleza: espirales, crecimiento ordenado, secuencias
similares a Fibonacci, las mismas que aparecen en galaxias, conchas marinas y
plantas.
¿Qué ES LA SUCESIÓN FIBONACCI? (Leonardo de Pisa (1170 - 1240) también llamado Leonardo Pisano, Leonardo Bigollo o simplemente Fibonacci, fue un matemático italiano) Es una sucesión de números (naturales) que ha superado la frontera de las matemáticas, de la ciencia, para colarse en el mundo de las artes y la cultura. Que una familia de números como esta haya despertado el interés no solo dentro de la comunidad matemática, sino de toda la sociedad, se debe, en gran medida, a que juega un papel fundamental en el estudio de la morfología de las plantas, en concreto, en la filotaxis, siendo el número de espirales de las cabezas de los girasoles, las piñas o el romanescu, números de dicha sucesión, así como por su relación con el número de oro.
Por supuesto, este interés
por la sucesión de Fibonacci se ha trasladado al Cuaderno de Cultura Científica,
en el que hemos dedicado una cierta cantidad de entradas a la misma: Póngame media docena de fibonaccis; Una de mates: la sucesión de
Fibonacci; Los números (y los inversos) de Fibonacci; Nos encanta Fibonacci; El origen poético de los números de
Fibonacci; Poemas Fibonacci; La sucesión de Fibonacci, el teorema
de Zeckendorf y un poemario magistral o El árbol de Fibonacci.
En esta entrada vamos a mostrar que los números de Fibonacci
pueden aparecer en lugares de lo más curiosos e inesperados, además de los ya
mencionados en las entradas anteriores, como solución al desafío matemático de
los conejos del Liber Abaci / Libro del Ábaco (1202), del matemático
italiano Leonardo de Pisa (1170-1241), conocido como Fibonacci, relacionados
con la poesía en la lengua sánscrita en la India, o en la botánica, por
ejemplo, en las espirales de los girasoles y piñas, o en la disposición
helicoidal de las hojas en el tallo.
DESDE el VATICANO: Se celebró la Jornada mundial de oración y reflexión contra la trata de personas.
El 8
de febrero de cada año se celebra la Jornada mundial de oración y reflexión
contra la trata de personas, la cual en el 2026 tiene por lema La
paz comienza con la dignidad: una llamada global a poner fin a la trata de
personas.
Esta jornada mundial fue promovida por el Papa Francisco en el
2015 y tiene lugar en la fiesta de Santa Josefina
Bakhita, la santa africana que padeció la esclavitud durante
gran parte de su vida.
"Si volviese a encontrar
a aquellos negreros que me raptaron y torturaron, me arrodillaría para besar
sus manos, porque, si no hubiese sucedido esto, ahora no sería cristiana y
religiosa", afirmó la santa que hoy representa un ícono de la historia de
África.
Según datos de las Naciones Unidas (ONU), 27 millones de
personas son víctimas de la trata a nivel global, principalmente mujeres,
niños, migrantes y personas desplazadas.
Con el fin de conmemorar esta fecha, el Vaticano organizó varios eventos del
4 al 8 de febrero y que consistieron en talleres de formación contra la trata,
una procesión de antorchas y una vigilia de oración ecuménica en la Basílica de
Santa María en Trastevere, una peregrinación virtual contra el tráfico de
personas.
Este domingo, después del rezo del Ángelus con el Papa León XIV,
tendrá lugar la celebración eucarística en la Basílica de San Pedro, que será
presidida por el Cardenal Vincent Nichols.
Ir hacia una humanidad renovada
En su mensaje para la 12° Jornada
mundial de oración y reflexión contra la trata de personas, el Papa León XIV
invita a reflexionar sobre el saludo de Cristo Resucitado: “La paz esté con
ustedes”, pues ofrece “un camino hacia una humanidad renovada”.
El Santo Padre recuerda que “la
verdadera paz comienza con el reconocimiento y la protección de la dignidad que
Dios ha dado a cada persona”. Sin embargo, lamenta que actualmente se esté
dando una “lógica de dominio y desprecio por la vida humana” que “alimenta
también el flagelo de la trata de personas”.
León XIV denuncia que los
traficantes de personas suelen utilizar “la inestabilidad geopolítica y los
conflictos armados” para aprovecharse de los más vulnerables, especialmente de
las mujeres y los niños. Asimismo, señala que la creciente brecha entre ricos y
pobres expone a muchos “a las promesas engañosas de los reclutadores.
En su mensaje, el Papa también llama la atención sobre “el auge
de la llamada ‘esclavitud cibernética’, mediante la cual las personas son
atraídas a esquemas fraudulentos y actividades delictivas, como las estafas en
línea y el tráfico de drogas. En estos casos, la víctima es coaccionada a
asumir el papel de perpetrador, agravando sus heridas espirituales. Estas
formas de violencia no son incidentes aislados, sino síntomas de una cultura
que ha olvidado cómo amar como Cristo ama”.
Por ello, además de la oración, León XIV exhorta a “resistir la
indiferencia ante la injusticia”, pues “la violencia de la trata de personas
sólo puede superarse mediante una visión renovada que contemple a cada
individuo como a un hijo amado de Dios”.
domingo, 8 de febrero de 2026
Sepamos más del KAKAPO, ¿un LORO que no vuela? La naturaleza no se olvidó de nada, bella y cariñosa ave.
El kakapo (del maorí kākāpō, que significa ‘loro nocturno’; Strigops habroptilus) es una especie de ave psitaciforme de la familia de los loros de Nueva Zelanda (Strigopidae), nocturna y endémica de Nueva Zelanda.
Es famoso por ser el único loro no volador del mundo, el loro más pesado y el único
loro que tiene un sistema de cría del tipo lek. Es también uno de los pájaros
más longevos. Es la única especie del género Strigops y de la subfamilia Strigopinae. A pesar de
su incapacidad de volar sobrevivió a la introducción de especies invasoras y a
la deforestación; otras aves como la huia (que podía volar) se extinguieron.
Los kakapos están en peligro crítico de
extinción, con 197 ejemplares vivos reconocidos, todos ellos clasificados.
Antes del Terciario los ancestros del kakapo se hallaban en el territorio que
hoy día son las islas de Nueva Zelanda.
Debido a la ausencia de depredadores terrestres perdieron la capacidad de volar.
Su mayor predador era un águila diurna gigante de la cual se refugiaba entre la
vegetación y en madrigueras. Con la colonización polinesia y europea y la
introducción de predadores como gatos, ratas y armiños, casi todos los kakapos fueron exterminados. Los esfuerzos
por su protección y conservación empezaron en 1890, pero no tuvieron éxito
hasta la implantación del Plan de recuperación del kakapo, en 1980.
Los ejemplares vivos existentes crían en dos
islas libres de predadores: en la isla Chalky, al suroeste de Fiordland, y en
la isla Codfish, cerca de la isla Stewart, donde son controlados muy de cerca.
Los kakapos también habitan en la isla Little Barrier. En las islas Sur y Norte
ya se han extinguido.
Los kakapos son loros grandes y achaparrados:
los machos pueden llegar a medir hasta 60 cm y pesar entre 3 y 4 kg una vez
alcanzada la madurez. Los kakapos no pueden volar, ya que tienen unas alas
pequeñas en relación con su tamaño y huesos pequeños y poco pronunciados en el
esternón (que en otros pájaros afianzan los músculos de vuelo). Utilizan sus alas
para el equilibrio y soporte así como para amortiguar sus caídas al saltar de
los árboles. A diferencia de otros pájaros terrestres, y al vivir en un clima
más frío que la mayoría de especies de loros, los kakapos pueden acumular
grandes cantidades de grasa corporal como aislamiento y para almacenar energía.
Los kakapos poseen plumas de color
verde musgo mezcladas con negro en la parte posterior que les permiten
camuflarse muy bien con la vegetación de la zona. Ya que las plumas no
necesitan la fuerza y rigidez requerida para el vuelo, estas son
extraordinariamente ligeras, dando mayor relevancia al epíteto específico de habroptilus.
El vientre, cuello, y cara son
amarillentos, y existen grandes variaciones de unos ejemplares a otros. Es
sabido (gracias a especímenes de museos) que algunos son de un color
completamente amarillo. Los kakapos tienen una cara redondeada por finas
plumas, que recuerda la cara de una lechuza; tanto es así que los primeros
colonos europeos les llamaban loros lechuza.
Sus picos están rodeados por
delicados "bigotes", los cuales usan para tantear el terreno cuando
caminan con la cabeza agachada. El final de las plumas de la cola suele acabar
desgastado por el continuo roce con el suelo.
El pico de los kakapos está
especialmente adaptado para machacar comida con mucha precisión. Debido a esto
los kakapos tienen una molleja muy pequeña, comparada con las de otros pájaros
de su tamaño. Las patas son largas y escamosas y, como en todos los loros,
presentan zigodactilia (dos dedos hacia delante y dos hacia atrás). Tienen las
garras pronunciadas, las cuales les son muy útiles para trepar a los arboles.





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