Un poco de historia de los ranchos que ya agonizan.
Ranchos eran llamadas estas viviendas, que a partir del año 1900 y con la traza del ferrocarril se agrupaban rodeando las estaciones de trenes. Primero llegaban los almacenes de ramos generales y luego los galpones de almacenar los cereales. Nace el oficio de galponeros y estos generalmente humildes construían para la familia, con sus manos un rancho con lo que tenía a la mano, de los montes cercanos obtenían la madera para hacer una especie de corral, de postes de acacia u otra madera resistente a la tierra y las inclemencias del tiempo y alambre ya en desuso, de púas o liso.
Con diversos pastos largos y duros que abundaban en la zona, iban armando lo que llamaban chorizos, de pasto y barro, los colgaban en los alambres y los dejaban orear, luego los revocaban, todo el proceso se hacia a mano e intervenía todo el grupo familiar. En la mayoría de los casos las puertas y ventanas se hacían con los enormes cajones que transportaban desde Europa las maquinas agrícolas. Los techos eran de chapa o junco. Estas viviendas llamadas “ranchos” por habitantes de la Provincia , solían ser muy grandes, tres habitaciones, cocina comedor y un alero-galería en el frente muy importante. Los habitaban inmigrantes españoles, italianos, vascos, etc. y la mezcla de todos ellos, sumando la sangre indígena en muchos de los casos.
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Es muy distinta la vida hoy en los pequeños pueblos de la Provincia de Buenos Aires, los ranchos casi no existen y lo suplantan cálidas viviendas. |
Muchos de estos ranchos aun se habitan revestidos de ladrillo de canto por fuera y por dentro, con piso de ladrillos, colocándoles ventanas con vidrios, ya que los originales como ventanal se utilizaban uno o dos postigos ciegos y con un alambre fino fijado al marco en las habitaciones, para evitar los molestos mosquitos.
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