SOCIEDAD Y CULTURA

Revista El Magazín de Merlo, Buenos Aires, Argentina.



martes, 15 de octubre de 2019

Efecto NEGATIVO de los residuos bovinos, cerdos y aves en el Ambiente.

La progresiva preocupación por los efectos ambientales de la explotación intensiva de aves llevó a la comunidad Europea en 2000 a crear un consejo directivo que regulariza el control de la polución ambiental. Según estadísticas, la industria avícola no es la que más contamina al ambiente.

Los sistemas intensivos de producción animal (bovinos, cerdos y aves) crean monumentales problemas de polución, por los grandiosos montos de sustancias contaminantes. Ocasionando grandes volúmenes de estiércol que se depositan en el suelo. El fósforo, es liberado mediante la labor de las fitasas que provocan los microorganismos del ecosistema. 

Uno de los mayores contrariedades es el olor desagradable de los residuos avícolas. La gallinaza fresca contiene sulfuro de hidrógeno (H2S) y otros compuestos orgánicos, que causan perjuicio a quienes habitan cerca de las granjas avícolas.
La crianza en zonas urbanas lleva implícito aspectos negativos asociados a la deposición de residuales, los cuales se generan en un pequeño espacio (una granja de producción intensiva) que se encuentra relativamente cerca de algún núcleo poblacional y como consecuencia la polución de suelos y aguas, el polvo y el mal olor, pueden conllevar a graves problemas de salud pública (zoonosis). 

Las operaciones de producción no se manejan adecuadamente, la descarga de nutrientes, materia orgánica, patógenos y emisión de gases, a través de los desechos causan una contaminación significativa de los recursos esenciales para la vida (agua, suelo u aire).

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