La
medida, promovida por la Lega y respaldada por el Gobierno de Giorgia Meloni,
se suma a otros éxitos de gestión, como la contundente reducción del 62% en la
inmigración ilegal.
Italia ha dado un paso decisivo en la defensa de los valores tradicionales y
el derecho de los padres a educar a sus hijos sin
imposiciones ideológicas. El Parlamento aprobó una reforma educativa que prohíbe la entrada de activistas LGTBI en los
colegios y limita la educación sexual y emocional a los institutos de
secundaria, siempre bajo consentimiento informado de los
padres. En los niveles de infantil y primaria, la prohibición se mantiene de
forma total, blindando
a los menores frente a cualquier intento de adoctrinamiento temprano.
La medida fue impulsada por la Lega, aliado del Gobierno de Giorgia Meloni y del
partido español VOX en la alianza Patriotas por Europa, mediante una
enmienda presentada en la Cámara de
los Diputados. Dicha modificación corrige el texto previo del comité parlamentario y
evita que asociaciones o activistas externos introduzcan contenidos ajenos al currículo nacional.
De acuerdo con la nueva normativa, los padres deberán ser informados previamente sobre
los temas y materiales utilizados, y podrán decidir si sus hijos participan o no
de las sesiones. Esta disposición garantiza el derecho constitucional a una
educación conforme a los valores
familiares, reafirmando el principio de libertad educativa que
defiende el Gobierno conservador
italiano.
El diputado Rossano Sasso, portavoz de la Lega en la Comisión de Cultura, Ciencia y Educación,
enfatizó que el objetivo no es eliminar la educación sexual, sino “preservarla de manipulaciones ideológicas”.
“Es justo que se hable a los adolescentes de enfermedades de
transmisión sexual o de embarazos no deseados, pero sin convertir las aulas en
espacios de adoctrinamiento”,
sostuvo Sasso. “Lo que
queremos impedir son las distorsiones ideológicas queridas por la izquierda:
activistas trans, drag queens o actores pornográficos sin formación pedagógica
hablando a niños de género fluido o maternidad subrogada”.
La oposición —integrada por el Partido Democrático, el Movimiento Cinco Estrellas
y la Alianza Verde-Izquierda— tildó la medida de “censura moral”. Sin embargo, Sasso recordó que la
Constitución italiana reconoce a los padres la libertad de elección educativa y
que esta ley protege “el
bienestar de los menores frente a la confusión promovida por determinados
grupos de presión”.
Por su parte, el ministro de Educación, Giuseppe Valditara, ratificó que el
Ejecutivo trabaja en una “educación
para la afectividad responsable”, centrada en la prevención, el
respeto y la formación, “no en el
activismo político ni en la ingeniería social”.
La decisión italiana se alinea con una
tendencia creciente en Europa
Central y del Este, donde países como Bulgaria, Hungría y Eslovaquia ya aprobaron
normativas similares que reconocen únicamente el sexo biológico
y restringen la difusión de contenido LGTB dirigido
a menores.


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