**Los humanos existimos gracias al AMOR de las PAREJAS
-hombre mujer- de todos los tiempos, salvo raras excepciones, violaciones, etc. -mafg-
Cada 14 de febrero los enamorados, amantes y parejas
de todo el mundo, festejan el Día de San Valentín, lo curioso es que muy
pocos saben de dónde proviene esta romántica tradición. No todo es shoppings,
flores y promesas de amor eterno; vamos por un poco de historia.
**Que pasaba con los romanos no católicos por
entonces: En el año 268 y
en honor a Luperco, dios de la
fertilidad, en esta fecha sagrada para los romanos se llevaban a cabo grandes
orgías callejeras, rituales de fertilidad y el desenfreno sexual era para
hombre y mujeres por igual.
Pero
antes de cumplir su destino final, un carcelero encargado de su custodia, de
nombre Asterius, puso a prueba la fe cristiana de Valentín pidiéndole que
devolviera la vista a su hija Julia que había nacido ciega. Para sorpresa del
pagano, el milagro sucedió y según cuenta la leyenda, “Julia tuvo ojos para ver
la vida y Valentín se enamoró de ella”. Se cuenta que antes de ser asesinado,
le escribió una carta de despedida a Julia que terminaba diciendo “de tu
Valentín”. A pesar del milagro, el 14 de febrero del año 269 DC, Valentín, fue
lapidado y decapitado. Dicen que Julia para recordarlo plantó un almendro de
flores rosas que, desde entonces, son el símbolo del amor puro.
En el año 494 el papa Gelasio I declaró el 14 de febrero, el día de su
martirio, como el día de San Valentín. Estaba enterrado a las afueras de Roma,
en la vía Flaminia, –más tarde conocida como Puerta de San Valentín–, su tumba
se convirtió en lugar de peregrinaje durante la Edad Media. En 1969, bajo el
pontificado de Pablo VI y tras el Concilio Vaticano II, San Valentín fue
eliminado del calendario católico ante las dudas que existían sobre el origen
pagano de su historia.
Desde entonces, la Iglesia dedicó el 14 de
febrero a la advocación de diversos santos, pasando a ser una fecha con santo,
pero sin celebración. Por su parte, hace unos años el Papa Francisco reconcilió
a la Iglesia con el 14 de febrero, organizando un acto simbólico con parejas de
todo el mundo para reivindicar el matrimonio.
Si bien esta es la historia “romántica” de Valentín, existe una versión más
oscura que cuenta que cada febrero, en la antigua Roma se celebraban las
fiestas lupercales, en honor a Luperco, dios de la fertilidad. En esta fecha
sagrada para los romanos se llevaban a cabo grandes orgías, rituales de
fertilidad y el desenfreno sexual era para hombre y mujeres por igual. En el
año 380 la iglesia comienza a dar fin a todas estas celebraciones paganas
consideradas pecaminosas y lascivas para el cristianismo. Es así que Valentín
fue el elegido para erradicar las fiestas lupercales de febrero. Por dictamen
papal, a finales del siglo V, se estableció que el día de San Valentín fuera el
14 de febrero.
Lo cierto es que ya sea por las fiestas lupercales o un santo enamorado, a
partir del siglo XX, el auge de esta fecha también fue -y es-, sinónimo de
consumismo en nombre del amor. Los enamorados celebran el amor y, ya se sabe
que el amor como dicen, “es eterno”


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