Para Fazio, el problema
central no es la producción, porque “Hoy en Argentina sobra gas. Lo
que está faltando es capacidad de transporte.”
El dirigente sostuvo
que el cuello de botella continúa siendo la reversión del Gasoducto
Norte, la obra destinada a llevar el gas de Vaca Muerta hacia las
provincias del NOA luego de la caída de la producción boliviana. “No se han
terminado las obras de reversión del Gasoducto Norte. Estamos en un país donde
leemos las buenas noticias del superávit energético, pero industrias como la
nuestra acá en el Norte hoy están paradas porque no se hicieron las obras para
transportar ese gas”.
La contradicción resume
así buena parte de la crisis actual, dado que el país produce más gas que
nunca, pero el Norte continúa dependiendo de una infraestructura que nunca
terminó de adaptarse al nuevo mapa energético.
Las grandes industrias de Salta quedaron desde ayer con restricción
total de suministro de gas y algunas ya paralizaron completamente su
producción. La crisis pone nuevamente en escena las demoras en la reversión del
Gasoducto Norte, una obra considerada estratégica que fue paralizada al inicio
de la gestión de Javier Milei.
El invierno volvió a desnudar una de las grandes
paradojas de la política energética argentina. Mientras el país exhibe un
superávit impulsado por la producción récord de Vaca Muerta, en el Norte las
fábricas empiezan a apagar sus hornos por falta de gas.
La postal se volvió concreta este jueves, puesto
que, desde las 6 de la mañana, las grandes industrias salteñas pasaron de una
restricción del 50% a un recorte total del suministro. Algunas empresas quedaron literalmente operando al 0%,
obligadas a detener completamente su producción mientras esperan que mejoren
las condiciones del sistema.
La situación fue confirmada por el vicepresidente
de la Unión Industrial de Salta, Julio Fazio, durante una entrevista con el programa
N&N, de radio Aries. “Nosotros hoy estamos restringidos a consumo cero,
desde el día de hoy a las 6 de la mañana (por ayer). Hace tres días estábamos restringidos al 50% y hoy estamos
restringidos a cero”, afirmó.
La escena representa el
desenlace de una advertencia que el sector industrial venía realizando desde
hacía meses. En mayo, la Unión Industrial había alertado
que el Norte llegaría al invierno con problemas de abastecimiento si no se
completaban las obras de transporte del gas proveniente de Vaca Muerta y
si el Gobierno nacional modificaba el esquema con el que históricamente cubría
los picos de demanda invernal. Dos meses después, aquel pronóstico terminó
convirtiéndose en realidad.
Parar para poder seguir
Las restricciones ya no
implican simplemente bajar el consumo. En muchos casos significan apagar líneas
completas de producción. Fazio explicó que en
Cerámica Salteña —empresa de la que forma parte— decidieron detener la
fabricación y utilizar únicamente el combustible indispensable
para mantener los hornos en funcionamiento mínimo.
“Hoy tenemos que
recurrir a ese gas para parar la producción y mantener el horno a mínimo para
poder retomar en el momento que se levanten las restricciones”, indicó.
Según explicó, en las
industrias cerámicas apagar completamente un horno implica perder varios días
para volver a ponerlo en marcha, y asumir costos mucho mayores. Por eso la
empresa optó por reorganizar toda su actividad. En ese sentido, Fazio contó que
decidieron “hacer una parada dentro del mes de julio, de 25 días, porque vemos
que esto va a ser continuo”.
Una crisis anunciada
En mayo de este año,
este diario ya había señalado que el Norte enfrentaría un invierno
particularmente complejo. La combinación entre el conflicto internacional que
disparó el precio del gas natural licuado y la demora de las obras de
transporte amenazaba con dejar a industrias cerámicas, ingenios, curtiembres y
emprendimientos mineros sin capacidad para sostener la producción.
Entonces, Fazio ya
advertía que el Gobierno nacional conocía el escenario. Este jueves volvió
sobre esa explicación al asegurar que “la decisión de parar la obra pública
hizo que se detuvieran las obras de reversión del Gasoducto Norte. Todos esos diez o doce meses que estuvo parada la obra es lo que
nos lleva a llegar a este invierno con esta situación”, insistió.
A ese cuadro sumó otra
decisión que consideró determinante: en abril de este año la Secretaría de Energía tomó la decisión de no participar en la
compra de gas natural licuado, trasladándose esa responsabilidad a
los privados.
Según explicó, el
contexto internacional elevó el valor del GNL hasta alrededor de 25 dólares por
millón de BTU, mientras que el gas de Vaca Muerta ronda los 4,5 dólares. “La
industria argentina no está en condiciones de pagar un gas multiplicado por
seis”, agregó.
***Para mas información fidedigna visitar varios medios provinciales donde el problema del frío es serio-



No hay comentarios:
Publicar un comentario