Al reconocer el trabajo de la
Asociación Italiana de Esclerosis Lateral Amiotrófica (AISLA), el Papa León
aseguró que “en las diversas situaciones de la vida, especialmente en las
difíciles, nadie debería quedarse solo”. Sus palabras se enmarcaron en la
audiencia con los miembros de la asociación, que tuvo lugar este sábado en el
Palacio Apostólico del Vaticano.
El Santo Padre dijo que la
labor de la AISLA “une a personas que están experimentando una enfermedad, a
sus familiares y a sus cuidadores, en una alianza terapéutica de gran cercanía
y proximidad que refleja fielmente la manera en que Jesús mismo se acercaba a
los que sufren”.
La ELA es una enfermedad de
las neuronas en el cerebro, el tronco cerebral y la médula
espinal que controlan el movimiento de los músculos voluntarios. La enfermedad
causa que las células nerviosas (neuronas) motoras se desgasten o mueran, por
lo que ya no pueden enviar mensajes a los músculos.
Con el tiempo, esto lleva a debilitamiento muscular, espasmos e
incapacidad para mover los brazos, las piernas y el cuerpo. La afección
continúa empeorando y cuando los músculos en la zona torácica dejan de
trabajar, se vuelve difícil o imposible respirar.
El Papa luego expresó que los pacientes —con compromiso, fe y
valentía— “dan testimonio de que la bondad y el valor de la vida son mayores
que la enfermedad” y que los desafíos que esta presenta “pueden afrontarse
juntos, transformándolos en oportunidades especiales y privilegiadas para dar y
recibir amor”.
¡Gracias por esto! Ustedes,
como profetas, enseñan a todos el verdadero valor de la vida, ¡y nuestro mundo
necesita desesperadamente este mensaje!”, dijo.
Además, destacó la cercanía de los miembros de la asociación con
los enfermos, algo que considera “muy importante” porque la atención sanitaria
requiere presencia “para el bienestar de la persona en sus diversas
dimensiones: biológica, psicológica y espiritual”.
“La Iglesia siente profundamente el valor de esta ‘cercanía’:
estar al lado de las personas, donde están, en sus hogares, para ofrecer apoyo,
no solo en términos de atención, sino también en términos de espiritualidad,
prestando especial atención a las preguntas sobre el sentido que plantea el
dolor y que no pueden quedar sin respuesta”, comentó.
“En las diversas situaciones
de la vida, especialmente en las difíciles, nadie debería quedarse solo, y el
voluntariado, que los une en la generosidad, materializa poderosamente este
valor, poniendo en circulación la solidaridad y el respeto, y respondiendo con
gestos de cuidado a la cultura del despilfarro y la muerte”, añadió.
Por último, los invitó a recordar la Pasión de Jesús, quien
quiso vivirla “como un tiempo de prueba, de dolor físico y sufrimiento
espiritual”, solidarizándose con los hombres hasta el final y mostrándoles “que
el dolor y el sufrimiento no pueden detener el amor ni anular el poder de
Dios”.
Fuente: ACI PRENSA 2026


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