El cerdo mangalica es casi un milagro hoy en día: ha pasado de estar al
borde de la extinción a convertirse en un producto muy apreciado por los
paladares más exquisitos por su carne jugosa, tierna y con un marmoleado
espectacular.
Existen muchas razas y tipos de cerdos. Aunque la más famosa en España es la ibérica, hay otras que también ofrecen carnes y embutidos de calidad y
exquisito sabor, como el cerdo mangalica. Coloquialmente se le conoce com el 'cerdo-oveja', y es que lo primero que llama la atención es su capa de pelo rizado, toda una sorpresa.
El mangalica es originario de Hungría y su historia se remonta a siglos atrás. Durante mucho
tiempo, esta raza fue muy valorada por su adaptabilidad y resistencia, capaces
de sobrevivir a los crudos inviernos de la región, con temperaturas que caen hasta los -25 °C, y a los veranos secos. Sin embargo, debido a los efectos
devastadores de las guerras mundiales y la crisis económica que sufrió Hungría
en el siglo XX.
Esta raza estuvo al borde de la extinción a finales de la década de 1980, por la crisis económica
en el país y la introducción de razas más productivas. En 1991 solo quedaban
200 ejemplares vivos. Fue entonces cuando un grupo de visionarios españoles
decidió intervenir para salvarla.
La raza mangalica es el resultado del cruce de diferentes razas
húngaras y el conocido como cerdo salvaje europeo. La capa lanuda del mangalica le permite adaptarse a
diferentes condiciones climáticas, le protege tanto de las bajas temperatura
como del viento. Su pelaje cambia dependiendo del clima, en invierno es más denso mientras que en verano es mucho más ligero. Gracias a esa
'manta', el mangalica pasa los crudos inviernos en la estepa húngara sin
problema y su pelaje rizado y lanudo puede ser de color rubio, negro o rojo.



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