Desarrollado por Nutralmix
junto al INTA, Controlmix permite regular la ingesta de suplementos en sistemas
de autoconsumo de manera mucho más eficiente que con otros limitadores y sin
depender del nivel de sales del agua.
Los sistemas de silos de
autoconsumo ganaron
espacio en la ganadería
por una razón concreta: permiten simplificar la suplementación
y reducir la necesidad de distribución diaria de alimento, sin resignar
significativamente los resultados productivos.
Sin embargo,
esa practicidad también plantea un desafío nutricional: cómo evitar que
el animal consuma más de lo necesario cuando el alimento está disponible a
voluntad.
Durante años, una de las herramientas utilizadas
para restringir la ingesta fue el cloruro de sodio. El
problema es que esa estrategia tiene limitaciones que pueden afectar tanto al
animal como a la infraestructura. Allí aparece una alternativa desarrollada por
Nutralmix junto al INTA: Controlmix, una premezcla
formulada para regular el consumo mediante una combinación específica de
ingredientes.
UNA LIMITACIÓN QUE NO DEPENDE DE LA SAL
Según explica Mariano García, médico
veterinario y responsable técnico comercial de Nutralmix, uno de
los principales problemas del método tradicional es que los animales terminan
adaptándose.
“El cloruro de sodio presenta severas
complicaciones: incrementa notablemente el consumo de agua en el tiempo, reduce
la digestión de la fibra y termina deteriorando por corrosión los silos de
autoconsumo”, sostiene en diálogo con Infocampo el especialista.
Además, con las tecnologías
anteriores, los animales comienzan a regularse vía consumo de agua, por lo que
“la limitación, si bien es buena al principio, en poco tiempo se pierde y el
consumo vuelve a ser elevado”.
esto es preciso
agregar que en campos donde la calidad de agua no es adecuada,
aparecen otros problemas vinculados a la ingesta de esas aguas.
EL OBJETIVO NO ES SOLAMENTE COMER MENOS
Uno de los puntos centrales de la propuesta es que
limitar el consumo no significa simplemente reducir la cantidad de alimento que
recibe el animal. La cuestión es qué nutrientes llegan al
rumen y cómo son aprovechados.
En dietas basadas en silajes, rollos de
calidad media a baja, rastrojos, pastoreos
diferidos, por ejemplo, la variante proteica busca aportar el nitrógeno
necesario para que los microorganismos ruminales puedan fermentar correctamente
la fibra, más los minerales y
vitaminas que pudieran estar en déficit.
En los verdeos de otoño e invierno, en cambio, la
alternativa energética apunta a compensar el desbalance que puede producirse
cuando existe una elevada oferta de proteína, sobre todo el exceso de
nitrógeno no proteico (NNP), pero una menor
disponibilidad relativa de energía necesaria para el
correcto aprovechamiento de ese nitrógeno.
En este caso es también un excelente vehículo para aportar
minerales críticos en estas situaciones, como magnesio y calcio.
“No está indicado para vacas lecheras
en producción, ya que en esa categoría nunca se busca limitar el consumo, sino maximizar la ingesta de materia
seca para expresar el potencial genético”, recomendó el responsable técnico
comercial de Nutralmix.
Por lo
expuesto, el principal aporte de esta tecnología no pasa solamente por
incorporar un nuevo producto al sistema, sino por resolver uno de los desafíos
del autoconsumo: hacer compatible la simplicidad del
suministro a voluntad con una regulación nutricional precisa y sostenida.



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