SOCIEDAD Y CULTURA

Revista El Magazín de Merlo, Buenos Aires, Argentina.



lunes, 5 de octubre de 2026

HOY SABREMOS MAS de La FLOR del MBURUCUYA/PASIONARIA y su leyenda de amor y muerte.

 

La pasiflora, también conocida como «flor de la pasión», es una planta que ha capturado la imaginación de botánicos, artistas y religiosos desde su descubrimiento en América en el siglo XVI. Su singular estructura floral fue interpretada por misioneros jesuitas como una representación simbólica de la Pasión de Cristo, lo que le otorgó un profundo significado espiritual y cultural.



Un descubrimiento con significado espiritual

Los misioneros jesuitas, al explorar las regiones tropicales de América, encontraron en la pasiflora una herramienta didáctica para la evangelización. Observaron que las partes de la flor podían simbolizar elementos de la crucifixión de Jesús:



·         Los cinco estambres representaban las cinco llagas de Cristo.

·         Los tres estigmas simbolizaban los clavos de la crucifixión.

·         La corona de filamentos se asemejaba a la corona de espinas.

·         Los zarcillos evocaban los látigos utilizados en la flagelación.

·         Los pétalos y sépalos, en conjunto, representaban a los diez apóstoles fieles, excluyendo a Judas y Pedro.

Este simbolismo fue documentado por el jesuita Giacomo Bosio en su obra sobre la crucifixión, y más tarde, Carlos Linneo adoptó el nombre «Passiflora» en su clasificación botánica en 1753, derivado del latín flos passionis («flor de la pasión»).



La leyenda de Mburucuyá: amor y sacrificio

Según la tradición, Mburukujá (no su nombre cristiano, sino un apodo que le dio su amado guaraní) era una joven española que se enamoró en secreto de un aborigen. Su padre, un capitán, la había prometido en matrimonio a otro hombre, y por eso la mantuvo encerrada en su habitación, separada del amante.

Cada noche, el guaraní se acercaba a la casa y tocaba melancólicas melodías con su flauta para ella, pero una madrugada la música dejó de llegar. La joven esperó sin descanso, preocupada por su amor desaparecido. Finalmente, la madre del muchacho le reveló que su padre había matado al guaraní debido a ese amor prohibido.

Desesperada, Mburukujá escapó y encontró el cuerpo de su amado. Enterró al joven y, en un acto de profundo dolor, se suicidó clavándose una flecha en el pecho. La madre del muerto cubrió las tumbas de ambos.



Pronto, en el lugar del sepulcro creció una planta desconocida hasta entonces, con flores que se cierran al atardecer y se abren al amanecer. Esa flor, llamada La pasiflora es más que una planta ornamental: es un símbolo de la intersección entre naturaleza, arte, ciencia y espiritualidad. Su historia refleja cómo una flor puede convertirse en un puente entre culturas y disciplinas, recordándonos la profunda conexión entre el mundo natural y la experiencia humana.

Propiedades

La pasiflora se ha utilizado tradicionalmente por sus propiedades relajantes y calmantes. Se le atribuyen efectos como: Aliviar el insomnio y favorecer un sueño reparador Reducir el estrés, la ansiedad y la hiperactividad Relajar la musculatura tras el ejercicio Atenuar molestias como lumbalgias, ciáticas o jaquecas.

**mburucuyá, simboliza el sacrificio y el amor puro e inolvidable

 

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