SOCIEDAD Y CULTURA

Revista El Magazín de Merlo, Buenos Aires, Argentina.



lunes, 25 de marzo de 2019

El Papa Francisco aconsejo a los jóvenes que hablen con los adultos que tienen la sabiduría de la vida.

El Papa Francisco mantuvo, este sábado 23 de marzo, un interesante diálogo con alumnos del Colegio Barbarigo, de Padua, a los que recibió en el Aula Pablo VI del Vaticano con motivo del centenario de esta institución educativa italiana.

En conversación con los adolescentes, el Pontífice reflexionó sobre cómo tomar buenas decisiones en los momentos decisivos de la vida.
A una chica preocupada por este asunto, le dijo que “el punto de referencia más importante para la toma de una decisión importante lo encontrarás en ti misma”.
Le sugirió que tenga como punto de referencia a la hora de tomar una decisión “la propia conciencia. Y después, ¿cómo se expresa tu personalidad, tu conciencia?: sobre todo, en el entusiasmo juvenil. Nunca podréis tomar una buena decisión sin este espíritu de entusiasmo, de mirar con alegría al futuro”.
“El entusiasmo, tener esperanza, y también saber arriesgar en la vida. Un riesgo proporcional. Quien no sabe arriesgar bien en la vida, difícilmente llegará a su horizonte. La juventud, no es pasividad. Es un esfuerzo tenaz para alcanzar metas importantes. El joven debe mirar al horizonte, a la meta, incluso si cuesta”.
En la juventud “se aprende que en la vida no hay nada gratis, tu debes ganar las metas. Sólo es gratuito el amor de Dios, la gracia de Dios, porque Él te amará siempre. Pero el ir adelante te exige el esfuerzo de cada día”.
También destacó la importancia de no aislarse, “es necesario el dialogo con vuestros capellanes, vuestros sacerdotes, vuestros padres, vuestros hermanos, vuestros amigos. Dialogar. No dialogar únicamente conmigo mismo, no. Eso se debe hacer un poco para reflexionar sobre el corazón. Pero me refiero a dialogar con los otros, porque la vida es un continuo diálogo y eso hace la sociedad”.
“Porque tú en la vida no estás sola, estás en una comunidad de gente que avanza. Una comunidad de una ciudad, una comunidad de una familia, también de una nación. El sentido comunitario de ir adelante, de recorrer un camino, el sentido comunitario del riesgo”.
En este sentido, animó a fiarse de los padres y de los abuelos. “Debéis hablar con los abuelos. Es importante. Porque los abuelos son las raíces. Si tú no acudes a tus raíces, serás un joven desenraizado. Y cuando una planta no tiene raíces, no crece, no florece, no produce futo. Crecer, pero enraizados. A eso ayudarán los abuelos, los ancianos”.
“Hablar con los amigos, con los formadores (los profesores, los capellanes, el colegio…), hablar con los padres y, sobre todo, esto lo subrayo, hablar con los ‘viejos’ que tienen la sabiduría de la vida”.

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