ENDEUDAMIENTO:
El endeudamiento estructural de los ferrocarriles argentinos comenzó
fuertemente a finales del siglo XIX, con una crisis notable en 1890 vinculada
a empréstitos externos y la venta del Ferrocarril Oeste a capitales británicos.
Posteriormente, el sistema acumuló deuda crítica a partir de 1976,
intensificándose el déficit hasta las privatizaciones de los años 90.
Puntos
clave sobre el endeudamiento ferroviario:
Finales
del Siglo XIX (1885-1890): Se registró un ingreso
masivo de fondos extranjeros y endeudamiento del Estado (aproximadamente 710
millones de pesos oro), impactando el desarrollo ferroviario y culminando en la
crisis de 1890.
Período
Británico: Durante décadas, las empresas
privadas británicas controlaron la red, financiando expansiones que a menudo
requerían garantías del Estado argentino.
Crisis de
1976-1989: Ferrocarriles Argentinos aumentó
considerablemente su deuda y el deterioro del servicio antes de su
privatización.
Años 90: Se desmanteló el sistema bajo el argumento de su alto costo
presupuestario y deuda.
La eliminación masiva y el desguace definitivo
de los trenes en Argentina ocurrieron principalmente a principios de los años
90, especialmente el 10
de marzo de 1993, durante el gobierno de Carlos Menem, cuando se
cancelaron los servicios interurbanos de pasajeros y se liquidó la empresa
Ferrocarriles Argentinos.
Si bien hubo cierres previos en 1961 (Plan
Larkin) y recortes durante la última dictadura militar (1976-1983), el cierre
definitivo de la mayoría de los ramales de larga distancia se consolidó en
1993, aislando a 13 provincias.
HISTORIA: Entre 1880 y 1915, se
produjo una explosiva expansión en la red ferroviaria argentina. Pasó de tener
de 2.234 a más de 35.000 kilómetros de longitud, transformándose, por aquel
entonces, en la más extendida de Sudamérica y la octava más extensa del mundo.
El
gobierno de Juan Domingo Perón concretó la compra y nacionalización de los
ferrocarriles argentinos de capital británico el 13 de febrero de 1947,
oficializando la toma de posesión el 1 de marzo de 1948.
Esta
operación fue presentada como un pilar de la independencia económica, pagando $2.029
millones de pesos argentinos (unos 150 millones de libras esterlinas) por la
red ferroviaria y miles de propiedades.
Negociación: Miguel Miranda fue clave en la negociación, logrando reducir la
oferta inicial de los británicos y concretando la compra de bienes directos e
indirectos, incluyendo 26,000 propiedades.
Pago: Se utilizó el crédito de libras esterlinas inconvertibles que el Reino
Unido tenía con Argentina tras la guerra, pagando en gran parte con trigo y
otros productos, según relata el Instituto Nacional Juan Domingo Perón.
Contexto: Los ferrocarriles estaban en mal estado y con la concesión próxima
a vencer, lo que impulsó la venta por parte de los ingleses.
Significado: Se cerraron 90 años de administración británica, convirtiendo a
los trenes en propiedad del Estado nacional.
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El acto de
transferencia final tuvo lugar en la estación de Retiro, proclamando la
soberanía sobre el sistema ferroviario.
Bibliografía consultada: *Barsky, Osvaldo y Gelman, Jorge. Historia del agro argentino. Desde
la Conquista hasta fines del siglo XX. Buenos Aires: Grijalbo Mondadori, 2001.
*López, Mario Justo, Waddell, Jorge
Eduardo y Juan Pablo Martínez. Ferrocarriles, deuda y crisis: historia de los
ferrocarriles en la Argentina, 1887/1896. Buenos Aires: Editorial de Belgrano,
2000.
*Tartarini, Jorge. Patrimonio
ferroviario bonaerense: pasajeros al tren. La Plata: Inst. Cultural de la
Provincia de Buenos Aires, 2011.



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