SOCIEDAD Y CULTURA

Revista El Magazín de Merlo, Buenos Aires, Argentina.



viernes, 24 de enero de 2020

“Debemos combatir toda forma de antisemitismo, racismo y odio a las minorías” proclamo el Papa Francisco-


“No me canso de condenar firmemente toda forma de antisemitismo”, expresó este lunes 20 el Papa Francisco en su discurso ante una delegación del Centro Simón Wiesenthal en el Vaticano.

El Santo Padre destacó la labor de este centro, activo en todo el mundo y dedicado a “combatir toda forma de antisemitismo, racismo y odio a las minorías”; así como a “mantener viva la memoria del Holocausto”.
En ese sentido, tras recordar que el 27 de enero se celebrarán los 75 años de la liberación del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, el Papa denunció que “todavía recientemente hemos asistido al bárbaro recrudecimiento del antisemitismo”.
“No me canso de condenar firmemente toda forma de antisemitismo. Para afrontar el problema de raíz, debemos empeñarnos también a preparar el terreno en el cual crece el odio, sembrando paz”, expresó en su discurso.
El Papa visitó en 2016 este campo de concentración, donde rezó en silencio. El Santo Padre invitó a las personas a “hacer silencio para escuchar el grito de la humanidad que sufre”. En este centro de exterminio nazi también murió el 14 de agosto de 1941 San Maximiliano Kolbe.
El silencio “ayuda a custodiar la memoria. Si perdemos la memoria, aniquilamos el futuro. El aniversario de la indescriptible crueldad que la humanidad descubrió hace 75 años sea un reclamo a detenerse, a estar en silencio y hacer memoria. Nos sirve, para no ser indiferentes”, expresó.
Asimismo, en su discurso, Francisco reiteró la importancia de la integración, la búsqueda y la comprensión del otro. “Es urgente reintegrar a quien está marginado, tender la mano a quién está lejos, sostener a quién es descartado porque no tiene medios y dinero, ayudar a quien es víctima de intolerancia y discriminación”, señaló.
Finalmente, el Papa Francisco recordó a los miembros del Centro Simón Wiesenthal que la declaración Nostra aetate recuerda que “nosotros, hebreos y cristianos, tenemos un rico patrimonio espiritual común que debemos descubrir siempre más para poner al servicio de todos”.

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