El Magazin de Merlo
SOCIEDAD Y CULTURA - BUENOS AIRES - ARGENTINA *Editor responsable: Miguel Angel Figueiras Gimenez.
SOCIEDAD Y CULTURA
sábado, 16 de mayo de 2026
Sepamos más del AGUARA GUAZU de Argentina, su nombre significa perro grande en guaraní (aguará: perro y guazú: grande).
El aguará guazú es el mayor cánido de Sudamérica y en Argentina
se encuentra en peligro de extinción.
El nombre proviene del guaraní
y significa perro grande (aguará: perro y guazú: grande). Además, en algunas
regiones se lo conoce como Lobo de Crin.
Alimentación: El aguará guazú
es un animal omnívoro con una dieta variada. Se alimenta de pequeños mamíferos,
aves, reptiles, insectos y una gran cantidad de frutas silvestres. Una de sus
frutas favoritas es el "lobeira" o "fruta del lobo". Su
alimentación juega un rol ecológico clave en la dispersión de semillas.
Hábitat: Habita
en sabanas, pastizales, esteros y bordes de bosques. Prefiere zonas abiertas
con vegetación alta, que le brindan cobertura mientras se desplaza en busca de
alimento. Es un animal adaptable, pero evita ambientes densamente forestados o
modificados por el hombre.
Donde vive en Argentina: En Argentina, se distribuye principalmente en las
provincias del norte y noreste: Formosa, Chaco, Corrientes y Santiago del
Estero. También hay registros en Santa Fe, Córdoba y algunas zonas del norte de
Entre Ríos. Su presencia se ha reducido por la fragmentación del hábitat, la
caza y los atropellamientos.
El aguará guazú es el cánido
más grande de Sudamérica. Se destaca por sus largas patas, pelaje rojizo y
orejas grandes. Puede medir hasta 1,20 m de largo y alcanzar los 90 cm de
altura en la cruz. Su andar es sigiloso y elegante, y suele moverse solo, salvo
durante la época de cría.
Datos curiosos y conservación: El nombre "aguará guazú" proviene del
guaraní y significa "zorro grande". A pesar de su apariencia similar
a un zorro, no pertenece al mismo género.
Es un animal solitario y de
hábitos nocturnos o crepusculares. Actualmente se encuentra en estado
vulnerable en Argentina y su protección es fundamental para conservar los
ecosistemas de pastizales.
Fuente:
Animales Argentinos.com
EL FACTOR HUMANO: Fabricar e innovar en Argentina en contra de todo.
Dos empresas argentinas unen fuerzas para enfrentar a las multis: Giorgi
pone los fierros y Plantium la tecnología para fabricar una sembradora de
precisión que puede trabajar a 18 kilómetros por hora.
En la localidad santafesina de Funes se presentó este
jueves una singular alianza comercial y productiva: para enfrentar mejor la
fuerte competencia que llega desde el exterior (por vía sobre todo de una
facilitación de importaciones) y afianzarse en el mercado local de sembradoras,
dos empresas argentinas decidieron unir fuerzas y poner cada una lo mejor que
tiene: la fabricante de maquinaria Giorgi complementará su amor por los fierros
con la empresa tecnológica Plantium, que se ha especializado en los circuitos
electrónicos para mejorar la eficiencia de siembra.
La
elección de Funes como lugar de encuentro no parece casual. Queda a mitad de
camino del pueblito de Fuentes, donde Giorgi tiene su planta desde hace
décadas, y las oficinas y plantas que tiene Plantium entre Rosario y Villa
Constitución, donde ocupa a un total de 230 personas. Allí, en un hotel a la
vera de la autopista 9, se presentó el primer retoño de esta sociedad: una
modernísima sembradora bautizada como “Velosofía”.
Jorge Gentili, el fundador de la empresa tecnológica
especializada en maquinaria agrícola, explicó qué quiere decir ese nombre: “Es
la filosofía de la velocidad. Esta es la única sembradora de la Argentina que
puede sembrar a una velocidad de 18 kilómetros por hora con una precisión
increíble”.
Luego,
en esta nota, nos explicaría que en general las sembradoras que se utilizan en
el país avanzan a 6 kilómetros por hora cuando están equipadas con el sistema
viejo de placas, y si tiene sistema neumático no pueden superar los 8
kilómetros por hora.
“¿Por qué no puede pasar de 8 kilómetros por hora?
Porque cuando cae la semilla lo hace por gravedad y va rebotando. Nuestro
sistema trabaja con unas cerbatanas, es soplada a 50 kilómetros sale la semilla
y no hay nada que le detenga a la hora de pegar sobre el suelo”, se entusiasme
el presidente de Plantium, que ahora aportará el equipamiento tecnológico y los
sensores que utilizará Giorgi para el montaje de los nuevos equipos que se
realizará en la fábrica. Además, para la nueva sembradora, se utilizará la red
de distribución de la empresa de Fuentes, que nació como un taller en 1930.
Plantium
tiene una historia más que interesante: es una empresa que compite
desarrollando tecnología digital y electrónica para maquinaria agrícola. El
trabajo de investigación se hace en Rosario “Son como 70 chicos, todos
profesionales, que nos cuesta un montón poder sostenerla en una Argentina de lo
más errática”, describe su dueño. Luego está la planta de montaje en Villa
Constitución.
“Es difícil, dificilísimo hacer
tecnología en Argentina”, resume Gentili, que incluso ha desarrollado un robot
pulverizador autónomo para tareas agrícolas, entre otras muchas innovaciones.
¿Cómo nació la firma? Lo explica
Gentili: “La historia viene así. Yo soy ingeniero agrónomo, Mi hermano es
ingeniero electrónico. Los dos hijos de productor agropecuario, los dos
crecimos en el campo. Cuando yo me recibí, en los años 80, dijimos vamos a
empezar a hacer algo de electrónica para maquinaria agrícola, que en ese
momento nos hacía falta para una cosechadora que te avisara cuando las correas
saltaban.
Nos pusimos los dos de acuerdo. Él
hacía la electrónica, y yo hacía el campo. Después de 10 años, en el 90, yo
decía que él hacía mal la electrónica y él decía que yo hacía mal el campo. Nos
separamos bien. Él se fue quedando con el campo y yo me fui inclinando por la
electrónica”.
Gentili parece inagotable y está
convencido de que esta asociación dará frutos. “Estoy contento porque en acá en
la tierra -yo tengo 79 años- cuál es la misión. O sea, personalmente, el dinero
hace falta, pero no es lo único. Hay otras cosas que son más importantes. Mi
idea es hacer cosas diferentes, pelear con el mundo. Nosotros estamos peleando
con las multinacionales, y nos da un trabajo bárbaro, porque el apoyo que vos
tenés acá es cero”.
viernes, 15 de mayo de 2026
Sepamos más de la escultura de caballos de Escocia, llamados KELPIE. Cada escultura pesa 300 toneladas y está revestida con 990 placas de acero inoxidable sobre una estructura de acero.
Las esculturas forman una puerta de entrada a la entrada este del canal
Forth y Clyde, y a la nueva extensión que reconecta el canal con el río Forth,
con una altitud de 30 metros y trecientas toneladas.
Según Scott, el concepto
original de los míticos caballos de agua fue un punto de partida válido para el
desarrollo artístico de las estructuras. Sin embargo, él orientó ese concepto
hacia una imagen equina contemporánea, como monumento sociohistórico que
celebra el papel del caballo en la industria y la agricultura, así como su
evidente asociación con los canales como caballos de remolque.
A finales del siglo XVIII, se talaban árboles para construir
soportes para las minas de carbón, y se necesitaba madera dura para fabricar
cestas y mangos de herramientas para los mineros, así como los raíles de madera
que usaban los ponis para transportar el carbón. La madera local abastecía a
las fábricas textiles, donde se fabricaban bobinas y lanzaderas de abedul.
Además, la madera tenía una gran demanda no solo para la producción de
productos, sino también para fabricar los carros necesarios para transportar
mercancías al mercado, todos ellos tirados por caballos. Los caballos fueron
fundamentales para el desarrollo de la economía escocesa.
Otra fuente de inspiración para Scott fue que Carnera, uno de
los caballos Clydesdale más grandes del mundo, que medía casi 20 palmos de
altura y tiraba de un carro de reparto en la década de 1930, residió en
Falkirk.
Las dos esculturas de cabeza y cuello se encuentran en la
entrada este del canal Forth y Clyde, y en la nueva extensión del canal
construida como parte del proyecto Helix y del parque comunitario Helix.
La ampliación reconecta el canal Forth y Clyde con el río Forth
para mejorar la navegación entre el este y el oeste de Escocia. La creación de
las estatuas monumentales, bautizadas como Los Kelpies, representan la
transformación y la resistencia, al igual que los caballos míticos, de las vías
fluviales interiores de Escocia.
La construcción de The Kelpies comenzó en junio de 2013, y las
estructuras de acero fueron fabricadas en North Yorkshire por SH Structures. Al
erigir los dos armazones estructurales de acero, cada uno fue revestido con 990
placas de acero inoxidable de formas únicas. La construcción finalizó en
octubre de 2013, fecha en la que el parque abrió sus puertas al público.
Actualmente, es un destino turístico de renombre mundial. Tan solo en su primer
año, casi un millón de turistas visitaron The Kelpies. Cada año, muchos más
quedan cautivados por el tamaño, la belleza, la proeza de ingeniería y la
legendaria historia de estos mágicos caballos acuáticos.
Los cuentos populares sobre
los legendarios caballos de agua han existido durante siglos. El nombre
"Kelpie" podría provenir de la palabra gaélica "cailpeach"
o "colpach", que significa novilla o potrillo. Se cree que las
leyendas tenían la función práctica de mantener a los niños alejados de las
peligrosas corrientes de agua o advertir a las adolescentes que desconfiaran de
los extraños atractivos. Y tal vez las historias surgieron en la lejana época
en que se practicaban sacrificios de caballos en la antigua Escandinavia. En
tiempos históricos, cuando la superstición era fundamental en muchas culturas
paganas, los demonios y los espíritus del agua eran una posible forma de
racionalizar el ahogamiento de niños pequeños que resbalaban accidentalmente en
las peligrosas orillas de los ríos.
Hoy en día, los Kelpies son celebrados con una belleza moderna y
deslumbrante. Entre Falkirk y Grangemouth se alzan las esculturas equinas más
grandes del mundo. Más que estatuas para honrar a los míticos Kelpies, son
monumentos que rinden homenaje a la tradición ecuestre de Escocia, en
particular al Clydesdale. Los monumentos miden 30,48 metros (100 pies) de
altura y pesan más de 272 toneladas. Están construidos con acero estructural y
revestidos de acero inoxidable. El escultor Andy Scott modeló las cabezas y los
cuellos a partir de dos caballos Clydesdale llamados Duke y Baron. Los caballos
y sus figuras de acero representan la esencia de la tradición ecuestre en la
industria y el comercio de Escocia.














