Se trata de un pino Wollemi, considerado una especie prehistórica en
peligro crítico, sorprendió a un matrimonio en Inglaterra, tras años de
cuidados.
Uno de los
árboles más raros del planeta, conocido como “árbol de dinosaurios”, ha
comenzado a dar frutos por primera vez en el jardín de una pareja británica, lo que marca un acontecimiento único en la historia de esta
especie prehistórica que data de más de 90 millones de años. Se trata del pino Wollemi, una conífera que, a pesar de haber sido considerada extinta
junto con los dinosaurios, fue redescubierta en 1994 en un desfiladero remoto
en Australia.
El pino Wollemi, científicamente denominado
Wollemia nobilis, pertenece a una familia
que se remonta a tiempos de los dinosaurios.
Su existencia estuvo perdida durante millones de años, hasta que un grupo de
estos árboles fue encontrado por casualidad en 1994 en las colinas de Wollemi,
al oeste de Sídney, Australia. Este descubrimiento no solo
sorprendió a la comunidad científica, sino que también ofreció una oportunidad
única de preservar una especie que parecía haber desaparecido para siempre.
Lo que hace aún más especial al pino Wollemi es que, aunque visualmente
parece un pino común, en realidad pertenece a una familia distinta, más cercana
a las araucarias, y es una de las coníferas más antiguas del planeta. Su
redescubrimiento fue considerado un milagro de la naturaleza, y el hecho de que
se mantuviera en estado silvestre en una pequeña zona restringida elevó su
estatus como una especie en peligro crítico de extinción.
Un ejemplo de conservación y esperanza
Los Thompson han decidido abrir su jardín al público el próximo 4 de
mayo, como parte del Plan Nacional de Jardines del Reino Unido. De esta
manera, esperan compartir con otros jardineros y entusiastas el sorprendente
desarrollo del pino Wollemi y, quizás, inspirar a más personas a
involucrarse en esfuerzos de conservación de especies raras.
La historia de este árbol no solo es un testimonio de la suerte y el
esfuerzo de una pareja británica, sino también una muestra de cómo la
dedicación y el cuidado pueden contribuir al éxito de programas de conservación
que buscan preservar las especies más antiguas y raras del planeta. El pino
Wollemi, una especie que se pensó extinta hace más de 90 millones de años, se
mantiene hoy como un símbolo de esperanza y perseverancia en la lucha por la
biodiversidad.



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