SOCIEDAD Y CULTURA

Revista El Magazín de Merlo, Buenos Aires, Argentina.



miércoles, 14 de octubre de 2026

CURIOSIDADES HUMANAS; Consumir el café mas caro, que parte de la CACA de los ELEFANTES.

 

No habíamos oído hablar del Black Ivory Coffe, del cual una simple taza cuesta nada menos que entre 50 y 70 dólares en la cafetería de un hotel de lujo.



Este brebaje para por otro inusual proceso: en la lejana Tailandia, justo en la localidad de Ban Ta Klang, al sur del país, un grupo de personas se ocupa de hacer que miles de frutos maduros del café sean integrados a la alimentación de varios elefantes y que en su digestión se produzca un interesante marinaje junto a hierbas y otras plantas.

En Tailandia el elefante forma parte del paisaje histórico y contribuye desde siempre a la vida de los humanos.



Han sido ellos los encargados, por su fortaleza, de transportar grandes cantidades de madera talada, y hasta en otros tiempos sirvieron para la guerra. Hoy en día representan un medio indispensable para que los nativos se ganen la vida, dándole paseos a los turistas, participando en procesiones religiosas, y ahora convirtiéndose en el motor esencial de la producción de un caro y exquisito café.

Como no se trata de una tradición ancestral y mucho menos del alimento habitual de los elefantes, al canadiense Blake Dinkin se le ocurrió experimentar este método que él mismo ya había intentado con la civeta de Etiopía en 2002.



Como dieta diaria, el equipo de empleados que este emprendedor contrata suele preparar una mezcla que incluye plátanos, salvado de arroz y café Arábiga que Dinkin compra a tribus que viven en las montañas del norte de Tailandia, cerca de la frontera con Myanmar.

Seguidamente, cuando esta maquinara de alimentación-digestión-excreción está ya en movimiento, solo queda por esperar de 15 a 70 horas para que los paquidermos depositen sus enormes bostas de excrementos, de las cuales los empleados extraerán la semilla del café, obviamente sin su pulpa y con un sabor que las hace especial.



Son las enzimas del estómago del elefante las que reducen las proteínas que provocan amargura habitual del café, dando paso a que la semilla adquiera un sabor más suave.

"El aroma es floral y a chocolate –abunda Dinkin-, su sabor es a malta de chocolate con un poco de cereza, no hay amargura ninguna, es muy suave, como el té, así que es como un cruce entre el café y el té".

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario