SOCIEDAD Y CULTURA - BUENOS AIRES - ARGENTINA *Editor responsable: Miguel Angel Figueiras Gimenez.
SOCIEDAD Y CULTURA
miércoles, 11 de enero de 2023
La educación política de los ciudadanos y ciudadanas es la esencia de la democracia. (Lectura de vacaciones)
Miren si será importante
la educación política de la ciudadanía, que sin ella no hay una verdadera
democracia. Sin embargo, la ciudadanía carece de educación política y seguimos
hablando de “la” democracia como si nada fuera.
Políticos, pedagogos,
políticos, funcionarios, científicos, maestras, universitarios, periodistas,
abogados, artistas, intelectuales, escritoras, almaceneros, empresarios,
empleados públicos, obreros de la construcción, modistas, arquitectas,
ingenieros, en fin, todo el mundo habla de la educación, del déficit educativo
de la Argentina, de que la educación está muy mal, de que sin educación la
Argentina está perdida, de que la gran deuda del país es la educación, de que
hay que mejorar las pedagogías y las didácticas, de que hay que innovar en
tecnología, de que hay que cambiar el paradigma educativo, de que debemos
mejorar los planes de estudio, etc.
Pero no he escuchado a
nadie todavía, absolutamente a nadie, mencionar un hecho crucial, que en todos
los niveles del sistema educativo argentino no se forme ciudadanía con
pensamiento crítico y conciencia política que, como queda mostrado, es esencial para poder tener una
auténtica democracia.
La naturalización de la
ignorancia política
En su libro El futuro de
la democracia, el politólogo italiano Norberto Bobbio señala seis falsas
promesas de la democracia. La sexta es la que, lamentablemente, en ninguna
democracia liberal se lleva a cabo; la educación política del ciudadano. Bobbio
la denomina: “El ciudadano no educado”. Y ahí está el punto, sin la formación política
de la ciudadanía la democracia termina siendo una farsa, un sistema funcional a
la oligarquía. Y este es uno de los principales problemas de la democracia
liberal, porque con una ciudadanía sin formación política se hace difícil
hablar de democracia en tanto el poder del pueblo, que es el sentido
etimológico de este concepto y su verdadero significado.
Es valioso el aporte de
Bobbio porque señala uno de los vacíos preocupantes de la democracia liberal.
No obstante, merece una crítica. No creemos que la democracia liberal pueda
prometer la educación política de la ciudadanía. ¿Por qué? Sencillamente,
porque la condición de existencia de la democracia liberal es la
despolitización de la ciudadanía. El vínculo de “representatividad”, elemento
clave del contrato entre gobernantes y gobernados en la democracia liberal, lo
deja bien claro, como se señala en todas las constituciones liberales.
Nadie educa a nadie, nadie
se educa solo, nos educamos entre nosotros mediatizados por la realidad política
en la que estamos insertos.
La lucha cultural y
educativa contra los prejuicios de género fue un éxito notable, y no fue un
producto del sistema educativo, menos aun de los medios de comunicación, sino
el resultado de una lucha encarada desde la sociedad misma, por movimientos de
personas que comenzaron a vivir la realidad más allá de las naturalizaciones y
los prejuicios. Decimos éxito, y lo celebramos, porque en el campo social,
cultural y artístico hay un antes y un después de la emergencia de estos
notables movimientos. La ley del aborto fue una de sus conquistas, mientras las
mujeres activas y organizadas continúan batallando para derrotar al
patriarcalismo y que cesen de una vez los feminicidios. Y esto nos obligó a
muchos a deconstruirnos y volvernos a construir.
Notable acontecimiento, por cierto.
Viví toda mi infancia y
adolescencia y parte de mi adultez en un contexto socio-cultural en el que, por
ejemplo, la homosexualidad era poco menos que un crimen y los hombres no eran
tales si no le decían un piropo a una mujer en la calle, y si era grosero,
mejor. Fue una conquista que no bajó desde arriba, sino que nació bien desde
abajo. Fue una victoria popular, aunque no todo el pueblo haya participado
activamente.
El analfabetismo político
está naturalizado, lo que entraña el gran problema de que no se lo visibiliza.
Pero el bajo nivel de alfabetización política de una parte importante de la
ciudadanía es, sin duda, una de las principales causas de los ciclos de
alternancia perversa de los gobiernos, que impiden la solución de los grandes
problemas estructurales de la Argentina. Cuando los pueblos eligen y votan a
sus verdugos, no lo dudemos, la ignorancia política no puede faltar como una de
las razones que explican esa caída.
El sistema educativo
tradicional, que no formó, no forma, ni formará ciudadanía con pensamiento
crítico y conciencia política mientras continúe el mandato del bloque de poder
oligárquico sobre la democracia liberal, los medios de comunicación hegemónicos
y la despreocupación de los gobiernos nacionales y populares por la educación
política del pueblo, explican el bajo nivel de alfabetización política de gran
parte de la ciudadanía que conforma el amplio campo popular, lo que debilita
sustancialmente las posibilidades de empoderamiento del pueblo.
Enseñamos y aprendemos en
defensa de los valores e intereses de la patria y el pueblo, de la soberanía
nacional y regional y de la patria mundo, en un planeta donde la geopolítica
del unilateralismo tiene efectos nefastos en todas las regiones y países del
orbe.
En este contexto la
alfabetización política debería ser una prioridad. Y si los ciudadanos y
ciudadanas que conformamos el amplio campo popular elevamos nuestro nivel de
alfabetización política y nos convertimos en educadores, no hay nada que impida
la multiplicación de la formación política y la apertura del camino para la
construcción de un verdadero poder popular.
Bibliografía
Bobbio,
Norberto (1986) El futuro de la democracia. México: Fondo de Cultura Económica.
Freire,
Paulo (1984) La importancia de leer y el proceso de liberación. México: siglo
XXI.
Lens,
José Luis (2022) La alfabetización política del soberano. Buenos Aires:
Editorial Autores de Argentina.
José
Luis Lens 27/72022
martes, 10 de enero de 2023
GRACIAS por la INVITACIÓN a este MAGNO EVENTO de la POESÍA, 10mo Encuentro de Poetas en Cuba “La Isla en Versos”, 2023
Estimado Poeta Miguel
Ángel Figueiras Giménez
Con inmenso placer lo invitamos a celebrar el 10mo Encuentro de Poetas en Cuba “La Isla en Versos”, del 30 de abril al 9 de mayo del 2023. Cada año hemos sumado ciudades cubanas, con su historia y poetas de varias generaciones, al grupo de poetas de múltiples países que nos visitan. Somos una iniciativa nacida dentro de las Romerías de Mayo desde el 2012.
Más de 15 ciudades
cubanas, más de 300 poetas internacionales de 32 países, de 4 continentes y más
de 500 poetas cubanos han sido cómplices. Será un honor poder contar con su
presencia y así lograr un intercambio con escritores, jóvenes y maestros, con
artistas plásticos, estudiantes universitarios y niños. Podremos dejar libros en
bibliotecas públicas cubanas y diferentes centros culturales que visitaremos,
entre muchas otras iniciativas.
Kiuder Yero Torres:
Poeta Organizador
10mo Encuentro de Poetas
en Cuba “La Isla en Versos”
Comité Organizador
Romerías de Mayo
Holguín, Cuba.
El ART DECO, una bella inspiración humana. (Lectura de vacaciones)
El art déco es un estilo
de diseño arquitectónico, industrial y gráfico que comenzó a gestarse hacia la
década de 1910, y alcanzó su máximo esplendor en período de entreguerras,
especialmente entre 1925 y 1935. Es el estilo que identificamos con la “Belle
Epoque” o “los años locos”.
Se caracterizó por ser una
estética clásica, simétrica y rectilínea, la cual dominó gran parte del
universo estético de la época en sus diferentes disciplinas: arquitectura,
diseño (cartel, tipografía, artes aplicadas, decoración, moda), pintura,
escultura, grabado y cinematografía.
El art déco nació en
París, se hizo dominante en Europa al finalizar la primera guerra mundial y muy
pronto se extendió hacia América, especialmente Hollywood, EE.UU., donde la
creciente industria cinematográfica lo tomó como símbolo de glamour.
No se trataba propiamente
de un movimiento unificado y, por ello, el nombre de art déco solo fue acuñado
en 1966 con ocasión de la muestra retrospectiva Les Annés 25, celebrada en el
Museo de Artes Decorativas de París. Esta exposición era, a su vez, una
conmemoración de la Exposición Internacional de Artes Decorativas Modernas de
1925. Se trata, por lo tanto, de un término de origen francés y pasó al español
como un extranjerismo.
Para comprender el estilo
del art déco es necesario repasar sus características más importantes,
presentes en todas sus expresiones (diseño gráfico, pintura, arquitectura,
diseño de mobiliario, decoración interior, moda, cinematografía, escultura y
grabados).
Lenguaje eclecticista e
historicista
El estilo art déco fue
influido por el geometrismo de las vanguardias históricas, así como por el art
nouveau y la escuela de la Bauhaus. Sin embargo, también fue sensible a los
descubrimientos arqueológicos egipcios, mesopotámicos, africanos, vikingos,
hindúes y americanos. Por ello, fue común la aparición de motivos aztecas,
mayas e incas. Consolidó, así, su carácter ecléctico e historicista.
La característica formal
más importante del art déco es la predominancia de los elementos geométricos.
Dentro de esto, destacan los siguientes aspectos:
El empleo de la línea
recta como elemento primordial.
Combinaciones de la línea
y uso del zig-zag.
Uso frecuente de curvas,
espirales y círculos, siempre subordinados al sentido geométrico y la simetría.
Gusto por las figuras
geométricas del hexágono y el octágono, y ocasionalmente del cubo.
Gusto por la simetría:
La geometrización se
expresa particularmente en un profundo interés por la simetría. En ese aspecto,
el art déco desafía los patrones y criterios del art nouveau.
El colorido participa
audazmente en los textiles, cerámica y materiales tales como la baquelita y el
plástico en los que se hace la imitación de jade, ámbar, etc., también en la
decoración de interiores y en el recubrimiento de exteriores.
Gusto por los materiales
caros
La pretensión de
refinamiento del art déco lo hizo sensible al gusto por los materiales caros,
fueran naturales o industriales.
Materiales naturales: piel
de zapa, de tiburón y carey; maderas traídas de lejanas tierras como ambón,
ébano y palisandro.
Materiales industriales:
el cromo, la baquelita y el plástico.
Temas, motivos y modos de
representación.
Son muchos los motivos y
temas del art déco. Sin embargo, lo que lo hace particular es el modo de
tratarlos, ya que ello registra un cambio cultural importante.
Figura masculina: esta
suele ser representada mediante recursos como titanes, atletas, obreros, etc.,
los cuales expresan fuerza y vitalidad.
Figura femenina: al través
del uso de líneas estilizadas, introduce un cambio en el modo de representación
de la mujer. El art déco rechaza la fragilidad e intimidad que el art nouveau
daba a la figura femenina para darle carácter y un cierto sentido de
emancipación.
Humanos alados: este
motivo aparece con frecuencia en el contexto de ambientes aéreos en competencia
con la conquista del cielo y del espacio.
Motivos naturalistas
estilizados y/o geometrizados: flores, árboles, frondas, fuentes, palmeras,
gacelas, pájaros, nubes y amaneceres.
Máquinas: expresan o
simbolizan la nueva era de la mecanización. Tanto en la pintura como en el arte
del cartel son frecuentes el uso de automóviles, locomotoras, barcos, aviones y
aparatos electrodomésticos.
Energía eléctrica: el art
déco se fascina ante el fenómeno de la energía eléctrica, símbolo de la
modernización. Con frecuencia hace de ella un motivo aplicando líneas
resquebrajadas enmarcadas en paneles o en herrería (puertas, ventanas y rejas).
Antes que nada, el art
déco fue un estilo decorativo. Por ello, su énfasis no estaba en la
funcionalidad de los objetos sino en la decoración, es decir, en los elementos
estéticos.
Refinamiento elegante y
sensual
El art déco se caracterizó
por ser refinado, elegante y sensual, en consonancia con el espíritu de la
época, que pretendía el avance hacia la modernización técnica y el progreso
económico tras la Gran Depresión. Parte de su refinamiento provenía de un
lenguaje estético culto, que bebía de las referencias de diferentes estilos
estéticos.













