SOCIEDAD Y CULTURA

Revista El Magazín de Merlo, Buenos Aires, Argentina.



jueves, 28 de mayo de 2026

CRISIS o cuatrerismo, 70 vicuñas muertas y cuereadas en la Puna Jujeña.

 

El peor día de Sixto Llampa: Solitario guardaparque de una enorme reserva en la Puna jujeña, encontró 70 vicuñas despellejadas por la caza furtiva y lamentó con el alma no haber podido evitarlo.

 


**Esperemos que la presente nota de la publicación de Bichos de Campo sobre la Reserva de las Vicuñas cuente sobre la ampliación de personal para la conservación de este sitio tan especial. También, sobre la inversión en equipamiento, (promesa que nunca llego) que dignifique aún más el trabajo cotidiano de los guardaparques, aunque, si se habla de dignidad, a Sixto Llampa, le sobra.



Promedia el mes de mayo y en la Puna de Jujuy se siente el viento helado. Los amarillos van apropiándose del paisaje, como la tristeza e impotencia hace lo propio en el alma de Sixto Llampa Urbano, único guardaparque de la Reserva Provincial Alto Andina de la Chinchilla. Es que este hombre, se encontró con la desoladora imagen de 70 vicuñas muertas mediante armas de fuego, muchas desolladas. Es, sin duda, un hecho impactante para su vida. Debería haber sido, simplemente, una habitual ronda de control por ese tan inhóspito como bello territorio argentino. 



La reserva de la Chinchilla se extiende por 368 mil hectáreas, ocupando partes de los departamentos de Rinconada y Susques, en plena Puna jujeña. En su interior se encuentra la laguna de Vilama, que en el año 2000 fue declarada internacionalmente como Sitio Ramsar por su valor ecosistémico. La reserva fue creada oficialmente en 1992, mediante el Decreto Provincial 2213, con el objeto de garantizar la conservación y recuperación de la chinchilla de cola corta (Chinchilla brevicaudata), pero también para la protección de las vicuñas y las aves que habitan o transitan por el altiplano. Es, por lejos, la reserva más amplia de la provincia e, increíblemente, está a cargo de un solo hombre. 



“La caza furtiva viene siendo uno de los problemas de siempre. En el mes de marzo, abril, ya las temperaturas son muy frías en esta zona. Esta es una reserva muy amplia y yo soy el único personal del Ministerio de Ambiente, en esta reserva”, dice casi excusándose.

“Mal que bien la policía de la provincia nos está acompañando, ya son tres años que se realiza un operativo de control y vigilancia, pero en este último año llegó un poco tarde. Yo estaba recorriendo en otros lugares y me descuidé un poco de esa zona limítrofe y bueno… pasó lo que pasó, es un hecho muy lamentable”, comienza su relato Sixto.

Llampa pertenece a la comunidad de Lagunillas del Farallón, ubicada a más de 4100 metros sobre el nivel del mar. “Soy del último pueblito de la provincia de Jujuy, cerca de la triple frontera entre Bolivia, Chile y Argentina”, se presenta. “Hace 10 años que estoy trabajando en esta Reserva y, la verdad, es un orgullo estar en este sector, cuidar de los hermosos paisajes que tenemos y que están a 4500 metros de altura. Mi función es guardaparque, soy el único en esta zona, y mis recorridos son habituales, siempre los vengo haciendo por una zona muy amplia, preocupado por la caza furtiva. A veces ni paro a comer para poder recorrer más kilómetros”. 

Sixto Llampa sabe que se necesita y es un poco más de personal y de recursos. “Entiendo que la provincia debería aportar un poco más de guardaparques y equipamiento para esta zona, y más en estos tiempos donde el clima es bastante frío, se pone entre los 20 grados bajo cero y de noche llega a los 25 grados bajo cero”.

“Son días muy fríos y ventosos, se complica mucho hacer los recorridos lo más largos o completos posibles. Me preocupa que soy el único y no te da mucha fuerza de hacer este trabajo así, porque uno no puede dialogar con nadie y, si fuéramos dos o tres personales, sería genial, para poder intercambiar ideas, intentando poder frenar esta caza furtiva que sucede año tras año”.

Acompañando a Llampa se encuentra Orlando Vilca, presidente de la Comunidad Aborigen de Lagunillas del Farallón. Este dirigente comunitario destaca la importancia para la biodiversidad que tiene esta región, ampliando que “justamente estamos en una zona donde hay tres reservas que pertenecen a los tres países limítrofes: la Reserva Altoandina de las Chinchillas, de nuestro lado, la Reserva Eduardo Avaroa, del lado boliviano y la Reserva de los Flamencos, del lado chileno, y se sobrepone con el Sitio Ramsar, la reserva de los humedales”.

 

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