La tierra
de la región es muy rica en minerales y tiene un alto contenido de hierro. El nivel de pH del agua del río Éufrates que
nutre a las plantas influye directamente en su desarrollo. El microclima exacto
combina inviernos fríos y veranos muy secos y calurosos.
Esta mezcla
ambiental activa los pigmentos naturales de la flor (antocianinas). Esto
produce un tono rojo carmesí tan profundo que absorbe la luz y se ve negro
durante el verano. El resto del año adquieren tonalidades rojizas o carmesí más
tradicionales
Este tipo de rosas crece en una pequeña ciudad en Turquía llamada
Halfeti. Aunque se ven completamente negras, su color real es en realidad
un carmesí muy oscuro. Gracias a las singulares condiciones del suelo de la
región y los niveles del ph del agua en el subsuelo –que proviene del río
Euphrates– las rosas adquieren este peculiar color sobre todo debido a la
reacción que tienen sus pigmentos hidrosolubles conocidos como antocinianas,
los mismos que tienen frutos como las moras.
Las rosas de Halfeti son estacionales y en primavera crecen de un color
rojo oscuro, que luego en los meses de verano se convierte en un particular
color negro. Desafortunadamente estas rosas son una especie en extinción.
Cuando la antigua aldea de Halfeti se inundó y los habitantes tuvieron
que reubicarse, llevaron consigo algunos ejemplares de las rosas, pero estas no
se adaptaron muy bien al nuevo suelo y, como sólo se encuentran en esta región,
este incidente resultó ser fatal para la especie y ahora sólo quedan unos pocos
ejemplares.



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