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La provincia
de Entre Ríos puso en marcha un nuevo marco regulatorio para el uso y
manipulación de fitosanitarios. Se trata de la Ley 11.178, una normativa que, según la secretaria de Agricultura, Ing.
Agr. Carina Gallegos, apunta a "asegurar una mayor protección al ambiente y a las
personas", al tiempo que fortalece la trazabilidad y la
profesionalización de toda la cadena.
Gallegos detalló que la ley
establece la obligatoriedad de registro para diez tipos de actores vinculados a
la actividad, quienes deben estar "inscriptos, habilitados y
capacitados". En ese sentido, subrayó que el objetivo es
garantizar "la mayor trazabilidad posible en el uso, en la
aplicación, en la venta y en el transporte de fitosanitarios".
La funcionaria remarcó que el nuevo esquema normativo es más
exhaustivo que el anterior, tanto en los requisitos generales como en los
específicos. Además, incorpora controles tecnológicos y presenciales.
"Hay actividades que tienen
que estar sumamente controladas, en algunos casos de manera tecnológica y, en
otros, con supervisión directa del asesor fitosanitario, que es quien vela por
el cumplimiento en el lugar", explicó. Este
profesional, agregó, cumple un rol clave en la verificación de condiciones
meteorológicas, regulación de equipos y cumplimiento de aspectos críticos como
los períodos de carencia, el estado de los cultivos y las distancias de
aplicación.
De una
ley productivista a un enfoque integral
Consultada sobre las diferencias con la normativa anterior,
Gallegos señaló que aquella tenía "un enfoque más productivista",
acorde al contexto en el que fue creada. Sin embargo, destacó que fue una ley
pionera en el país. Con el paso del tiempo, explicó, surgieron nuevas
demandas sociales, avances tecnológicos y mayor conocimiento, lo que derivó
en la actualización del marco legal. Entre los principales cambios, mencionó la
incorporación de los drones como herramienta de aplicación,
inexistente en la legislación previa.
Otro punto central es la
segmentación de áreas sensibles en cuatro categorías, según la presencia
permanente o transitoria de personas. A partir de esa clasificación, se
establecen zonas de exclusión y de amortiguamiento, con
restricciones específicas.
En las zonas de amortiguamiento, por ejemplo, solo se permite el
uso de productos de menor toxicidad, además de exigir el cumplimiento de
condiciones adicionales. "La protección al área sensible es
superior", sintetizó.
Distancias,
recetas y buenas prácticas
Las distancias de exclusión varían según el tipo de aplicación -mochila,
terrestre, aérea o dron- y el área a proteger. Esta combinación determina
los límites operativos, que están disponibles en formato gráfico en la web
oficial. A su vez, Gallegos recordó que toda aplicación debe realizarse con
productos registrados ante el SENASA, contar con receta agronómica obligatoria
y cumplir con los protocolos de buenas prácticas.
Drones:
licencia obligatoria y foco en la seguridad aérea
Uno de los puntos más novedosos de la ley es la regulación del
uso de drones en aplicaciones fitosanitarias. En Entre Ríos, los
operadores deben contar no solo con el carnet de aplicador, sino también con
licencia de piloto. "Creemos que la seguridad tiene que ser
integral", afirmó Gallegos y amplió: "No es menor la operación en
el espacio aéreo, la interferencia con otros medios de aplicación, con tendidos
eléctricos o con zonas pobladas". Si bien en otras provincias no
siempre se exige licencia, Entre Ríos decidió mantener este requisito, en línea
con la normativa aeronáutica y ante escenarios donde los drones no operan en
categoría libre.
Capacitación
obligatoria según el tipo de aplicación
La capacitación es otro eje central de la nueva ley. Durante
2025 ya se realizaron cursos específicos para operadores de drones,
y este año se replicará el esquema con formaciones dirigidas a distintos
perfiles. Habrá instancias para aplicadores terrestres, aéreos tripulados,
operadores de drones y también para quienes utilizan mochilas. "Las
capacitaciones son obligatorias y están orientadas al modo de aplicación",
explicó la funcionaria. Incluso quienes trabajen con más de un sistema
deberán capacitarse en cada uno de ellos. Según Gallegos, esto responde a la
necesidad de "una formación constante y profesionalizada", ya
que las técnicas varían según el tipo de equipo.



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