Fuente,
Mayo Clinic/2025: Las personas que tienen intolerancia a la lactosa no pueden
digerir el azúcar (lactosa) que contiene la leche. A raíz de esto, tienen
diarrea, gases e hinchazón después de ingerir productos lácteos. Esta afección,
que también se llama absorción insuficiente de la lactosa, no suele causar
grandes problemas, pero los síntomas pueden ser molestos.
Por lo
general, la intolerancia a la lactosa se debe a la escasez de una enzima que se
produce en el intestino delgado (la lactasa). Una persona puede tener niveles
bajos de lactasa y aún así ser capaz de digerir productos lácteos. Sin embargo,
si los niveles son muy bajos, se produce la intolerancia a la lactosa, y los
síntomas comenzarán a aparecer después de ingerir productos lácteos.
Síntomas
Los
signos y síntomas de la intolerancia a la lactosa suelen comenzar entre 30
minutos y 2 horas después de comer o beber alimentos que contienen lactosa. Los
siguientes son signos y síntomas comunes:
·
Diarrea
·
Náuseas y, a veces, vómitos
·
Cólicos estomacales
·
Hinchazón
·
Gases
Causas
La
intolerancia a la lactosa se origina cuando el intestino delgado no produce la
cantidad suficiente de una enzima (lactasa) que te permite digerir el azúcar de
la leche (lactosa).
Por
lo general, la lactasa convierte el azúcar de la leche en dos azúcares simples
(glucosa y galactosa) que se absorben a través de la mucosa intestinal e
ingresan al torrente sanguíneo.
Si
tienes deficiencia de lactasa, la lactosa de los alimentos que consumes se
desplaza hasta el colon en lugar de procesarse y absorberse. En el colon, las
bacterias comunes interactúan con la lactosa no digerida, lo que provoca la
presencia de signos y síntomas de intolerancia a la lactosa.
Existen
tres tipos de intolerancia a la lactosa. Hay diferentes factores que producen
la deficiencia de lactasa subyacente en cada tipo.
Intolerancia
a la lactosa primaria
Las
personas que desarrollan intolerancia a la lactosa primaria, el tipo más común,
comienzan la vida produciendo suficiente lactasa. Los bebés, que reciben toda
su nutrición de la leche, necesitan lactasa.
A
medida que los niños reemplazan la leche por otros alimentos, su producción de
lactasa normalmente disminuye, pero suele mantenerse lo suficientemente alta
como para digerir la cantidad de productos lácteos presentes en una dieta
típica de adultos. En la intolerancia a la lactosa primaria, la producción de
lactasa disminuye drásticamente, lo que hace que los productos lácteos resulten
difíciles de digerir en la edad adulta.
Intolerancia
a la lactosa secundaria
Esta
forma de intolerancia a la lactosa se produce cuando el intestino delgado
disminuye la producción de lactasa después de una enfermedad, lesión o cirugía
que afecte a dicho órgano. Las enfermedades asociadas con la intolerancia a la
lactosa secundaria incluyen la infección intestinal, la enfermedad celíaca, la
proliferación bacteriana y la enfermedad de Crohn.
El
tratamiento del trastorno preexistente podría restaurar los niveles de lactasa
y mejorar los signos y síntomas, aunque puede llevar tiempo.
Intolerancia
a la lactosa congénita o del desarrollo
Con
poca frecuencia, los bebés pueden nacer con intolerancia a la lactosa causada
por la falta de lactasa. Este trastorno se transmite de una generación a otra,
en un patrón de herencia llamado "autosómico recesivo", lo que
significa que tanto la madre como el padre deben transmitir la misma variante
genética para que un niño padezca esta afección. Los bebés prematuros también
pueden tener intolerancia a la lactosa debido a un nivel insuficiente de
lactasa.
Cuándo consultar al médico
Programa
una cita con el médico si sueles tener síntomas de intolerancia a la lactosa
después de consumir productos lácteos, en especial, si te preocupa recibir el
calcio suficiente.
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