SOCIEDAD Y CULTURA

Revista El Magazín de Merlo, Buenos Aires, Argentina.



lunes, 28 de septiembre de 2026

EL DATO CIENTIFICO: A un año de la regulación el CANNABIS vive una revolución productiva en Mendoza.

 

Hace un año se reglamentó una ley provincial que regula la producción de cannabis en Mendoza. Desde entonces, los proyectos se han multiplicado, lo que muestra el potencial de este cultivo que a nivel mundial mueve millones.



En apenas un año, Mendoza pasó de tener un puñado de proyectos de investigación en cannabis y cáñamo a contar con un sistema provincial completo que regula toda la cadena de valor, desde el cultivo hasta el uso medicinal humano y veterinario.

La provincia sancionó su propia ley en 2025 y, desde entonces, multiplicó los registros, sumó nuevos actores privados y empezó a delinear una oportunidad de diversificación productiva que, según sus impulsores, puede convertirse en un cultivo más dentro de la matriz agrícola mendocina.

La provincia cuyana decidió darle su propia regulación con la distinción de dos actividades que suelen confundirse, aunque se desprenden de la misma planta: Cannabis sativa.



·         El cannabis medicinal se obtiene de variedades con concentraciones más altas de cannabinoides como el THC y el CBD, compuestos que se utilizan en tratamientos para el dolor crónico, la epilepsia refractaria, algunos trastornos del sueño y del ánimo, y cada vez más en medicina veterinaria, siempre bajo prescripción médica y con control de calidad mediante análisis cromatográficos.

·         El cáñamo industrial, en cambio, corresponde a variedades con niveles mínimos de THC, por debajo del umbral que la ley considera psicoactivo, y se cultiva por su fibra, su semilla y su aceite, con usos que van desde el textil y la construcción hasta la alimentación, la cosmética y el papel. Esta diferencia explica por qué el primero se da en escalas menores y no requiere de grandes extensiones para ser rentable, como sí lo hace el segundo de ellos.

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EL MARCO LEGAL DEL CANNABIS MENDOCINO

Mendoza sancionó la ley 9.617 en abril de 2025 y la reglamentó en septiembre del mismo año a través del decreto 1928/2025. A partir de ahí nació el Registro Provincial de Cannabis y Cáñamo Industrial (RPCCI), que depende del Ministerio de Gobierno y quedó bajo la dirección de Virginia Coraglia.

En diálogo con Infocampo, Coraglia explicó que, a partir de la reglamentación, el organismo fue sacando distintas resoluciones para ir ordenando cada eslabón de la cadena y dar previsibilidad a organizaciones que ya venían trabajando en el territorio sin un marco claro.

Las resoluciones 709 y 710 de 2025 establecieron un régimen de adecuación simplificada para proyectos amparados en la ley nacional 27.350 y para emprendimientos de fitomejoramiento, además de las primeras licencias de cáñamo.



Luego llegaron el Repro-Mendoza, que garantiza el acceso al cannabis medicinal, y el Reprovet, una resolución pionera a nivel nacional que regula el acceso veterinario, elaborada junto a la Asociación de Veterinarios Canábicos.

El ministro de Gobierno, Natalio Mema, destacó justamente ese último punto. Contó que la provincia decidió avanzar también con la aplicación de la medicina del cannabis en animales y así nació este programa, “para que los avances científicos que se van dando sobre la salud humana se vayan aplicando también sobre la salud de los animales”.

Según detalló Coraglia, la ley provincial contempla un esquema que se completa con análisis cromatográficos obligatorios para todos los cultivadores, un régimen de investigación científica y académica, y la articulación con el Iscamem, el Ministerio de Salud, el Ministerio de Seguridad, un consejo asesor y un comité de uso veterinario.

 

CANNABIS EN MENDOZA: APUESTA A LA DIVERSIFICACIÓN

Los números que maneja el propio RPCCI muestran la magnitud del salto que ha tenido la actividad en solo un año.

Entre septiembre de 2025 y mismo de 2026, los proyectos de investigación y desarrollo pasaron de dos a cuatro, las asociaciones civiles nacionales con presencia en la provincia pasaron de cero a 12 y los proyectos productivos aprobados pasaron de cero a cinco, con otros cuatro en análisis.

Además, ya son dos las asociaciones inscriptas en Repro-Mendoza y 11 los médicos registrados para prescribir cannabis medicinal, de los cuales 10 fueron aprobados y uno quedó observado.

Coraglia fue clara al señalar que, más allá del blanqueo de una actividad que muchas veces se realizaba de manera informal, la provincia lee este proceso como una oportunidad económica para los productores.

“Entendemos que el cannabis tiene que ser un cultivo más para la provincia, con las medidas necesarias y específicas para que se desarrolle con todos los controles y con toda la trazabilidad requerida”, dijo.

Y agregó que el mundo agrícola está cambiando, en parte por el cambio climático y por matrices productivas que ya están agotadas, lo que obliga a pensar en alternativas.

La funcionaria remarcó también que no hay que confundir cannabis con uso recreativo, algo que en Argentina sigue prohibido.

“Estamos hablando de una industria que a nivel internacional mueve millones”, explicó, y puso como ejemplo a Canadá, que arrancó con el uso medicinal y recién en 2018 avanzó hacia el uso adulto responsable.

 

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