El gobierno
de China ha implementado regulaciones muy estrictas que restringen el uso de
teléfonos móviles en los menores de edad y, al mismo tiempo, impulsa políticas
nacionales para fomentar la lectura tradicional de libros impresos.
Estas
medidas forman parte de una estrategia estatal para combatir la adicción
digital, mejorar el rendimiento escolar y proteger la salud visual de los
estudiantes.
Restricciones
de celulares en las escuelas
Prohibición
en las aulas: Desde el
año 2021, el Ministerio de Educación de China prohibió que los alumnos lleven
teléfonos móviles a las escuelas primarias y secundarias sin un consentimiento
previo y por escrito de los padres. Si ingresan con ellos, deben entregarlos al
llegar.
Límites de
tiempo diarios: El país
avanza en normativas para que los dispositivos incluyan un "modo para
menores" que limite el uso general de internet en smartphones a un máximo
de dos horas diarias para adolescentes, reduciéndose aún más para los
niños más pequeños.
Toque de
queda digital: Existe un
bloqueo nocturno que impide a los menores acceder a internet a través de sus
móviles desde las 22:00 hasta las 06:00 horas.
Impulso a
la lectura de libros
En paralelo
al control de pantallas, el Estado chino ha lanzado campañas masivas de
promoción de la lectura desde la infancia. La intención es sustituir el
tiempo de ocio digital pasivo por hábitos de estudio y comprensión lectora
tradicionales. Según datos recientes difundidos en campañas educativas, se
estima que los niños en China leen un promedio de 12 libros al año,
logrando reducir significativamente el tiempo total que pasan frente a
dispositivos.
Esta
tendencia no es exclusiva de China, ya que otros países como los Países Bajos,
Francia o Suecia también han aplicado restricciones drásticas a las pantallas
en el ámbito educativo para priorizar los libros de texto y el material
impreso.



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