SOCIEDAD Y CULTURA

Revista El Magazín de Merlo, Buenos Aires, Argentina.



miércoles, 28 de octubre de 2020

El Papa pide que la Carta de la ONU se aplique con transparencia y sinceridad.

 

El Papa Francisco advirtió que es necesario “evitar la guerra asegurando el dominio del derecho y el recurso de la negociación y al arbitraje” para conseguir “un desarrollo integral para todos”.



Así lo indicó el Santo Padre este 24 de octubre, día en que se cumplen 75 años de la entrada en vigor de la Carta de las Naciones Unidas, por ello, el Pontífice pidió también a través de su cuenta oficial en Twitter @Pontifex_es que tal documento sea aplicado “con transparencia y sinceridad”.

“Si queremos un desarrollo integral para todos, se debe evitar la guerra asegurando el dominio del derecho y el recurso a la negociación y al arbitraje. La Carta de las Naciones Unidas, aplicada con transparencia y sinceridad, es un punto de referencia de justicia y paz”, escribió el Papa.

El pasado 25 de septiembre el Papa Francisco envío un video mensaje a la 75ª Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en el que denunció que muchos “países y las instituciones internacionales están promoviendo el aborto como uno de los denominados ‘servicios esenciales’ en la respuesta humanitaria”.

“Es triste ver cuán simple y conveniente se ha vuelto, para algunos, negar la existencia de vida como solución a problemas que pueden y deben ser resueltos tanto para la madre como para el niño no nacido”, denunció el Pontífice en ese video mensaje.

Además, el Santo Padre imploró a las autoridades civiles “que presten especial atención a los niños a quienes se les niegan sus derechos y dignidad fundamentales, en particular, su derecho a la vida y a la educación”.

También subrayó que “los primeros educadores del niño son su mamá y su papá, la familia que la Declaración Universal de los Derechos Humanos describe como el elemento natural y fundamental de la sociedad”.

Asimismo, el Papa lamentó el proceso de desintegración de la familia ya que “con demasiada frecuencia, la familia es víctima de colonialismos ideológicos que la hacen vulnerable y terminan por provocar en muchos de sus miembros, especialmente en los más indefensos, niños y ancianos, un sentido de desarraigo y orfandad”.

 

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