SOCIEDAD Y CULTURA

Revista El Magazín de Merlo, Buenos Aires, Argentina.



lunes, 15 de abril de 2019

UN LLAMADO de ALERTA contra las BEBIDAS ENERGÉTICAS-


Según la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), el 68% de los adolescentes entre los 10 y los 18 años consume habitualmente bebidas energéticas.


Tras la aparición de Red Bull en 1997, han ido apareciendo otras marcas y, en la actualidad, se comercializan ya más de 200. En un principio, las bebidas energéticas estuvieron relacionadas con el mundo deportivo, pero la realidad es que hoy en día la mayoría de los adultos que consumen bebidas energéticas lo hacen buscando energía para soportar largas jornadas de trabajo, y los adolescentes las consumen especialmente durante la época de exámenes para tratar de vencer el sueño nocturno y, lo más preocupante, para paliar los efectos del alcohol.

Las bebidas energéticas contienen ginsengguaranávitaminas del grupo B, moléculas como la L-carnitina y la taurina, supuestamente implicadas en la recuperación del tono muscular, de ahí el consumo de las mismas por parte de los deportistas. 

También contienen grandes cantidades de azúcar y cafeína, que es lo que realmente preocupa a las agencias de seguridad y a los profesionales de la salud. Para que nos hagamos una idea, una lata de Burn de medio litro equivale a tres tazas de café expreso y a 15 sobres de azúcar.

El estudio de la EFSA ha puesto de manifiesto el consumo de bebidas energéticas en niños de corta edad, incluso de 3 años, lo que es altamente preocupante, ya que el etiquetado de las mismas no indica qué dosis de sus ingredientes es la adecuada para cada población de consumo.

 Además, estas latas, con su fin de transmitir “fuerza”, tienen un color plateado o brillante y no permiten leer bien la composición de su contenido. Por tanto, estos niños están ingiriendo grandes cantidades de cafeína, estimulante presente en muchas bebidas y productos alimenticios, pero las bebidas energéticas pueden contener entre 70 y 400 mg por litro y el organismo de los niños tiene una sensibilidad a la cafeína mucho mayor, al no estar completamente desarrollado ni a nivel cardiovascular ni nervioso.

Los efectos perjudiciales de las bebidas energéticas.


En adolescentes, se calcula un consumo medio de 7 litros al mes y, como hemos indicado anteriormente, lo más preocupante es que se calcula que un 53% de ellos las consume en fiestas, combinándola con alcohol para enmascarar el efecto depresor que este produce. Esta combinación es una bomba para el organismo, que provoca intoxicaciones hepáticas, taquicardias e hipertensión arterial. De hecho, se han disparado los casos atendidos en los servicios de urgencias, relacionados con la ingesta de estas bebidas energéticas mezcladas con alcohol y drogas ilegales, las cuales pueden potenciar los efectos de la cafeína. Además, hay que tener en cuenta que la cafeína puede producir dependencia.

Por otra parte, las bebidas energéticas contienen grandes cantidades de azúcares fácilmente absorbibles, incluyendo sacarosa, glucosa y jarabe de maíz rico en fructosa, lo cual proporciona una fuente de “energía rápida”. La concentración de azúcar es del 11-15%, mayor que la de los refrescos convencionales, lo que aumenta el riesgo de diabetes y obesidad.

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