SOCIEDAD Y CULTURA

Revista El Magazín de Merlo, Buenos Aires, Argentina.



sábado, 29 de agosto de 2026

En Argentina, la extracción de litio seca un río, mueren las llamas y seca los pastizales.

 

2026: Décadas de extracción de litio en el Salar del Hombre Muerto han dejado huella en el medioambiente local, sobre todo en el cercano río Trapiche

unto con Bolivia y Chile, Argentina forma parte del llamado “triángulo del litio”, zona que alberga el 53% de las reservas de litio identificadas del mundo.  Aunque la mayoría de los proyectos mineros están aún en etapas previas a la explotación, los daños ambientales que ocasiona la extracción del litio ya son visibles en las minas que llevan años funcionando, según se pudo comprobar durante esta investigación periodística.



En Argentina, son las llanuras desecadas junto al río Trapiche las que más lo han notado, mientras que en Chile, investigadores académicos registraron cómo las zonas del Salar de Atacama más expuestas a la minería del litio se han hundido hasta dos centímetros en los últimos años debido al agotamiento de las aguas subterráneas, impulsado por el proceso de extracción del mineral, que requiere un uso intensivo de agua.

Atacameños del Altiplano es uno de los grupos de comunidades originarias que se han organizado para evitar que otros ríos se sequen en el norte de Argentina por la minería de litio. Hace pocos meses tuvieron un triunfo en esa batalla: la Corte Suprema de su provincia, Catamarca, dictaminó que la minería del litio le hizo daño al río y frenó la expansión de la industria hacía el cercano arroyo Los Patos, hasta tanto que se confirme que no correrá la misma suerte que el río Trapiche.



Mientras conduce, Alfredo nos cuenta la historia de oposición del grupo a los proyectos de litio. “Al principio, los cortes de rutas [que impedían el acceso a las explotaciones mineras] eran por cuestiones laborales, pero también veíamos que se consumía mucha agua, que la vega se secaba”, dice. “Hablamos con el gerente, hicimos reclamos, pero [no pasó] nada”.

Luego cuenta que la familia Condorí, que vivía en la orilla de la vega, tenía ovejas y más de 300 llamas. Ahora tiene solo ocho llamas. Ya no pueden criar animales sin agua. “Se van a tener que ir”, se lamenta.

Para su esposa, Elizabeth Mamani, también activista atacameña, “el litio significa avance tecnológico”, pero también “muerte a futuro, porque sabemos que hay mucho desastre ambiental por esa explotación, mucha sequía y pérdidas. Tiene un sentido económico para la población, pero para mí no significa nada más que destrucción”.



La mina Livent

En 2023, Argentina exportó litio por el valor de 835 millones de dólares, lo que representa el 20,8% de las exportaciones mineras del país, según datos de la Secretaría de Minería compartidos con los periodistas. Más del 40% de este litio se vende a China, donde luego se utiliza para producir las baterías que alimentan a los autos eléctricos, pero también a teléfonos celulares y computadoras.

El proyecto Fénix de Arcadium Mining en el Salar del Hombre Muerto es la mayor mina de litio de Argentina. El año pasado generó 22.000 toneladas de carbonato de litio, casi la mitad de las 50.000 toneladas producidas en el país, según datos del gobierno. Las otras tres minas que producen litio en la actualidad son Centenario Ratones, en la provincia de Salta, y Cauchari-Olaroz y Olaroz, en la provincia de Jujuy. Una quinta, Sal de Oro, situada entre Catamarca y Salta, está a punto de empezar a producir.



Sentencias judiciales sobre el litio

En marzo de 2024, la Corte Suprema de Catamarca ordenó al gobierno provincial que se abstenga de otorgar nuevos permisos para la actividad minera en la zona del arroyo Los Patos, hasta que se haya realizado un estudio de impacto ambiental “acumulativo e integral”. Uno de los argumentos citados en el fallo judicial es el impacto negativo que la minería ha tenido en el valle del Trapiche. El caso se produjo a raíz de un recurso ambiental presentado en 2021 por Román Guitian, cacique de la comunidad Atacameños del Altiplano.

Alternativas económicas

Los cerca de 2.000 habitantes de Antofagasta viven en gran medida peor que en los campamentos mineros del Salar del Hombre Muerto. No tienen servicio de gas natural, sufren cortes de luz casi a diario, pues se alimenta solo con grupos electrógenos, y en el verano el agua escasea. El intendente Mario Cusipuma, quien asumió a comienzos de 2024, apuntó sus primeros esfuerzos a un nuevo Código Tributario municipal, con el cual pretende que las empresas paguen más impuestos locales y se vea “el derrame” de los recursos mineros.

La activista Mamani también quiere acercar la lucha por el litio a los turistas. Uno de sus emprendimientos es un negocio de artesanías: “Vendo estos productos no sólo por la plata, sino también para explicarles [a los visitantes] que está pasando con el litio, porque no saben y agradecen escucharlo. Me da mucha impotencia la situación, pero no dejaría Antofagasta. Hay posibilidades de crecer, de valorar la tierra, del turismo, de una sustentabilidad grande para mis hijos y para la población, que todavía no despierta. Antofagasta es mil maravillas en una”.



Como dice Mamani, Antofagasta ofrece bellezas naturales incomparables, pero de difícil acceso por su escasa infraestructura y la falta de servicios de alojamiento o gastronomía. Por ahora, la belleza de esa parte de la puna catamarqueña está reservada -además de algunos aventureros que se animan a llegar- para la minería del litio.

FUENTES CONSULTADAS: Las Grietas del Litio es una investigación de Red Ruido (Argentina), Revista Nómadas (Bolivia), CIPER (Chile), Dialogue Earth y estudiantes de la clase “Usando datos para investigaciones transfronterizas” de la Universidad de Columbia, coordinada por el el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP).

 

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