SOCIEDAD Y CULTURA

Revista El Magazín de Merlo, Buenos Aires, Argentina.



lunes, 26 de octubre de 2026

EL NIÑO HACE DE LAS SUYAS: Corrientes busca sacar 60.000 vacunos de las islas por la crecida del Paraná.

 

La falta de barcazas dificulta el traslado de hacienda hacia tierra firme. El INA prevé que el río mantenga niveles elevados y advierte sobre posibles nuevos repuntes en los próximos siete a quince días.



Los productores ganaderos correntinos trasladan sus rodeos hacia tierra firme ante el avance del agua sobre los campos isleños. El presidente de la Asociación de Sociedades Rurales de Corrientes (ASRC), Carlos Roldán, estimó en unas 60.000 cabezas la magnitud de la evacuación necesaria, una cifra que corresponde a los animales que se busca retirar y no a movimientos ya completados.

Sin embargo, la disponibilidad de transporte fluvial aparece como uno de los principales obstáculos, ya que la falta de barcazas limita la capacidad para sacar rápidamente los animales de los sectores comprometidos. Además, reunir las tropas y conducirlas hasta los puntos de embarque demanda una logística que se vuelve más difícil a medida que se anegan los terrenos.



Entre las áreas de mayor preocupación figuran Apipé y Empedrado, las estimaciones de la dirigencia rural ubican unas 7.000 cabezas en la primera de esas zonas y otras 1.500 en Bella Vista. El desafío es completar las salidas antes de que las condiciones del río restrinjan todavía más las posibilidades de trabajo.

El agua mantiene bajo presión a los campos isleños

El reporte del Instituto Nacional del Agua (INA), actualizado al 20 de octubre, registró 7,27 metros en el puerto de Corrientes, por encima del umbral de evacuación de 7 metros. En Goya, la marca alcanzó los 5,46 metros, superando el nivel de alerta de 5,20 metros, aunque todavía por debajo de la referencia de evacuación, fijada en 5,70 metros.



El organismo prevé que las secciones superiores del tramo Corrientes-La Paz continúen durante los próximos cinco días con oscilaciones próximas al máximo de la crecida y una posterior tendencia de descenso ocasional. Sin embargo, advierte que los niveles podrían mantenerse cerca o por encima de los umbrales de alerta. Para Goya, señala una mayor probabilidad de superar la cota de evacuación a partir del 23 de octubre.

La evolución posterior tampoco permite dar por terminado el episodio, ya que el INA contempla posibles nuevos repuntes en un horizonte de siete a quince días, en función de los aportes desde aguas arriba. Además, pronostica lluvias abundantes sobre el sector no regulado del Alto Paraná a partir del 22 de octubre, un factor que obliga a mantener el seguimiento de las condiciones de la cuenca.

En este contexto, el problema productivo continúa después del desembarco, porque poner los rodeos a salvo exige contar con lugares de recepción y sostener su alimentación y atención sanitaria mientras persista el anegamiento. Con transporte fluvial limitado y perspectivas de niveles elevados, la capacidad de coordinar embarques, destinos y cuidados será decisiva para reducir las pérdidas sin exponer a quienes trabajan en la evacuación.

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