La falta de
barcazas dificulta el traslado de hacienda hacia tierra firme. El INA prevé que
el río mantenga niveles elevados y advierte sobre posibles nuevos repuntes en
los próximos siete a quince días.
Los productores ganaderos correntinos
trasladan sus rodeos hacia tierra firme ante el avance del agua sobre los
campos isleños. El presidente de la Asociación de Sociedades Rurales de Corrientes (ASRC), Carlos Roldán, estimó en
unas 60.000 cabezas la magnitud de la evacuación necesaria, una cifra que
corresponde a los animales que se busca retirar y no a movimientos ya
completados.
Sin embargo, la disponibilidad de transporte fluvial aparece
como uno de los principales obstáculos, ya que la falta de barcazas limita la
capacidad para sacar rápidamente los animales de los sectores comprometidos.
Además, reunir las tropas y conducirlas hasta los puntos de embarque demanda
una logística que se vuelve más difícil a medida que se anegan los terrenos.
Entre las áreas de mayor preocupación figuran Apipé y Empedrado,
las estimaciones de la dirigencia rural ubican unas 7.000 cabezas en la primera
de esas zonas y otras 1.500 en Bella Vista. El desafío es completar las salidas
antes de que las condiciones del río restrinjan todavía más las posibilidades
de trabajo.
El agua mantiene bajo
presión a los campos isleños
El reporte del Instituto Nacional del Agua (INA), actualizado al
20 de octubre, registró 7,27 metros en el puerto de Corrientes, por encima del
umbral de evacuación de 7 metros. En Goya, la marca alcanzó los 5,46 metros,
superando el nivel de alerta de 5,20 metros, aunque todavía por debajo de la
referencia de evacuación, fijada en 5,70 metros.
El organismo prevé que las
secciones superiores del tramo Corrientes-La Paz continúen durante los próximos
cinco días con oscilaciones próximas al máximo de la crecida y una posterior
tendencia de descenso ocasional. Sin embargo, advierte que los niveles podrían
mantenerse cerca o por encima de los umbrales de alerta. Para Goya, señala una
mayor probabilidad de superar la cota de evacuación a partir del 23 de octubre.
La evolución posterior tampoco permite dar por terminado el
episodio, ya que el INA contempla posibles
nuevos repuntes en un horizonte de siete a quince días, en función de los
aportes desde aguas arriba. Además, pronostica lluvias abundantes sobre
el sector no regulado del Alto Paraná a partir del 22 de octubre, un factor que
obliga a mantener el seguimiento de las condiciones de la cuenca.
En este
contexto, el problema productivo continúa después del desembarco, porque poner
los rodeos a salvo exige contar con lugares de recepción y sostener su
alimentación y atención sanitaria mientras persista el anegamiento. Con
transporte fluvial limitado y perspectivas de niveles elevados, la capacidad de
coordinar embarques, destinos y cuidados será decisiva para reducir las
pérdidas sin exponer a quienes trabajan en la evacuación.



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