La Universidad RMIT crea un adsorbente magnético reutilizable que
elimina nanoplásticos de hasta 30 nm y más del 95% de los contaminantes del
agua.
🔬 Eliminación de micro- y nanoplásticos en una sola hora.
🧲 Material
magnético reutilizable y recuperación rápida.
💧 Más
del 95% de eliminación en pruebas de laboratorio.
🧪 Retención
simultánea de metales pesados, colorantes y algunos
PFAS.
🏭 Resultados
positivos en aguas residuales textiles reales.
♻️ Fabricación más económica y reutilización en múltiples ciclos.
🌍 Potencial
aplicación en depuradoras, aguas pluviales e industria.
Un material magnético reutilizable elimina más
del 95% de los microplásticos del agua y acerca esta tecnología a las
depuradoras
La presencia de microplásticos en ríos, lagos, océanos
e incluso en el agua potable se ha convertido en uno de los mayores retos
ambientales de esta década. Aunque las estaciones depuradoras actuales
consiguen retener buena parte de las partículas de mayor tamaño, los fragmentos
microscópicos y, sobre todo, los nanoplásticos, siguen escapando
con facilidad debido a sus reducidas dimensiones.
Un equipo de investigadores de la RMIT University (Australia)
ha desarrollado un nuevo material adsorbente reutilizable capaz de capturar de
forma rápida tanto microplásticos como nanoplásticos, además de eliminar
diversos contaminantes presentes de forma simultánea. El estudio, publicado en
la revista Chemical Engineering Journal, representa un paso
importante hacia sistemas de tratamiento de agua más eficaces y adaptables a
instalaciones reales.
Un material diseñado para atrapar
contaminantes difíciles de eliminar.
El nuevo desarrollo parte de una investigación
presentada por el mismo grupo en 2022. Desde entonces, los científicos han
mejorado notablemente el comportamiento del material hasta lograr que actúe
sobre partículas extremadamente pequeñas, de apenas 30 nanómetros, un tamaño
especialmente complicado para los sistemas convencionales de filtración.
Durante las pruebas de laboratorio, el material
consiguió eliminar más del
95% de los micro y nanoplásticos en menos de una hora.
Aproximadamente el 80% de
la eliminación se produjo durante los primeros 15 minutos,
un tiempo muy parecido al utilizado en muchas plantas de tratamiento de agua,
lo que facilita su posible integración sin modificar completamente los procesos
existentes.
El sistema también demostró eficacia frente a
distintos tipos de plásticos muy comunes en el día a día, como polietileno, polipropileno y poliéster, funcionando tanto en
agua dulce como en agua salada.
Mucho más que microplásticos
Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que el material no
actúa únicamente sobre partículas plásticas. Durante los ensayos consiguió
retirar más del 95% de diversos contaminantes presentes en el
agua, entre ellos mercurio, cromo, cobre,
colorantes industriales e incluso restos del medicamento ibuprofeno.
Además, mostró capacidad para capturar algunas moléculas de PFAS,
conocidos como «contaminantes eternos» debido a su enorme
persistencia en el medio ambiente. Los investigadores recuerdan que esta parte
del trabajo todavía se encuentra en una fase inicial y que será necesario
ampliar las investigaciones para evaluar su comportamiento frente al amplio
grupo de sustancias PFAS existentes.
La industria textil, uno de los grandes
objetivos
Para comprobar si el material mantenía su eficacia fuera del
laboratorio, el equipo trabajó con aguas residuales procedentes de
lavanderías industriales, consideradas una fuente importante de liberación
de fibras sintéticas.
Los resultados fueron especialmente prometedores. El sistema
eliminó más del 88% de las microfibras de poliéster, además de
reducir la presencia de colorantes, incluso en un entorno con tensioactivos y
abundante materia orgánica, condiciones que normalmente dificultan los
tratamientos convencionales.
Este punto resulta especialmente relevante porque cada lavado de prendas
sintéticas libera miles de pequeñas fibras que terminan llegando a ríos y mares
si no son retenidas durante el tratamiento de las aguas residuales.
Potencial
La aparición de materiales capaces de capturar contaminantes de muy
distinto origen mediante un único proceso abre una vía interesante para
modernizar las infraestructuras hidráulicas sin necesidad de sustituir
completamente las existentes.
Su posible implantación en depuradoras urbanas,
instalaciones industriales, lavanderías, sistemas de drenaje urbano o pequeñas
plantas descentralizadas permitiría reducir la carga de contaminantes que acaba
llegando a los ecosistemas acuáticos.
También podría favorecer una economía circular del agua,
donde los recursos se reutilicen con mayores garantías de calidad y seguridad,
algo cada vez más importante en regiones afectadas por la escasez hídrica.
Todavía quedan etapas importantes antes de una implantación masiva,
especialmente las relacionadas con el escalado industrial y la validación a
largo plazo. Aun así, este trabajo demuestra que la combinación de materiales
avanzados, recuperación magnética y reutilización puede
convertirse en una herramienta valiosa para afrontar uno de los problemas
ambientales más complejos de nuestro tiempo: mantener el agua limpia en un
mundo donde los contaminantes son cada vez más pequeños y difíciles de
detectar.




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