El Magazin de Merlo
SOCIEDAD Y CULTURA - BUENOS AIRES - ARGENTINA *Editor responsable: Miguel Angel Figueiras Gimenez.
SOCIEDAD Y CULTURA
martes, 17 de febrero de 2026
Sepamos más del URUTAU o AVE FANTASMA, no se parece a ningún ave conocida y se encuentra en diversas provincias de Argentina-
El Urutau (Nyctibius griseus), también conocido como ave fantasma, habita
principalmente en selvas,
bosques tropicales/subtropicales, montes ribereños, sabanas y áreas abiertas
con árboles dispersos en Centro y Sudamérica, desde Nicaragua hasta el norte de
Argentina. Es un ave nocturna que no construye nido,
prefiriendo camuflarse inmovilizado sobre ramas secas o tocones.
Es un ave solitaria, con un tamaño de 35 cm y
de plumaje pardo rojizo con moteado de negro en el dorso y algo mas claro pero
densamente manchado de negro en su frente. Garganta blanquecina con una larga
cola ligeramente escalonada con bandas pardas y grises. El borde interior de
sus alas es de color negro. Sus ojos poseen un iris amarillo y durante el día
observa a sus alrededores a través de “ranuras” entre los párpados cuando se
encuentra de ojos cerrados. El pichón presenta plumón blanco, que va
manchándose con pintas negras hasta tomar la coloración característica del
adulto.
Uruguay es el límite sur de su distribución
global, por lo que su Status es de residente poco común. Habita en montes
ribereños y montes de quebrada. El aumento de registros en los últimos años de
individuos podría estar indicando cierto grado de deforestación de zonas
aledañas, sufriendo la pérdida de hábitat como una amenaza indirecta, sumado
también el mascotismo y la actividad cinegética como amenazas directas sobre la
especie en la región.
Solitario, durante el día
permanece inmóvil con sus ojos cerrados, posado verticalmente en ramas de
árboles. Mimetizado con el entorno aguarda el crepúsculo para entrar en
actividad. Su canto es muy llamativo y durante la noche dió paso a varias
leyendas y mitos. Nidifica directamente sobre postes o ramas de árboles. La
puesta ocurre entre los meses de noviembre a febrero y consta de un huevo
ovoidal blanquecino con manchitas y pintas pardas grisáceas. El pichón también
adquiere una posición vertical y permanece en el nido casi dos meses y es
alimentado por ambos padres.
Alimentación
Se alimenta de insectos que
captura en vuelo, por lo general en horarios nocturnos.
Fuente: Guía completa para conocer
Aves del Uruguay. Gabriel Rocha. Ediciones de la Banda Oriental. Montevideo
(2021)
DISTRIBUCIÓN Y REPRODUCCIÓN DEL
URUTAÚ COMÚN (Nyctibius griseus) EN SANTIAGO DEL ESTERO, ARGENTINA Oscar
Bernardo Quiroga y Jorge Emir Llugdar. EcoRegistros Revista 21-27. 2019.
PREOCUPACIÓN por el aumento de SIDA en ARGENTINA. Los Test rápidos de VIH distribuidos en 2025 fue de cero.
Fuente, Fundación Huésped/2026: Test rápidos de VIH: En
2023 se distribuyeron 1.120.380 test, mientras que para 2026 se prevén 581.000 test.
Esto implica una reducción del 49,3% respecto de 2023. En 2025, el total
ejecutado según los datos oficiales es 0 (cero).
Para
2026, la
respuesta al VIH en Argentina enfrenta desafíos por el desfinanciamiento, con
un presupuesto que proyecta atender a 71.500 personas, cifra menor a los registros previos, afectando
la prevención y adquisición de tests. Más de 140.000 personas viven con el
virus y se diagnostican unos 6.400 casos anuales, manteniendo un 45% de
diagnósticos tardíos.
El proyecto de presupuesto 2026
supone un giro preocupante en la respuesta al VIH: de una
estrategia integral de prevención, diagnóstico y tratamiento con miras al
cumplimiento de la Ley Nacional de Respuesta Integral al VIH, Hepatitis
Virales, ITS y Tuberculosis, hacia un enfoque limitado casi exclusivamente a
sostener los tratamientos actuales, dejando de lado la prevención y la
detección temprana, con recortes u omisiones en herramientas clave como PrEP y
PEP, preservativos, test rápidos y carga viral.
Esto puede traducirse en más infecciones, diagnósticos tardíos
(que hoy ya afectan al 45% de los nuevos diagnósticos de VIH en el país), mayor
desigualdad sanitaria, y mayores costos en tratamientos futuros.
El
presupuesto es la expresión concreta de las prioridades de un gobierno. Cuando
se reducen o invisibilizan las partidas destinadas a VIH e ITS -y cuando
persisten problemas de ejecución incluso en lo que se proyecta-, se está
enviando un mensaje claro: la salud pública y los derechos humanos fundamentales
no están en el centro de la agenda y de las políticas públicas.
Y el derecho a la salud no puede ser una variable de ajuste
presupuestario. La inversión en prevención, diagnóstico y cuidado es una
estrategia sanitaria eficiente y una obligación del Estado para proteger la
salud de toda la población.
Cada peso no invertido en prevención, detección temprana y
tratamiento oportuno demanda más dinero para tratar las consecuencias de esta
falta de inversión. Presupuestar y ejecutar los recursos necesarios para la
respuesta al VIH no es solamente una cuestión de salud, ética y de derechos
humanos, también es una cuestión económica.
Diagnóstico y
seguimiento
Test rápidos de VIH: En 2023 se distribuyeron 1.120.380 test,
mientras que para 2026 se prevén 581.000 test. Esto implica una reducción del
49,3% respecto de 2023. En 2025, el total ejecutado según los datos oficiales
es 0 (cero).
Muchas jurisdicciones compran reactivos, pero
la responsabilidad del Poder Ejecutivo Nacional a partir de la ley 27.675 es
clara: garantizar la provisión gratuita, oportuna y suficiente en todo el país
para asegurar el acceso al diagnóstico para todos, no importa el territorio en
el que nazcan. Esta caída en la compra y distribución de pruebas diagnósticas
afectan la detección temprana del VIH. En Argentina, el 45% de los
diagnósticos se dan de manera tardía, lo cual resulta alarmante porque impide
el inicio temprano de tratamientos efectivos, generando, a su vez, un aumento
en el riesgo de deterioro en la salud, reduciendo las probabilidades de tener
una vida saludable.
Reactivos para carga viral de VIH: en 2023 se distribuyeron 94.332 pruebas, mientras que
en 2024 fueron solo 17.112, y en 2025 se proyectaron 70.010 pruebas, pero se
ejecutaron 0 (cero) al segundo trimestre del 2025. Para 2026 se proyectan
116.215 pruebas, un número insuficiente para que las personas bajo programa
accedan a 2 pruebas anuales. Garantizar la disponibilidad continua de reactivos
para carga viral es esencial para alcanzar los compromisos globales de ONUSIDA,
que establecen que el 95% de las personas en tratamiento deben lograr y
sostener una carga viral indetectable.
Para ello, se requieren al menos dos pruebas de
carga viral por año por persona bajo programa. La indetectabilidad viral no
solo asegura una mejor calidad y expectativa de vida, sino que también confirma
el principio Indetectable = Intransmisible (I=I), clave para reducir la
transmisión del VIH en el país.
**Fundación Huésped es una organización argentina con alcance
regional que, desde 1989, trabaja en áreas de salud pública con
el objetivo de que el derecho a la salud y el control de enfermedades sean
garantizados. Los primeros casos de VIH en Argentina se conocieron en 1982 y muchos
de ellos se concentraron en el Hospital Juan Fernández de la Ciudad de Buenos
Aires.
lunes, 16 de febrero de 2026
UN POCO de HISTORIA de los ORÍGENES del CARNAVAL en ARGENTINA.
El carnaval es, en todo el mundo, una de las expresiones populares más
antiguas de la humanidad. La Enciclopedia Britannica identifica dos posibles orígenes: las
fiestas dedicadas al dios Saturno en el Imperio romano pagano y una celebración
primitiva que “honraba el comienzo del nuevo año y el renacimiento de la
naturaleza”. Cualquiera sea la verdad, algo de esas dos celebraciones llega
hasta el día de hoy a Argentina, uno de los países que honra el festejo con
días feriados y eventos callejeros.
¿Cuál es la historia del carnaval en Argentina?
El carnaval
fue introducido en Argentina por lo españoles. Sin embargo, María Luz Endere, arqueóloga,
abogada e investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y
Técnicas, afirma que en América Latina y el Caribe, aunque el
carnaval se expandió con la tradición católica como un período de festejos y
diversión, también incorporó elementos de las culturas andinas prehispánicas y
afroamericanas.
Al
principio, la celebración estaba vinculada a los días previos a “limpiar la
carne”, lo que más tarde derivó en la prohibición religiosa de consumirla
durante los 40 días que dura la cuaresma.
De acuerdo con una
publicación del Ministerio de Cultura, la celebración tuvo distintas
expresiones en diferentes periodos. Así, en tiempos en los que Argentina era
una colonia española, tanto los sectores populares como los pudientes tenían
sus celebraciones, aunque cada clase social lo hacía en un lugar distinto de lo
que por entonces era Buenos Aires.
Con
todo, la fiesta popular fue tomando el espacio público con desenfreno y
bullicio, en lo que las clases altas consideraban “costumbres bárbaras”. “Los
bailes y los juegos con agua inundaron las calles. Desde los balcones llovían
fuentones, huevos ahuecados rellenos con agua, baldes de agua de lavanda para
mojar a los amigos y de agua con sal para los enemigos”, relata el Ministerio
de Cultura.
Mercedes
Mariano, antropóloga e investigadora del Consejo Nacional de
Investigaciones Científicas y Técnicas en el Instituto de Investigaciones
Arqueológicas y Paleontológicas del Cuaternario Pampeano, considera que, a lo
largo de la historia argentina, los carnavales fueron una forma de resistencia:
“Desde épocas coloniales los festejos incluían imitaciones y burlas, usualmente
a las autoridades, constituyéndose en rituales de resistencia para contradecir
el orden establecido. Consistían en un breve período de libertad, un
paréntesis, en medio de las opresiones que caracterizaban su cotidianeidad”, explica.
Entre
finales del siglo XVIII y la primera parte del XIX, los Gobiernos de turno se
hicieron eco de los reclamos de los sectores más pudientes, por los que los
festejos fueron limitados a lugares cerrados y el toque de tambor —sello
identitario de la importante población africana— se castigó con azotes y con
hasta un mes de cárcel. Finalmente, y hasta el año 1954, el carnaval fue
censurado, castigado y prohibido.
Fue
Domingo Faustino Sarmiento el encargado de recuperar los festejos a finales del
siglo XIX. Según el Ministerio de Cultura, lo hizo tras un viaje por el mundo
en el que, durante una parada por Italia, quedó encantado por la idea del
anonimato tras las clásicas máscaras venecianas.
En
1869, Sarmiento promovió el primer corso oficial, un evento cuyas mayores
atracciones eran las murgas y las comparsas compuestas principalmente por
afrodescendientes. “La elaboración de disfraces y máscaras que intentaban
igualar, sin distinción, a todos los participantes”, era otro de los atractivos
del evento, de acuerdo con el Ministerio de Cultura.
Mientras
que, para los afroamericanos, el carnaval era un ámbito más donde compartir su
música, para los blancos, en cambio, era un espacio acotado para la liberación
de las normas opresivas, donde se permitía “la alegría, la burla y el
desenfreno”.
En
el siglo XX, el carnaval se vio modificado por la influencia de los inmigrantes
italianos y españoles: “Se produjo el pasaje de las comparsas de candombe a las
murgas, que comenzaron a bailar y tocar en los corsos”.
Eso
se vio interrumpido por la dictadura cívico-militar que comenzó en Argentina en
el año 1976, que eliminó esas fechas del calendario oficial y prohibió las
celebraciones callejeras, hasta el regreso de la democracia, en 1983.
“A
pesar de que solo habían sobrevivido una decena de murgas, el fenómeno carnavalesco
continuó con mucha fuerza en los barrios y volvió a ganar el espacio público”,
recopila el Ministerio de Cultura.







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