**ES una empresa norteamericana,
(somos su patio de desechos) reclamamos pero los gobiernos corruptos embolsan y
hacen la vista gorda, las personas y el medio ambiente son un trámite-mafg-
ATANOR, fundada en 1938 y
perteneciente desde 1997 al grupo estadounidense Albaugh, Atanor es una de las
principales productoras de agroquímicos del país y la única empresa de América
Latina que fabrica glifosato, herbicidas fenóxidos y atrazina.
Su planta de San Nicolás fue durante años objeto de denuncias
por contaminación ambiental y volvió a quedar en el centro de la escena tras la
explosión ocurrida en marzo de 2024, cuando un reactor sufrió un grave
incidente que dejó un trabajador herido, obligó a evacuar a vecinos de la zona
y generó denuncias por problemas respiratorios y la aparición de residuos sobre
viviendas, vehículos y vegetación.
JULIO de 2026: El máximo
tribunal de la provincia de Buenos Aires puso fin a más de diez años de litigio
al dejar firme la condena contra la empresa por la contaminación del río
Paraná. La resolución ratifica que el daño es irreversible, cuestiona el
accionar de los organismos de control y mantiene la obligación de recomponer el
suelo y el acuífero afectados.
La Suprema Corte de Justicia de
la provincia de Buenos Aires dejó firme la condena contra la empresa Atanor
S.C.A. al rechazar el último recurso presentado por la compañía y confirmar las
sentencias de primera y segunda instancia que la responsabilizan por provocar
un daño ambiental irreversible sobre las aguas del río Paraná, a la altura de
su planta industrial de San Nicolás.
Con esta decisión, el máximo tribunal bonaerense puso fin a un
litigio que se extendió por más de una década y que fue impulsado por la
Asociación Civil Cuenca Río Paraná, representada por el abogado Fabián Maggi.
La resolución ratifica la responsabilidad de la firma por la contaminación
generada por sus efluentes industriales y consolida uno de los antecedentes
judiciales más relevantes en materia ambiental vinculados a la industria
agroquímica en Argentina.
Los fundamentos del fallo
Según explicó Maggi, la
sentencia se sostiene sobre tres ejes centrales: la confirmación de que el daño
ocasionado al río Paraná es irreversible, la constatación de que la empresa
desarrolló parte de su actividad en un marco de ilegalidad y la existencia de
graves deficiencias en los controles estatales.
En este último aspecto, el fallo cuestiona el accionar de la
Autoridad del Agua (ADA) y del Ministerio de Ambiente bonaerense por no haber
fiscalizado adecuadamente la totalidad de los compuestos químicos asociados a
la actividad de la planta. De acuerdo con el abogado de la asociación
demandante, esa situación podría derivar en responsabilidades penales para
funcionarios públicos por presunto incumplimiento de los deberes de funcionario
e incluso falsedad ideológica.
Las pruebas de la contaminación
Durante el proceso judicial se incorporaron pericias técnicas y
estudios científicos que acreditaron la presencia de distintos agroquímicos en
el área de influencia de la planta de Atanor.
Entre las evidencias figura un informe de la Autoridad del Agua
elaborado en febrero de 2026 sobre muestras tomadas en octubre de 2025 en el
arroyo Yaguarón, donde se encuentra emplazada la fábrica. Allí se detectaron
concentraciones de glifosato de hasta 1,9 microgramos por litro, de su
metabolito AMPA de hasta 1,4 microgramos por litro y niveles de atrazina de
hasta 0,6 microgramos por litro. También se identificó la presencia de
azoxistrobina e imidacloprid en varias de las muestras analizadas.
Según Maggi, estos resultados demuestran que la contaminación
persistió incluso mientras la empresa desarrollaba tareas de remediación
ordenadas por la Justicia para recomponer el suelo y el acuífero subterráneo.
No obstante, el propio informe
de la ADA advierte que, debido a que esos productos son ampliamente utilizados
en la actividad agropecuaria y están autorizados por el Senasa, resulta
complejo atribuir la totalidad de la contaminación exclusivamente a Atanor, ya
que podrían existir aportes provenientes de otras actividades desarrolladas en
la cuenca.
Esa ha sido precisamente la principal línea de defensa de la
empresa, que sostiene que la presencia de agroquímicos en el río no responde
únicamente a su actividad industrial.



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