Desde la medicina, la neurociencia y la
psicología, la ciencia es unánime: el cuerpo y el cerebro humano no están biológica
ni cognitivamente preparados para el matrimonio ni para la maternidad a esas
edades, calificando esta práctica como un grave problema de salud pública y una
violación de los derechos humanos.
Según datos
de organizaciones internacionales como Girls Not Brides
y campañas de Naciones Unidas o Amnistía Internacional , al menos 117 países
permiten el matrimonio infantil bajo ciertas circunstancias o vacíos legales
(como el consentimiento de los padres o la autorización judicial).
Alcance
global: Aunque la
edad legal general para casarse suele fijarse en los 18 años, una gran cantidad
de legislaciones nacionales permiten excepciones que afectan a menores de edad.
Impacto
anual: Cada año,
unos 12 millones de niñas son casadas o forzadas a unirse antes de
cumplir los 18 años en todo el mundo.
Consecuencias
graves:
Provoca la
deserción escolar prematura.
Incrementa
la exposición a la violencia de género y abusos.
Los
embarazos precoces derivados de estas uniones son una de las principales causas
de mortalidad en niñas de 15 a 19 años a nivel mundial.
Factores
que lo perpetúan
Excepciones
legales: Permisos
parentales, dispensa de un juez o leyes consuetudinarias y religiosas que están
por encima del código civil general.
Crisis y
pobreza: Las
situaciones de vulnerabilidad extrema, sequías, inundaciones o desplazamientos
aumentan el riesgo de que las familias casen a niñas a temprana edad.
Más
información detallada y análisis sobre esta problemática y su reflejo legal se
puede consultar en el artículo de Xataka Magnet .




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